miércoles, 23 de junio de 2010
MONTESSORI Y LA SOCIEDAD TEOSÓFICA
jueves, 10 de junio de 2010
INFLUENCIAS TEOSÓFICAS EN EL MUNDO 1 POLÍTICOS
- 1859-1940 Británico
- Se unió a la Sociedad Teosófica en 1914
- Fue un gran colaborador de Annie Besant
- Jefe del Partido Laborista Británico
- Miembro del Parlamento 20 años
- Animado por Besant, apoyó la Home Rule para India
- Dirigió el Movimiento No Más Guerra
- Habló en el Congreso Europeo de la S. T. en 1937 sobre la paz
- Visitó a Hitler y a Mussolini buscando evitar la guerra
CARLOS POLISTICO GARCÍA
- 1896-1971. Presidente de Filipinas. 1957-61
- Compartió su interés por la Teosofía con el Congresista Luis T. Clarin, fundador de la Logia Dauis en la ciudad de Bohol.
- También poeta y filósofo
EDITH DIRCKSEY COWAN
- 1861-1932
- Política y reformadora social australiana.
- 1º mujer en el parlamento australiano
- Trabajó por derechos de la mujer
- La Edith Cowan University lleva su nombre
ALFRED DEAKIN
- 1856-1919
- Primer Ministro de Australia entre 1903-1910
- Una universidad lleva su nombre http://www.deakin.edu.au/
- Se unió a la S. T. en 1895
- Amigo cercano de Olcott y Besant
FRANZ TAMAYO
- Presidente de Bolivia, cargo que no pudo asumir.
- Indigenista.
- Periodista.
- Creó las bases de la pedagogía boliviana
- Libro: Creación de la Pedagogía Nacional 1910
- Uno de los más grandes poetas bolivianos
- Miembro de la Logia La Paz de la S. T. en 1920.
En la próxima entrada de Teosofía-Una incluiré varios importantes astrólogos influenciados por la Teosofía.
Juan G
martes, 1 de diciembre de 2009
Robert Ellwood: Teósofo de Corazón
Robert Ellwood es autor de más de 25 libros, que van desde libros de texto sobre el estudio de las religiones (incluido, "muchos pueblos, muchas religiones", un popular libro de texto sobre religiones del mundo) a los libros de historia de las religiones (The Fifties Spiritual Marketplace, The Sixties Spiritual Awakening, and Islands of the Dawn, entre otros) hasta libros inspiradores escritos desde una perspectiva teosófica (Finding the Quiet Mind, The Pilgrim Self, Theosophy, The Cross and the Grail, Finding Deep Joy, Frodo's Quest). Fue profesor de religiones del mundo en la Universidad del Sur de California durante 30 años, desde 1967 hasta su jubilación en 1997. Robert Ellwood nació en Normal, Illinois, en 1933. Fue educado en la Universidad de Colorado, Berkeley, Divinity School de Yale en New Haven, Conneticticut, y La Universidad de Chicago, Divinity School. Recibió su doctorado en Historia de las Religiones en en Chicago en 1967. Ha sido sacerdote episcopal y capellán de la Marina de los EE. UU. Es miembro de La Sociedad Teosófica en EE. UU. y sacerdote de la Iglesia Católica Liberal, una pequeña denominación cristiana, que utiliza los estilos tradicionales del culto católico y que presenta una interpretación esotérica del Cristianismo. Ahora vive en Ojai, California. Tiene dos hijos, Richard, profesor en Besant Hill School en Ojai, y Fay Ellen estudiante graduada en la Claremont Graduate University, en California.
Nota: publicó junto con Gregory Alles la Encyclopedia of World Religiones.
Palabras de H. P. B
¡Que la Paz sea con vos!
Palabras de H. P. B. al Sr. José Xifré, distinguido teósofo español. Escrita en 1889.
domingo, 7 de junio de 2009
ANNIE BESANT- PALADÍN DE INDIA
Daniel Ross Chandler, ‘The Theosophist’, Octubre de 2.000
Durante los finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el creciente nacionalismo y el arrollador interés por la independencia política de India, se hicieron manifiestos a través del primer Congreso Nacional establecido en 1.884. En medio de este fermento madurado por el tiempo y la tormenta siempre creciente, Annie Besant estimuló la conciencia nacional India denunciando las distinciones y divisiones de castas, oponiéndose al matrimonio de niños, y promoviendo la educación. Ella prefería el auto-gobierno bajo la conducción británica hacia el estatus colonial a la condición de estado independiente.
En el otoño de 1.913 presentó una serie de ocho conferencias, ‘Despierta, India’, en la cual denunció las animosidades que separaban a India en campos hostiles, promovió la reforma del sistema de castas y la abolición del matrimonio de niños, apoyó los derechos femeninos, y recomendó revivir el auto-gobierno de las juntas campesinas. Fundó un periódico semanal, el Commonweal; compró un moribundo periódico diario de Madrás y lo transformó en Nueva India. A través de estos periódicos, abogó por el auto-gobierno, por el fin de los prejuicios raciales, y por condiciones de vida mejores. Mientras ayudaba a la reconciliación entre los miembros del Congreso Nacional trabajó para establecer la Liga por un Gobierno Propio (the Home Rule League) en 1,916. Cuando el Congreso apoyó el principio de Gobierno Propio, su nombre se mencionó para la presidencia.
Besant se convirtió en una rebelde inexorable que consiguió un lugar entre los disidentes y los protestadores que, con justa indignación, incesantemente sacudían a sus contemporáneos de su tranquilo dormitar. En el verano de 1.917, el Gobernador de Madrás le ofreció a ella una alternativa: salvoconducto para regresar a Inglaterra o ser llevada a un campo de internación. Ella indignada rehusó retornar a Inglaterra y prefirió la prisión. Cuando partió de Madrás para su confinamiento, se arremolinaron enormes multitudes. Grupos de protesta brotaron por toda India. Gandhi propuso que los simpatizantes condujeran una peregrinación de mil millas entre Bombay y la casa de Annie Besant. Después de 94 días, fue liberada. Cuando estuvo en prisión varios comités de provincia presentaron su candidatura para la presidencia del Congreso Nacional de la India. La reunión de esta asamblea histórica durante diciembre de 1.917, fue descrita por Dinnage:
Fue el Congreso más numeroso reunido jamás. Se construyó especialmente un gran anfiteatro con asientos para más de nueve mil personas; la procesión que se alineo para la llegada de Annie fue la más grande conocida. Banderas y gallardetes fueron colgados a lo largo de la ruta, tocaban las bandas, pétalos de flores se arrojaban a sus pies.
La dama entrada en años, imponente, de cabellos blancos, aceptó representar a toda India en un admirable discurso ante el trigésimo segundo Congreso Nacional Indio. Arundale lo describió como uno de los más bellos documentos producidos durante su extraordinaria carrera, una presentación por la cual ella pudiera desear ser recordada. Reconociendo que la elección para la presidencia era el más alto regalo que la gente de India le otorgaba, ella declaró cuando la selección fue hecha que por primera vez en la historia un funcionario público elegido fue encarcelado como persona peligrosa. Ella fue coronada con honor durante las horas en que fue humillada.
Ella mencionó que no era India de nacimiento sino hija de una pequeña isla situada en el mar del norte en donde fueron creadas las instituciones libres. Se presentó a sí misma como una persona que fue criada en una Inglaterra que se oponía a la tiranía y resistía a la represión. Annie Besant dijo que ella simbolizaba la unión entre Gran Bretaña e India. Ella exhortó a la audiencia a seguir los pasos del gran estadista y adalid de la Liga por un Gobierno Propio para la India, Dadabhai Naoroji.
Dijo que una nueva era no podía comenzar hasta que la vieja era no hubiera pasado. Los elementos que destruyeron una civilización anterior debían ser eliminados. Durante la Primera Guerra Mundial India estuvo al lado de Gran Bretaña aunque India no tenía la independencia política y sufrió una legislación coercitiva que superó al despotismo alemán. Durante estos acontecimientos históricos ella percibió ‘procesos de la divina alquimia que aparta el espíritu del bien de la acción maligna, y consagra al servicio las cualidades evocadas por la rebelión.’
Besant sostuvo que la ayuda de India a Gran Bretaña puso en evidencia el deseo de India de permanecer en el Imperio, que la Liga por un Gobierno Propio para India era absolutamente necesaria para la seguridad futura del Imperio. Observando un ‘nuevo espíritu’ que llenaba a la antigua India, corroborando un movimiento global desatado por la Guerra Mundial, justificando la Liga por un Gobierno Propio, Besant afirmó que la libertad sigue siendo el derecho de nacimiento de toda nación. Ella pidió la cooperación del congreso a pesar de los aparentes desacuerdos. Se identificó como una India por el amor y el servicio aunque no por nacimiento, estaba convencida de la gloria de India y determinó luchar en las líneas del frente de batalla y servir con lo mejor de su habilidad.
¿Hay alguna otra tierra que evoque tanto amor por su espiritualidad, tanta admiración por su literatura, tanta reverencia por su valor, como esta gloriosa Madre de Naciones, de cuyas entrañas surgieron las razas que ahora, en Europa y en América, están liderando el mundo? ¿Y ha sufrido otra tierra como nuestra India ha sufrido desde cuando su espada fue rota en Kurukshetra y las gentes de Europa y de Asia cruzaron sus fronteras, arrasaron sus ciudades, y destronaron sus reyes? Ellos vinieron para conquistar, pero terminaron siendo absorbidos.
Besant estaba convencida de que el Divino Artífice integró una sola nación de todos estos pueblos mezclados. Habiendo visto las poderosas civilizaciones del pasado histórico surgir y declinar, ‘ver a la Crucificada entre las Naciones, erguirse ahora en ésta su mañana de Resurrección, la Inmortal, la Gloriosa, la Siempre Joven.’ La oradora imaginó el Esplendor de Asia como la luz y la bendición para el mundo.
En abril de 1.919, cuando el General Dyer disparó sin aviso sobre una multitud de Indios desarmados reunidos en Amritsar en Punjab , toda la India fue ultrajada. Annie le recordó al público que ella había pronosticado que la no-violencia de Gandhi precipitaría la violencia. Cuando el Congreso Nacional aprobó la no-violencia de Gandhi, ella se retiró de la política y pronosticó futuros derramamientos de sangre. Ella propuso que los líderes Indios redactaran una constitución para su país que pudiera ser reconocida por el Parlamento Inglés, como un paso hacia el auto-gobierno. Se presentó un documento como medida privada de un miembro, se le dio una simple lectura, y se archivó.
Annie Besant fue maravillosamente elocuente y efectiva como fogosa oradora pública. Sri Prakãsa la describió como una gran artista en el manejo de las palabras que cuando salían de su boca eran como música; su voz subía y bajaba cuando hablaba, como olas del mar surgiendo en un perfecto ritmo. Ya fuera la audiencia pequeña o grande, ella respondía con propósito serio y expresión elocuente. Sus discursos se desarrollaban detalladamente durante su presentación preliminar, y no empleaba ni manuscritos ni notas. Ella gustaba terminar excitando emocionalmente a su audiencia hasta un alto grado dejándola con una ‘escena peculiarmente trágica o patética creada por la magia de sus palabras’. Rara vez se cuidaba de divertir a una audiencia o mostraba su anticipación a la risa.
Se arreglaba con mucho esmero y se vestía bellamente de blanco. Usualmente comenzaba sus conferencias pidiendo a un conocido leer una plegaria Sánscrita. No le gustaba que alguien hablara después de que hubiera terminado. ‘Ella terminaba justamente en el momento cumbre de su elocuencia,’ señaló Prakãsa, ‘y se sentaba o abandonaba la tribuna, dejando que la audiencia aplaudiera y demostrara como quisiera.’ Annie Besant fue considerada como uno de los más poderosos oradores dondequiera que hablaba. Nethercot escribe:
En 1.885, antes de cumplir los cuarenta, la señora Annie Besant era conocida en todo el mundo de habla inglesa, y por muchos en el Continente, como una de las más notables mujeres de su tiempo. Ella era... una oradora cuyo poder era tan arrollador y cuyo encanto tan potente que Bernard Shaw fue uno entre miles que la elogió como la oradora más grande del siglo.
Durante el verano de 1.921, cuatro mil delegados de treinta y nueve países se reunieron en París con motivo del primer Congreso Mundial de los Teósofos. Annie, de setenta y tres años, rememoró en vasta retrospectiva sus muchos años como oradora, escritora y competente administradora. Antes de cumplir sus ochenta y ocho años, en septiembre de 1.933, murió apaciblemente. Nethercot concluye apropiadamente:
En 1.933 los periódicos del mundo, en largos artículos obituarios, anunciaron su retorno al ‘todas partes’, de donde estaba convencida retornaría en una nueva reencarnación pasa asumir el trabajo que había dejado inacabado a la edad de ochenta y cinco. Ella había llevado muchas vidas durante esos años ¾todas ellas plenas, muchas de ellas tan diferentes que hubieran podido pertenecer a personas completamente distintas, y algunas tan increíbles que parece imposible que hubieran sido vividas.
lunes, 25 de mayo de 2009
‘LAS LLAMAS QUE ILUMINAN LOS SIGLOS’ GIORDANO BRUNO
Lorenzo Borges, (M.S.T., 1901-1967)
Tomado de “O Teosofista”, 1983, revista de la S.T. en Brasil.
Traducción de Julia de Martínez y José Contreras, Logia Blavatsky, Bogotá
El martirio de Giordano Bruno, el grande y abnegado pensador en quien hasta los adversarios reconocían como ‘uno de los más excelentes y raros ingenios, de admirable doctrina y saber’, mereció de los cronistas de los ‘Avisos’ de Roma, dos registros que documentan una época:
‘Sábado, 12 de febrero de 1.600. Hoy pensábamos asistir a una solemnísima justicia, que no se sabe porqué fue postergada, de un Dominico de Nola, herético obstinadísimo, a quien el día jueves, en casa del Cardenal Madruccio, sentenciaron como autor de varias opiniones exageradas en las cuales se mostró muy persistente, y así todavía está, a pesar de que diariamente iban los teólogos a hablar con él... Si Dios no lo ayuda, desea morir en la obstinación y ser quemado vivo.’
‘Sábado, 19 de febrero: el jueves por la mañana en el Campo de Fiori, fue quemado vivo aquel fraile criminal Dominicano de Nola, de quien ya hablamos. Hereje obstinadísimo, teniendo por capricho formar diversos dogmas contra nuestra fe, y en particular contra la Santísima Virgen y los Santos, quiso irreductiblemente morir el criminal en esos dogmas; y decía que moría mártir y voluntariamente y que su alma subiría al paraíso con el humo. Y ahora estará viendo si decía la verdad.”
‘Obstinación ciega y criminal’, es el concepto de los dominadores del siglo sobre el sacrificio del excelso filósofo, que prefirió morir como vivió, cual una llama viva, para esparcir a su alrededor el resplandor sereno del conocimiento y de la comprensión.
Al servicio de la verdad recorrería Europa ¾ en una época convulsionada por las guerras religiosas resultantes de la Reforma, y en la cual apenas se veían los primeros indicios del alborear de la ciencia ¾ buscando despertar en todos la vida interior, esa ‘luz sobrenatural’, necesaria a la ‘más alta contemplación que se eleva por encima de la naturaleza’ y, que según afirma, distingue al mero teólogo creyente del verdadero filósofo.
En sus libros, como en las enseñanzas orales promulgadas en todos los centros cultos de entonces, Bruno condensó las dos grandes corrientes esotéricas de la Edad Media ¾ la filosofía neoplatónica, de la cual habían sido exponentes Marsilio Ficcino y Nicolás de Cusa, y el hermetismo alquímico de Raimundo Lulio. Las resumió y unió en un vibrante mensaje de renovación espiritual, que luego se unió a las posteriores teorías heliocéntricas de Copérnico. Así no sólo preparó el camino para la ciencia de nuestros días, sino que procuró establecer en un conocimiento verdaderamente racional los cimientos del mundo moderno que por entonces comenzaban a colocarse.
Él mismo definió el ideal de su vida para la posteridad al referirse a ese “algo que me enamora, aquello por lo que soy libre, aunque en dependencia, contento en medio del sufrimiento, rico en la necesidad y vivo en la muerte. De ahí no retrocedo, cansados los pies del arduo caminar... Hablando y escribiendo, no lucho por amor a la victoria en sí misma... sino es por amor a la verdadera sabiduría y al estudio de la verdadera contemplación que me esfuerzo, me crucifico y me atormento.” Con razón dice al respecto la señora Annie Besant: ‘Fue en vano que el Vaticano colocara sus libros en el INDICE. Sus pensamientos volaron a la inmortalidad y ahora se están propagando por el mundo: son la TEOSOFÍA.’
Un estudio atento de sus obras demuestra que Bruno promulgaba con la imprecisa terminología filosófica de la época, pero más claramente expresada, las principales enseñanzas teosóficas que hoy divulgamos. Y solamente el conocimiento de la Teosofía puede explicar las muchas contradicciones aparentes de su vida y sus escritos que tanto desorientan a sus biógrafos. Es la clave de su actitud equidistante entre la Iglesia y las Sectas Reformadas, y de la comprensión y simpatía con que considera los dos partidos sin ahorrarse críticas candentes. Es también la razón del contraste entre su punto de vista conciliador y tolerante al confrontar la Inquisición en Venecia y el Sínodo Calvinista en Ginebra, cuando aún no se le había condenado a la tortura y a la muerte. Y una vez que existe esta doble amenaza ¾ tortura y muerte ¾ su NO sometimiento al Santo Oficio en Roma.
A la luz de este criterio comprendemos mejor la actitud diferente con que encararon la Inquisición en Roma esos dos grandes pensadores que fueron Bruno y Galileo. El sabio, aunque manteniendo su convicción ¾ ‘Y sin embargo se mueve’ ¾ aceptó las exigencias que le fueron impuestas por el ansia de ganar tiempo para proseguir sus investigaciones. Para Bruno el problema era diferente: conciliador y tolerante en todo lo relacionado con las prácticas del Catolicismo, se mostró intransigente con las doctrinas que eran el meollo de su filosofía.
Su muerte selló así su obra de apóstol de la verdad, reafirmando la grandeza del ideal al que sirvió. De ahí la serenidad de su afirmación de que moría ‘mártir y voluntariamente’, y su exclamación de condenado a muerte: ‘Teméis más al leer mi sentencia que yo al oírla’.
Después de seis años de mazmorra y de constante asedio, los inquisidores resolvieron que sólo le sería exigida la retractación de ocho enseñanzas extraídas de sus obras. ¿Cuáles fueron esas ocho enseñanzas? Nunca fue divulgado el secreto, y aun hoy se guarda celosamente por la Iglesia interesada en que el mundo no sepa exactamente por cuáles ideas dio su vida el filósofo. Lo que se sabe proviene de dos decretos del Tribunal anteriores un año a su condenación y cuyo texto pudo ser copiado con ocasión de la Revolución Romana de 1.849. De ellos consta la exigencia de retractación cuando apenas fueron oídas las ocho proposiciones recogidas de sus obras y la declaración de que esas proposiciones eran ‘en verdad heréticas, no porque hoy la Iglesia las haya declarado como tales, sino porque siempre las consideraron así los antiguos padres y la Fe apostólica’. En otras palabras, los ocho puntos fatídicos no se referían a las cuestiones teológicas de la época de Bruno sino a otras que se remontaban a los orígenes del cristianismo.
Del análisis de las obras del filósofo y de sus declaraciones en los registros de la Inquisición de Venecia, Felice Tocco, el mejor de sus biógrafos, buscó reorganizar estos puntos de la condenación atribuyendo ésta al rechazo de los dogmas: 1) de la Trinidad, 2) de la Encarnación del Verbo, y 3) del Espíritu Santo; 4) a sus conceptos sobre la divinidad de Cristo; sobre la 5) necesidad, 6) eternidad, 7) e infinitud de la creación, y 8) sobre la transmigración de la almas. Es evidente que de los puntos mencionados arriba, el segundo y el tercero ya se hallan contenidos en el primero, y los puntos quinto, sexto y séptimo se refieren al mismo asunto.
Es posible que partiendo de las mismas fuentes y por el mismo método se realice la reconstrucción de esos puntos, lo que es del mayor interés, pues así llegamos también a una suma sintética de la parte esencial de la filosofía de Bruno. Para esto bastará tener en mente tres hechos: 1) la referencia del citado Decreto Inquisitorial; 2) los contextos del Aviso de Roma transcritos al comienzo de este artículo, considerando la herejía de Bruno ofensiva a la Virgen y a los Santos); y 3) finalmente sus simpatías y concepciones paganas, a las cuales la mayoría de los autores no les dan valor y las tienen como retóricas.
De esa manera podemos llegar a un octólogo de cuyos puntos hay corroboración en los escritos del filósofo y que probablemente fue la síntesis suprema de su obra, de la que se negó a abjurar y que firmó con la gloria de su muerte.
Los enunciamos a continuación, dando para cada punto la interpretación que le darían los jueces del Santo Oficio:
1. La Unidad de la Vida divina cuyos aspectos de expresión no deben considerarse como entidades distintas. (Lo que fue entendido como rechazo al dogma de la Santísima Trinidad).
2. La necesidad, eternidad e infinitud de la Creación Universal, por la Vida Divina Una. (Abandono del mito de la Creación, según la letra del Génesis).
3. La transmigración de las almas o reencarnación. (Rechazo de las doctrinas del castigo eterno y de la resurrección de la carne.
4. Su concepción de la divinidad de Cristo concebida como expresión plena de la Vida Divina inherente al hombre, divinizando así su propia naturaleza humana. (Rechazo a la Encarnación del Verbo y del Creador que se hace hombre).
5. El valor y la eficacia divina que atribuye a las religiones paganas. (Rechazo de la misión divina exclusiva del Cristianismo, y a la condenación de las demás religiones).
6. Equiparó a Cristo con los fundadores de las demás religiones a pesar de considerarlo como ‘pastor único, no sólo de un pueblo, sino de todos’. (Negación de la preeminencia divina de Cristo, y blasfemia por considerarlo ‘un mago’).
7. La existencia de los dioses u hombres divinos y perfectos, y su amparo para el progreso humano. (Rechazo de la tutela y del gobierno espiritual de la Iglesia y de su Congregación de los Santos, y reafirmación de un politeísmo mitológico efímero).
8. La posibilidad para los hombres de juntarse con los dioses y elevarse hasta ellos, uniéndose al Numen o Dios Interior, que es su verdadera naturaleza, por medio de la contemplación y de una vida de entusiasmo heroico. (Rechazo del dominio de las mentes y las almas por la Iglesia y por su patrón canónigo de santidad, teniendo por requisitos la absoluta devoción y sumisión).
Estas ocho proposiciones son en verdad una síntesis fiel de las enseñanzas de Giordano Bruno, según sus escritos, algunas de los cuales reafirmó ante la Inquisición de Venecia y de las que no se retractó. Al mismo tiempo corresponden a las referencias contemporáneas y, por su significación grandiosa, justifican el empeño del filósofo de mantenerlas y proclamarlas con sacrificio de su propia vida.
No se podrían condensar mejor, en unas pocas proposiciones, las enseñanzas de la Teosofía o Sabiduría Divina, tal como se profesaban en Alejandría en los primeros siglos de nuestra era por los filósofos neoplatónicos, y sobre todo por esa otra mártir de la Verdad que fue Hipatia.
Razones de sobra le asistían ciertamente a Giordano Bruno cuando en una de sus obras afirmaba profético, que al servicio de la verdad la muerte en un siglo significa la vida en los demás siglos.
domingo, 26 de abril de 2009
LA MÚSICA COMO MAGIA: EL COMPOSITOR ALEXANDER SCRIABIN
Por Gary Brown[1]
Extraído de la Revista The American Theosophist. May 1982/Vol.70/Nro. 5
¿Tienen los artistas el poder de transformar a la gente, de elevar sus consciencias, e incluso de producir la iluminación? El compositor ruso de principios del siglo XX, Alexander Scriabin, creía de verdad que las artes tenían ese poder. Por la época de su prematura muerte en 1915 estaba envuelto en su más ambicioso proyecto, la creación de una sinfonía-danza-poema intermedia, de la que creía culminaría en la iluminación de su audiencia. Scriabin nunca pudo probar sus planes para esta grandiosa obra que llamó “Mysterium” porque, a la edad de 43, un grano en su labio se infectó, y, a pesar del cuidado de los mejores especialistas de Moscú, la infección se expandió por todo su cuerpo y lo mató. Desafortunadamente Scriabin dejó solamente un poema y algunos bosquejos para la música de un “Prefatory Action” para el “Mysterium”.
Scriabin había planeado el “Mysterium” para que fuera una síntesis de las artes que incluiría luces de colores y varias fragancias, como también músicos y bailarines. Presentaría
El desarrollo del cosmos, el surgimiento de toda la humanidad, y el crecimiento individual de las personalidades particulares: de la Unidad a la Dualidad, a la Multiplicidad y finalmente el retorno a la Unidad inicial.
La audiencia experimentaría esta totalidad, psicológica y espiritualmente. En su versión completa el “Prefatory Action” tomaría siete días, y al final, en la doceava hora del último día, una nueva raza de hombres nacería. La ejecución de cada día elevaría la audiencia y a los ejecutantes a un nuevo plano o nivel de sensación y vibración. (Bowers, 1973. Pp. 124-125)
La obra tenía que ser ejecutada en India. Un templo universal tenía que ser construido con la forma de un semicírculo que acogería 2000 personas sin ninguna distinción entre la audiencia y los intérpretes. Amaneceres y puestas de sol iban a ser incorporados en la obra, Scriabin incluso planeó emplear campanas suspendidas de las nubes sobre los Himalayas. El “Prefatory Action” para el “Mysterium” iba a terminar en iluminación y fraternidad universal.
El día séptimo, después del asalto sobre los sentidos de todas las artes golpeando en la psique de los hombres, y con la música encarnando visiones ectoplásmicas, todos los hombres y toda la naturaleza se combinaría para traer al mundo a su más cercano punto posible de estar en “el plano de la unidad.” El júbilo masivo sería como el océano interminablemente cambiando e inmutable. El alma y la materia serían liberados de su esclavitud corporal uno del otro. La polarización masculina y femenina se desvanecería.
En este instante final, el Padre único resplandece simultáneamente en la consciencia de cada espectador. Scriabin llevaría a las personas al umbral de la muerte, de lo inexpresable, de lo inefable. (Bowers, 1973. P. 126.)
Pero incluso con la experiencia de la unidad al final del “Prefatory Action”, la audiencia mantendría su individualidad. Una etapa final de disolución estaba reservada para el final de la parte principal del “Mysterium,” cuando
La materia se desmaterializaría totalmente, y retornaría a su estado de pureza espiritual… invisible y no existente. (Bowers, 1973. P. 126.)
Somos incapaces de juzgar la grandiosidad de los planes de Scriabin ya que no fueron completados. Como hubiera sonado la música está apenas indicado por un trabajo reciente llamado Universe de un joven compositor ruso, Alexander Nemtin, el cual está basado en las notas que Scriabin dejó para el “Prefatory Action.”
La filosofía de Scriabin penetra toda su obra.
Ha habido pocos compositores tan específicamente místicos como Scriabin. Las contrapartes más cercanas a Scriabin se encuentran no en la música sino en la poesía con William Blake, o en la pintura con Nicholas Roerich. (Bowers, 1973. P. 114.)
Las primeras influencias filosóficas de Scriabin incluyeron a Kant y a Nietzsche. Sus primeras sinfonías fueron elogiando el arte en el cual él creía, incluso ese más temprano en su carrera, que tenía un poder de transformación que podía elevar el espíritu humano. Para Scriabin, el arte era mucho más que un entretenimiento. Como Beethoven, vio el arte como una forma de religión. Fue impresionado por lo que escuchó de la filosofía Oriental y por los antiguos Misterios Griegos y el lugar destacado que la música tenía en ellos. La tercera sinfonía de Scriabin, el Poema Divino, de acuerdo a sus notas, describe las luchas del espíritu humano a medida que se libera a sí mismo de esclavizantes creencias del pasado en un Dios personal externo, y del mundo de los sentidos, para obtener una
Jubilosa y embriagada afirmación de su libertad y su unidad con el universo (el Ego divino).
Su cuarta sinfonía, el Poema del Éxtasis, expresa la liberación a través de la creatividad. Su tema principal es muy Nietzscheano; el Yo Soy. La sinfonía representa ambos estados, la unión física y la mística y el éxtasis.
Por el tiempo en que estaba escribiendo el Poema del Éxtasis entró en contacto con la filosofía teosófica. En 1905 leyó La Clave de la Teosofía de H. P. Blavatsky. Se refirió a este en un carta como
Un libro extraordinario. Te sorprenderás lo cercano que es a mi pensamiento. (Bowers, 1969. P. 52.)
Hizo amigos entre los teósofos, particularmente en Inglaterra, y leyó otros libros teosóficos incluyendo La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky. Scriabin basó su quinta sinfonía, Prometeo, Poema del Fuego, en la interpretación teosófica del antiguo mito griego de Prometeo.
En el mito, Zeus pone a Prometeo a hacer al hombre del barro. A Prometeo le da lástima de las condiciones de las criaturas que creó y roba fuego del cielo y se los da. Zeus castiga a Prometeo teniéndolo atado a una roca, pero finalmente es liberado por Hércules. El regalo del fuego despertó la mente de la humanidad y, como en la historia de Adam y Eva, trajo la habilidad de pensar y actuar para el bien y para el mal.
En La Doctrina Secreta se dice que el universo así como los seres humanos siguen un ciclo de vida de nacimiento, crecimiento, y muerte. El orden surge del caos. La evolución del universo, y por consiguiente toda evolución dentro de él, es un proceso de gradual materialización y desmaterialización. El Espíritu se hace Materia para volverse nuevamente Espíritu al final del ciclo a un más alto grado de evolución de lo que estaba al principio. La alternancia hacia adentro y hacia afuera de la manifestación es como la respiración del Kosmos, llamada por los hindúes la respiración de Brahma.
En las primeras etapas de la manifestación de un universo hay, de acuerdo a La Doctrina Secreta, “un instante de fuego (fire-giving)” como la fecundación de un huevo. Cuando la vida en ese universo está suficientemente evolucionada hay otro “instante de fuego (fire-giving),” indicando como la mente nace en el hombre primordial. Blavatsky lo llama “un rayo de luz” en el primer caso y un “fuego viviente” en el segundo. (Blavatsky, pp. 37, 171-172.) Prometeo, como Lucifer, es el “traedor de luz,” quien trae la mente y la capacidad de comprender y causar el bien y el mal.
El símbolo del fuego es también usado en la Yoga Hindú. El “fuego serpentino” o Kundalini es descrito tanto por Blavatsky como por instructores de Yoga. Scriabin también leyó las obras del Yogi Ram Charak y asumió los ejercicios yóguicos de respiración. (Bowers, 1973, p. 92.) El fuego serpentino es descrito enrollado en la base de la columna vertebral y debe ser cuidadosamente despertado a mayor actividad para que ascienda hasta la cabeza, por el yogui que quiere desarrollar todo su potencial y ser liberado de la esclavitud de la materia, como Prometeo que fue finalmente liberado por Hercules. El Yogui, como Prometeo, debe robar el fuego.
Scriabin usó la idea de un proceso de materialización, evolución y desmaterialización, o liberación de la esclavitud de la materia, como el tema de su Quinta Sinfonía. También iba a ser usado como tema en su inacabado “Mysterium.” Bowers analizó el simbolismo teosófico en Prometeo, Poema de Fuego. (Bowers, 1973, pp. 192-193.)
- Acorde inicial de seis notas………neblinas cósmicas
- Primer tema ……………..principio creativo
- Cuatro acordes de trompetas abierto en
Cuartos ………………..instante de fuego
- Tema, un solo de trompeta………….voluntad
- Piano…………….el hombre (microcosmos); alborear de la consciencia humana; alegría de vivir (o la danza del auto-descubrimiento); juego del espíritu creativo; languidez sexual, etc.
-Orquesta……………macrocosmos
- En pocas palabras todo el tono de Progresión …………………….……la respiración de Brahma
- Descenso de una novena menor………...descenso del Espíritu en la Materia
- Tema en piano, el principio
creativo…………………………………..el Ego, o la Materia transformada en Espíritu
- Canto coral, tarareo del sonido de las vocale …………….……………..el llanto del niño; la Unidad en la Multiplicidad; el paso desde el hombre a la humanidad
- Frase final de rising open fourths………auto-afirmación o tema del “Yo Soy” (también usado en El Poema del Éxtasis.)
Prometeo está compuesto en un sistema armónico que había desarrollado Scriabin. El cual tiene un carácter distintivo difícil de descifrar. En resumen, agrega motivos fragmentados al efecto de tensión y poder, de constante movimiento, y destellos de fuego.
Además de la ampliación de la orquesta, las campanas y un coro, Prometeo fue escrita para clavier a lumieres, un instrumento de teclado el cual iba a producir luces de colores en vez de sonido. Los colores iban a ser determinados por el sistema de correspondencias sonido-color de Scriabin. En su sistema, los acordes más que notas individuales están asociados con colores específicos.
F menor correspondía al azul, “el color de la razón”, D mayor, al dorado, soleado; F mayor, el rojo-sangre del infierno, y así sucesivamente. (Abraham)[2]
Escribir para luces de colores así como para orquesta y para el coro fue innovador de parte de Scriabin, aunque en algunos casos en el pasado, ya se había usado el color en la música y en la danza, el suyo fue el primer intento serio para relacionar específicamente luces de colores a la música a través del uso de una partitura definida. Desafortunadamente, el clavier a lumieres existió solamente en teoría cuando su parte fue escrita por Scriabin. La primera interpretación de Prometeo se hizo sin él en Moscú en 1911, y no se interpretó con luces hasta el concierto de Nueva York en 1915. Incluso entonces las luces solo fueron proyectadas en una pantalla, que no era lo que Scriabin tenía en mente. El había deseado poderosos y brillantes colores para llenar el salón de conciertos, incluso deslumbrantes, casi como luz blanca cegadora en el culminante final.
Aunque sus planes, incluso para Prometeo fueron parcialmente frustrados debido a la inadecuada tecnología, y su gran obra, el “Misterio” escasamente comenzó, Scriabin es tenido en alta estima como compositor. Es considerado importante en el período de transición de la música del siglo XIX y el XX. Para algunos él fue la culminación del Período Romántico, otros lo ven como un precursor de las innovaciones del siglo XX. Más innovador que Debussy, el sistema armónico de Scriabin se acercó a las teorías de los 12 tonos que Schoenberg desarrollaría poco después de su muerte. Bowers cree que Scriabin hubiera desarrollado un sistema de 12 tonos como su siguiente paso lógico. En adición a sus cinco sinfonías, Scriabin compuso diez sonatas para piano y otras piezas para este instrumento, y es por estas que es más ampliamente respetado.
Una apreciación menos ortodoxa sobre la música de Scriabin fue hecha por el compositor y teósofo Cyril Scott. Varias formas de panteísmo, incluyendo religiones orientales y la teosofía, proponen que la naturaleza tiene una inteligencia inmanente. El sistema armónico de Scriabin, de acuerdo con Scott, expresa la más alta inteligencia de la naturaleza. La música de Scriabin, especialmente el Prometeo, tiene por lo tanto una calidad casi inhumana. Scott dice que Scriabin no estaba bajo la supervisión y protección de un maestro espiritual y que su misteriosa muerte fue debida a su incapacidad por manejar la tensión bajo la cual estaba al contactar con la más alta inteligencia de la naturaleza. (Scott p. 132-134.)
Las grandes esperanzas de Scriabin de inducir un estado de fraternidad e iluminación en su audiencia es difícil de aceptar a primera vista. Pero, incluso si Scriabin era demasiado optimista en sus planes de causar un nirvana masivo, es posible que la música pueda tener un efecto edificante sobre los escuchas. En adición a los estados meditativo y extáticos producidos en religiones tradicionales como el Budismo Tibetano, Sufismo, Hinduismo, y el Zen, consideren la siguiente experiencia mística reportada por un oyente a Beethoven.
Absorto en la música de Beethoven, cerré mis ojos y vi un resplandor plateado que se formó en un círculo con un centro más brillante que el resto. El círculo se convirtió en un túnel de luz procedente de un lejano sol en el corazón del Ser. Rápido y sin problemas fui cargado a través del túnel, viendo como la luz plateada se transformaba en dorada. Tuve la impresión de atraer fuerzas de un océano ilimitado de poder y una sensación de paz profunda. La luz se hizo más brillante pero nunca deslumbrante o alarmante. Llegué a un punto donde tiempo y movimiento se detuvieron. En mi recuerdo tomó la forma de una roca plana coronada, rodeada por un mar de verano, con una piscina de arena en su piso. La escena del sueño se desvaneció y yo estaba absorbido en la Luz del Universo, en el resplandor de la Realidad como el fuego con el conocimiento de sí mismo, sin dejar de ser uno y yo mismo, sumergido como la gota de arena en el desierto. La paz que sobrepasa todo entendimiento y el latido de la energía de la creación son uno en el centro, en el medio de las condiciones donde todos los opuestos son reconciliados. (Allen)
Si la música de Scriabin tiene o no el efecto mágico que él trató que tuviera, e incluso si nadie de los que han escuchado sus obras nunca ha sido movido a estados místicos de consciencia (aunque quizás haya sucedido), por lo menos el proceso que produjo las obras movió al compositor a un grandioso éxtasis.
A veces sueño que sueño. Pero no son sueños, sino visiones, ilusiones que se hacen tangibles, sonidos en imágenes. (Bowers, 1973. P. 191.)
A través de sus cartas y conversaciones reportadas queda claro que al menos para sí mismo, Scriabin logró su objetivo de transformar el sufrimiento humano en éxtasis a través del poder de la música.
Bibliografía
- Abraham, Gerald. Album liner notes on Prometheus, the Poem of Fire, London Records, CS 6732, 1974.
- Allen, Warner. The Timeless Moment. Farber and Farber.
- Blavatsky, H. P. An Abridgment of the Secret Doctrine. Edited by Elizabeth Preston and Christmas Humphreys. Wheaton, Illinois: Theosophical Publishing House, 1969. (The Secret Doctrine was originally published in 1888.)
- Bowers, Faubion. Scriabin, A Biography of the Russian Composer, 1871-1915, Vol. II. Tokyo and Palo Alto: Kodansha International Ltd., 1969.
- Hull, A. Eaglefield. A Great Russian Tone-Poet: Scriabin. London: Kegan Paul, Trench, Trubner and Company, 1916.
- The Reader´s Encyclopedia. Ed. William Rose Benet. New York: Thomas Crowell Company, 1948.
- Scott, Cyril. Music: Its Secret Influence Throughout the Ages. New York: Samuel Weiser Inc., 1958.
- Swan, Alfred J. Scriabin. Westport, Connecticut: Greenwood Press, 1970. (Originally published London: John Lane: The Bodley Head Ltd., 1923.)
[1] Gary Brown obtuvo un B. A. de la Univesidad de Maryland, Baltimore County, en un programa autodiseñado que combinaba música, filosofía y estudios religiosos.
[2] Bowers, (1969 V. II, p. 205) gives a system of Scriabin color and tone correspondences in which C is Red, G is Orange, D is Yellow, A is Green, and B is Pearly Blue.



