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A la Sagrada Majestad de la VERDAD

Thomas Taylor
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domingo, 19 de julio de 2009

HARRY POTTER Y LA SABIDURÍA ANTIGUA


(Extraído de la Revista Sophia nº 2 y publicado originalmente en la Revista The Quest, noviembre-diciembre 2002.)


Los libros de J.K. Rowling sobre Harry Potter son un fenómeno fantásticamente mágico. No tuvieron origen en ningún nicho del mundo editorial, sino que rápidamente se volvieron los libros más vendidos para jóvenes de esta época y los filmes basados en ellos también tienen gran éxito.

Los libros son típicos de tres géneros literarios. Uno es el bildungsroman o romance de educación moral y psicológica del protagonista. Harry Potter vive en un internado, pero también se educa en la gran escuela de la vida. Otro género es el de la búsqueda, en el cual el protagonista enfrenta una serie de desafíos y al pasar por ellos descubre un gran tesoro – en el caso de Harry, la revelación de su propio conocimiento. El tercero es el de un cuento de hadas, cuyo personaje central es muchas veces un huérfano. Harry es un huérfano y, por lo tanto un representante adecuado de cada ser humano, porque como dice uno de los grandes instructores teosóficos, todos nosotros somos miembros de esta “pobre y huérfana humanidad”.

La familia de Harry es de hechiceros, pero él fue criado por los Muggles, esto es, por no-hechiceros, y así ignora su origen y sus poderes latentes. No obstante eso, él es seleccionado para la Escuela de Magia y Brujería Hogwart donde permanecerá durante siete años para aprender magia y también adquirir madurez moral y psicológica. En Hogwart, Harry enfrenta una serie de indagaciones que son parte de una grandiosa y abarcadora búsqueda para descubrir quien es él.

La serie de cuatro libros publicados y además los tres en proyecto agradan a los jóvenes – de edad y de corazón. Ese interés se basa en la habilidad del autor en contar la historia, y también en la visión del mundo de las historias que – podemos decir –son compatibles con la de la Sabiduría Antigua.

La amplia familiaridad de Rowling con mitos, leyendas, magia y episodios bizarros de informaciones esotéricas misteriosas es la materia de la trama en la cual ella construyó su cuento mágico. Los libros crean su propio mundo, cuya integridad es indispensable para la buena fantasía. Con todo, ellos también son ínter penetrables entre sí o, para usar el término de J.R.R. Tolkien, “aplicables” a otros contextos, como la teosofía, con la cual Rowling tiene cierta familiaridad, como queda claro por su referencia en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, al autor ficticio de “Cassandra Balvatsky” y su también ficticio libro “Desvelando el futuro”. “Balvatsky” es una transposición de fonemas, de “Blavatsky”, y “Cassandra” es un substituto apropiado para “Helena”, porque Cassandra era hija de Príamo, el Rey de Troya, una profetisa que siempre hablaba la verdad y nunca era tomada en cuenta, y porque la historia de Cassandra es parte de la gran guerra de la Ilíada, trabada por Helena. Mas allá de eso, el título del libro ficticio Desvelando el Futuro sugiere Isis Sin Velo, el primer libro importante de Helena Blavatsky.

Aunque “Cassandra Balvatsky” muestre que Rowling tiene cierto conocimiento de la tradición teosófica y creemos que este conocimiento no es profundo ni extenso. Así mismo, de manera interesante, mucho en los libros de Harry Potter es semejante a las ideas teosóficas. Este paralelismo no indica un conocimiento detallado de estas ideas por la autora, pero revelan su familiaridad con mitos, leyendas y símbolos con los cuales la Sabiduría Antigua Teosófica se expresa en los profundos niveles inconscientes del alma, donde la Sabiduría esta atesorada en el corazón-mente de cada ser humano.

Polaridades

Uno de los temas teosóficos en Harry Potter es el de las polaridades: espíritu-materia, vida-forma, energía-masa, ying-yang, esotérico-exotérico, interno-externo y otras más. Varias de estas notables polaridades aparecen en los libros. Una es la de los Wizards y los Muggles, dos tipos de personas que pueblan el mundo de Harry Potter. Los Wizards son maestros de magia; los Muggles son desorganizados, limitados, aunque ingeniosos en la tecnología para compensar su falta de poderes mágicos, pero también frecuentemente vulgares y sin imaginación. Los Wizards y los Muggles en la práctica son castas diferentes, que pocas veces se mezclan y algunas veces se desentienden:

“¿Toda su familia es de hechiceros?, preguntó Harry...

“Ah – sí, entiendo que sí”, dice Ron. “Entiendo que la madre tuvo un primo segundo que es contador, pero nunca hablamos de él”. (Harry Potter y la Piedra Filosofal; todas las citas sin indicaciones son de este primer libro.)

Estas castas opuestas de los sabios y de los broncos son paralelas a los dos tipos de personas mencionadas en A Los Pies del Maestro (uno de los clásicos espirituales de la teosofía):

En todo el mundo hay solamente dos tipos de personas – los que saben y los que no saben; y este conocimiento es lo que importa”. (Editora Teosófica, 1999, p.15.)

El conocimiento del que se habla es el de la realidad de un plan ordenado del universo y el lugar de los seres humanos en este plano. El término Wizards, etimológicamente, se refiere a los wise, sabios, los que saben. Los Muggles son otro tipo de gente.

Otra polaridad es la del bien contra el mal. Esta polaridad es muy diferente de las de los Wizards y la de los Muggles. Hay buenos y malos Muggles, así como también buenos y malos Wizards. En verdad, las dos figuras arquetípicas del bien y del mal en las historias son los Wizards; Albus Dumbledore es el director de Hogwart y el mayor Wizard vivo. Su primer nombre, Albus, es la palabra latina para “blanco”, siendo él un mago “blanco” esto es, bueno. La primera parte de su sobrenombre, Dumb, es el vocablo inglés “silenciosa, muda”, nos recuerda que la verdadera sabiduría no puede ser explicada, apenas experimentada; el último significado de dumb “estúpido” es irónicamente adecuado, porque la sabiduría es muchas veces tomada erróneamente por estupidez por quien no sabe, como en la figura literaria del Sabio Tonto. Aparte de esto, Dumble rima con humble (humilde); y los verdaderos sabios son siempre personas humildes, porque saben cuanto todavía no saben. La última parte del nombre del director, dore, es homónima de door (puerta), y este sabio director es la puerta a través de la cual Harry entrará en el Camino del aprendizaje y del servicio.

Por otro lado, el arquetipo del mal es Voldemort, la sombra y castigo de Harry. De la misma forma que Harry es alumno de Hogwart, Voldemort también lo fue, adoptando este nombre del mal cuando se lanzó al camino maligno. Vol recuerda el verbo alemán wollen “querer, desear”, y mort es la raíz latina para “muerte”. Así, Voldemort es aquél que tiene un deseo (vol) (de) morte (mort), lo opuesto de la sabiduría.

En Hogwart, los dos mejores amigos de Harry, Ron Weasley y Hermione Granger, son otra polaridad. Ron viene de una antigua familia Wizard; y Hermione, de una familia Muggle. Ellos se equilibran entre sí en otras características. Ron es retraído e introvertido; Hermione es conversadora y desinhibida. Ron es tímido, con sentimiento de inferioridad porque es el más joven entre los seis inteligentes hermanos; Hermione es confiada y positiva, una notable vencedora. Ron asume riesgos, Hermione se restringe a la ley. Ron está lleno de energía masculina, Hermione de energía femenina. Con Harry ellos forman un triángulo de energías y de tipos de personalidad.

La Búsqueda

La búsqueda fundamental en los libros de Harry Potter es el auto descubrimiento. A este respecto, estos libros compartirán un tema común a los de los grandes libros guías de la humanidad. La iluminación y la habilidad de responder correctamente a la cuestión de “¿Quién soy yo?” Cierta vez, un estudiante de zen fue a un maestro zen y le preguntó lo que debería hacer para alcanzar la iluminación. El maestro zen replicó “¿Quién pregunta?” El estudiante que pudiese responder a esta pregunta está iluminado. La misma pregunta es el asunto principal de todos los Upanishads y, en verdad, de los tratados espirituales de todas las grandes tradiciones.

Harry esta en la gran búsqueda para descubrir quien es él – en el sentido más simple y más literal, de saber quienes son sus padres – pero también en el sentido más profundo de descubrir su propia naturaleza y su misión en la vida. Esta gran búsqueda es mostrada a través de un asunto diferente en cada libro de la serie. En el primer libro, es encontrar la Piedra Filosofal. “Filósofo” es un término tradicional que define a un alquimista y la Piedra Filosofal, un producto mágico del arte de la alquimia que transforma metales vulgares en oro y produce una bebida, el Elixir de la Vida, que concede inmortalidad. (Parece que los editores americanos opinan que “filosofal” sería muy árido y no interesante y usaron el término “Piedra de Hechicería”.)

La búsqueda de la Piedra Filosofal lleva a Harry y a sus dos amigos a los túneles subterráneos de la Escuela Hogwart, donde la Piedra está escondida. Su jornada en estas profundidades refleja el tema antiguo del descenso al infierno, que es la parte inconsciente de nuestra alma, donde descubrimos verdades ocultas sobre nosotros mismos. Harry explora el subterráneo en siete estadios (reducidos en el filme a cinco):

1. Él y sus amigos deben pasar a través de un perro de tres cabezas que guarda el umbral de la puerta de los sótanos. El can de la historia, “Fluffy”, es Cerbero, el guardián del infierno o Hades en la mitología griega. El can se adormece con la música tocada por Harry y Hermione en la flauta que Harry recibió de regalo. De la misma manera Orfeo tocando una lira puede entrar en el Hades y rescatar a su fallecida esposa. La flauta tocada por Harry y Hermione es análoga al instrumento usado en la opera de Mozart “La Flauta Mágica”, tocada por Tamino y Pamina en la ceremonia al final de la ópera.

2. Cuando los compañeros caen en el umbral (como Alicia en la madriguera del conejo) su caída es amortiguada al aterrizar sobre una lujuriante planta conocida por la Emboscada del Diablo. Las guías de esta planta envuelven a todo lo que la toca, apartándose cuando su víctima lucha para escaparse. Hermione, entretanto recuerda haber estudiado que la planta se reduce con la luz, y así ella usa un encantamiento para producir una brillante iluminación con su varita mágica. La Emboscada del Diablo sugiere que lo que es agradable y fácil muchas veces es una artimaña, y que el mal y la opresión pueden ser sobrellevados por la Luz del Conocimiento.

3. En seguida los chicos llegan a una sala que tiene en el otro lado una puerta que solo puede ser abierta con una llave especial dentro de las muchas llaves aladas que vuelan desordenadamente alrededor del cuarto. Harry encuentra la llave, pues es hábil en tomar cosas al volar en la basura. El simbolismo es obvio; necesitamos de la llave del conocimiento para abrir la puerta de la realidad interna, pero esta llave es ilusoria y puede ser capturada solamente por quien se entrenó para realizar esta tarea.

4. En la sala cercana a la puerta, los amigos encuentran un enorme tablero, de ajedrez en el cual ellos se tornan piezas de un juego de Ajedrez Mágico, en el que las piezas capturadas son aniquiladas por la pieza captora. Ron, que es el especialista en ajedrez del grupo, dirige los movimientos y finalmente se sacrifica para que Harry pueda dar el jaque-mate al rey adversario. El juego de ajedrez imita al de Alicia a través del Espejo y es una metáfora común para el juego de la vida. El heroico auto-sacrificio de Ron por el bienestar de los otros, lo coloca en la clase de futuros bodhisattvas que sacrifican su propia felicidad por el bien de sus semejantes.

5. Dejando atrás al inconsciente Ron, en la sala siguiente Harry y Hermione encuentran un enorme y detestable ser sobrenatural que debe ser dominado. Aunque el gigante ya había sido vencido –en realidad los tres compañeros lo habían dejado inconsciente en un encuentro anterior cuando él invadió la escuela. Dominar el monstruo y ganar el control de nuestra propia sombra, del Guardián del Umbral, que personifica nuestras faltas, pecados y naturaleza animal. Pero, una vez establecido el control, el monstruo irreal no es más un desafío, y cuando es necesario podemos lidiar con él.

6. En la penúltima sala Harry y Hermione son cercados por paredes de fuego que solamente pueden ser transpuestas cuando un enigma es resuelto. Hermione, la más experta de los tres, lo resuelve. Harry la manda de regreso para cuidar a Ron y sigue solo. Los fuegos de la pasión solamente pueden ser develados si sabemos la respuesta para el enigma de la vida. Este conocimiento es alcanzado por los que son verdaderamente inteligentes y, de hecho este es el significado de la inteligencia. Debemos usar nuestra inteligencia para actuar en la cámara más secreta de nuestra búsqueda, y este pasaje final debe ser hecho solo por cada uno de nosotros, porque la búsqueda de la iniciación final es solitaria, enfrentada sin ningún auxilio, excepto por aquello que cada uno de nosotros tiene dentro de sí.

7. En la última sala Harry encuentra a ambos, Voldemort que corrompió a uno de los profesores de Hogwart y ocupó su cuerpo, y también el Espejo de Erised, debe ser usado para encontrar la Piedra. El espejo de Erised muestra a quien se mira en él, no el reflejo de la realidad, sino una imagen de lo que más desea. Es la gran ilusión, y debemos conocer su secreto para no caernos en esta trampa. Para encontrar la Piedra Filosofal en el Espejo, se debe desear encontrarla pero no usarla en beneficio propio. Harry encuentra la Piedra, no para beneficiarse con ella, sino para impedir que Voldemort la use para el mal, de la misma forma como el Anillo de Tolkien, la Piedra Filosofal es destruida por el acto de coraje altruista de Harry, para que no caiga en las manos de Voldemort. La verdadera riqueza e inmortalidad son obtenidas solamente por aquellos que son motivados por el deseo altruista. Y este es el gran secreto de la búsqueda.

Las Lecciones de Vida de Hogwart

En el curso del descubrimiento del gran secreto, Harry aprende muchas lecciones repasadas a los lectores. Aunque esto sea ficción fantástica, sus mensajes son hechos reales. Podemos identificar siete lecciones, siendo tres las preliminares:

1. Hay otro nivel de verdad mas allá de la mediocre realidad Muggle. Todos nosotros somos huérfanos en este mundo y Harry Potter en la Escuela de Sabiduría, para aprender las verdades de este nivel.

2. Instructores como Dumbledore, están disponibles en la escuela de la vida para guiarnos en este aprendizaje.

3. De estos instructores, aprendemos a ver la Verdad, pero con mucha prudencia: [Harry]Hay otras cosas que me gustaría saber, si usted puede contarme... me gustaría saber la verdad de...

4. La verdad” - Dumbledore suspiró – “es una cosa bella y terrible, y debe ser tratada con mucho cuidado”.

5. Cuando Harry comienza a preguntar sobre Voldemort, mencionándolo – por el eufemismo de “Usted-sabe-Quien”, como es llamado por muchos que tienen miedo hasta de mencionar el nombre del gran Hechicero del mal, Dumbledore lo reprende:

Llámelo Voldemort, Harry. Use siempre el nombre de las cosas. El miedo del nombre aumenta el miedo de la propia cosa.”

Después de estas tres lecciones preliminares, siguen cuatro lecciones principales:

1. Discernimiento. Debemos escoger nuestro propio camino en la vida. Dumbledore dice a Harry: “Es nuestra elección, Harry, lo que muestra lo que somos realmente, más que nuestras habilidades”. (Harry Potter y la Cámara Secreta). Las Cartas de los Maestros dicen: “Tenemos una palabra para todos los aspirantes: INTENTE”. Y, en el manual espiritual A Los Pies del Maestro, la primera de las cuatro calificaciones para entrar en la Senda del “Discernimiento”. Mas allá de eso, la tercera Verdad del Loto Blanco (de otro manual espiritual, Luz en el Sendero) nos dice: “Cada uno de nosotros es su propio absoluto legislador, o distribuidor de gloria o tristeza a sí mismo; quien decide nuestra vida, nuestra recompensa, nuestro castigo”. Por lo tanto esta lección es la de hacer un esfuerzo de - o intentar - distinguir entre lo real o lo irreal, entre lo menos bueno y lo mejor, entre lo transitorio y lo eterno.

2. Desapego. La segunda lección importante es que el mundo es mayavico, ilusorio y, por lo tanto debemos pasar por él sin deseos egoístas. El Espejo de Erised es un símbolo de deseo mayavico. El término “Erised” es “Desire” (en inglés, deseo) leído de atrás para delante, por eso un mal deseo. El Espejo tiene en el tope una inscripción: “Erised s’traeh ruoy tub ecaf rouy ton wohs i” que es la escritura al revés (en ingles) de “I show no your face but your heart’s desire” esto es “No muestre su cara, sino el deseo de su corazón”. Los que se miran en el Espejo no se ven a sí mismos como son, sino la ilusión de lo que ellos quieren ser y tener. Dumbledore explica el Espejo:

El hombre más feliz del mundo será capaz de usar el espejo de Erised, como un espejo normal, esto es, el se verá a sí mismo exactamente como él es... El no nos muestra nada más ni nada menos lo que es más profundo, el más desesperado deseo de nuestros corazones... con todo, este espejo no nos dará ni conocimiento ni verdad. Los Hombres se consumirán en su frente, extasiados con lo que ven, o quedarán locos no comprendiendo si lo que ven es real o incluso posible”.

El Espejo es un símbolo de Maya, la Gran Ilusión, en este mundo motivado y gobernado por el deseo. En A Los Pies de Maestro, la segunda calificación para entrar en la Senda es el “Desapego”, esto es, sin deseo personal, o, como dice el Bhagavad Gita, actuar sin desear los frutos de la acción.

3. Buena Conducta. La tercera lección es que debemos llevar nuestras vidas de acuerdo con Principios Correctos y no por reglas arbitrarias. Muchas veces Harry transgrede las reglas de la escuela, pero nunca transgrede los principios morales. La tercera calificación en A Los Pies del Maestro son las “Seis Reglas de Conducta”: Control de la Mente, Control de la Acción, Tolerancia, Contentamiento, Perseverancia y Confianza – especialmente confianza en el Plan, que es lo que aquellos que conocen, saben. Y los que saben, saben que la muerte es parte del Plan. Cuando Harry se preocupa con las consecuencias de la pérdida de la Piedra Filosofal sobre el buen filósofo alquimista que la consiguió y que debe morir sin ella, Dumbledore explica:

Mas allá de eso, para la mente bien organizada, la muerte es solamente la próxima gran aventura. Usted sabe, la Piedra realmente no era la cosa tan maravillosa, ¡cuando mucho le traería todo el dinero y vida que desease! Las dos cosas que la mayoría de las personas escogerían dentro de todas – el problema es que los hombres tienen una predilección para escoger exactamente las peores cosas para sí”.

4. Amor. Harry se salvó de dos ataques del Mal, en su infancia y en su búsqueda, debido al gran amor de su madre. Dumbledore le dice a Harry:

“Su madre murió para salvarlo. Si hay una cosa que Voldemort no puede entender es el amor. Él no comprende que un amor tan grande como el que su madre tuvo por usted deja su propia marca. No es una cicatriz o una señal visible,... sino que es por haber sido amado tan profundamente, es verdad que está bajo una protección permanente, incluso si la persona que tanto haya amado haya muerto. Por eso Voldemort no puede atacarlo. Seria una agonía tocar una persona con la marca de algo tan bueno”.

La cuarta calificación en A Los Pies del Maestro para entrar en la Senda es el Amor.

Estas son las lecciones que Harry Potter aprende en su primer año en Hogwart, y en el primer estadio de su educación para la vida: tener discernimiento al hacer sus elecciones. Hacer las cosas acertadamente sin ningún interés; escoger por guía los principios inteligentes de la vida y no las reglas arbitrarias; y tener confianza en lo que Dante llamó en la Divina Comedia como “El Amor que mueve el sol y las otras estrellas”. Son el Discernimiento, el Desapego, la Buena Conducta y el Amor.

Estas son lecciones para que cualquiera de nosotros aprenda en el principio o en cualquier época de la vida.

FIN

(Extraído de la Revista Sophia y publicado originalmente en la Revista The Quest, noviembre-diciembre 2002)

Traducción: Izar G. Tauceda, miembro de la Sociedad Teosófica por la Loja Jehoshua, Porto Alegre, RS.

Nota

(1) John Algeo es Profesor Emérito de Inglés en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, donde enseñó Literatura Fantástica, más allá de su campo específico de la historia y estructura de la lengua inglesa. Editó el sexto volumen del Cambridge History of the English Language (2001); es Vice-Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica,


domingo, 7 de junio de 2009

UNA INTERPRETACIÓN TEOSÓFICA DE “HARRY POTTER III”

Pere Bel

La fuente original de una escuela esotérica de magos la encontra mos en el libro de Cristian Rosenkreutz “Las Bodas Químicas”, del año 1616. El autor fue al autor de la Orden teosófica de la Rosa Cruz, y los personajes mitológicos que aparecen en las obras de J.K. Rowling siguen en esa línea. Franz Hartman escribió una obra similar en “Una Aventura en la Mansión de los Adeptos Rosacruces”.

En la primera parte aparece un Banco que expresa correctamente los Registros Kármicos, y los Lipikas o Registradores celestes. También aparece el espejo Astral; el unicornio, símbolo del cuerpo búddhico; el Cancerbero o guardián del umbral, con las pruebas que debe pasar el candidato. Y el encuentro final con el Yo superior y la Piedra Filosofal.

En la segunda parte encontramos el Ave Fénix que representa el símbolo del Yo superior, inmortal e indestructible, que renace de sus propias cenizas tras cada desencarnación, siempre más espléndido y radiante. Y el Basilisco, que es la acumulación final de todos nuestros deseos mundanos contra los que hay que luchar.

En esta tercera parte, H.P. vive en dos mundos opuestos; al principio de la obra está de vacaciones en el hogar de sus tíos, los cuales le detestan. No es su hogar ni su familia natural, sino más bien un mundo de apariencias y de transición, tanto o más irreal que el mundo mágico de Hogwarts.

Harry no soporta más las impertinencias de ese mundo fútil, estancado en las formalidades, y huye sin saber hacia donde. Es recogido por un llamado ‘autobús noctámbulo’, que es algo así como un camino precipitado para cambiar hacia una nueva vida.

Por ese medio llega a la calle mágica y es acogido por el mismísimo Ministro de Magia, el cual adopta el papel de ángel custodio. Allí debe esperar a que termine su tiempo de descanso. Su nueva vida tendrá lugar en el castillo de Hogwarts, con sus cuatro escuelas o puntos cardinales que simbolizan el mundo mágico e ilusorio físico. Para esa nueva vida va a necesitar el equipaje que guarda, símbolo de los futuros siete cuerpos físicos y espirituales que va a necesitar.

La pluma es el jeroglífico de la verdad, el alma espiritual. El búho es símbolo de sabiduría o Boddhi; la varita es la inteligencia, o cuerpo mental superior; los libros, el conocimiento, es el cuerpo mental inferior; la escoba, el cuerpo emocional o astral; y la capa negra es el cuerpo físico.

En el equipaje destaca el libro de adivinación de C. Vablatsky, cuyo nombre es un remedo de H.P. Blavatsky.

El viaje en tren hacia Hogwarts simboliza un nuevo viaje hacia la escuela de la vida. Howgarts es el mundo mágico de los sentidos donde nada es lo que parece ser, en donde pululan fantasmas, monstruos de fábula, seres visibles e invisibles, y es una escuela en donde todo puede ocurrir, para que los seres vivos aprendan a vivir.

H.P. recibe varios talentos, uno es el ‘mapa merodeador’, que es el símbolo de una nueva y poderosa intuición. Luego recibe también una nueva escoba voladora, la mejor, la cual simboliza un cuerpo emocional puro, –cuerpo astral– que permite desarrollar una firme fe que le hace capaz de elevarse para alcanzar rápidamente su objetivo.

El gigante Hagrid, que simboliza la fuerza espiritual de la tierra, actúa de educador, y les muestra cómo dominar a los grandes seres mitológicos, siendo amables y respetuosos con ellos.

El hipogrifo es mitad águila y mitad pegaso, el águila es la montura de Zeus en Grecia y la de Brahma en la India, y el pegaso es la montura de los grandes héroes griegos. Si el caballo es el símbolo de la mente, el Pegaso es el símbolo de la mente superior, y el águila es el símbolo del alma espiritual o Buddhi, el hipogrifo es en conjunto el Cuerpo Causal.

El profesor Lupin les muestra algunos seres elementales de la naturaleza, tipo duendes, que en el orden de desarrollo evolutivo son los inferiores. Les enseña cómo dominar el miedo, con un duende capaz de cambiar de forma y tamaño. Los seres elementales viven en los elementos, tierra, agua, aire, fuego... y todos pueden modificar su tamaño y forma, pero no todos son perniciosos para el ser humano. Recomendamos consultar el “Tratado de ninfas, silfos...” de Paracelso, de 1540, y cualquier otro tratado de los rosacruces, como el de Montfaucon de Villars, siglo XVII, u otros autores más modernos como los teósofos C.W. Leadbeater y Geoffrey Hodson. El mismo Shakespeare escribió sobre ellos.

Los llamados dementores y sus opuestos los patronos, pertenecen al orden de elementales artificiales, porque han sido creados mental y mágicamente por alguien con un determinado propósito; los primeros pertenecen a la magia negra, y los segundos a la magia blanca.

Azkaban es el nivel inferior de la naturaleza etérea, en el cual los seres humanos pueden quedar por un tiempo presos por sí mismos, dentro de sus propios y turbios pensamientos, sin cuerpo físico pero insensatamente apegados a sus deseos mundanos.

Los animagos de H.P., medio humanos y medio animales, son como los que aparecen en Apuleyo o Shakespeare, son personas que se comportan con el carácter de los animales. Y la historia de los amigos del padre de H.P. es el relato de unos aprendices de magia blanca, en el desenvolvimiento de sus dones y cualidades espirituales, que sin embargo fracasan.

El Mago Dumbledore cumple bien su papel de maestro director del desenvolvimiento espiritual de los aspirantes.

El rescate del prisionero de Azkaban por medio de un hipogrifo es simbólicamente la salvación por el espíritu del alma del ser humano, antes de quedar atrapada en los sub-planos interiores del campo astral-etéreo, y es también el momento culminante de esta obra.


ARTE, EDUCACIÓN, LITERATURA Y ACTIVISMO

John Algeo, ´The Theosophist´, junio de 2003

¿Cuál es la conexión entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo? Esta pregunta surgió por el tema de la Convención de Jóvenes en Adyar de 2002: “Expresando las Enseñanzas Teosóficas en los Campos del Arte, Educación, Literatura y Activismo”. A primera vista, estas cinco cosas parecen estar completamente separadas, con poca conexión entre ellas. Pero uno de los principios de la Teosofía es que ninguna cosa está separada de otra, sino que todas las cosas están conectadas entre sí. Por consiguiente consideremos qué conexiones hay entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo.

La Teosofía es, ciertamente, sólo la forma moderna de una Sabiduría antigua y perenne. Es una Sabiduría Perenne que ha sido expresada en varias formas por culturas particulares en todo el mundo. Cada una de las expresiones temporales de esta Sabiduría perenne tiene su propio foco y mensaje, y estamos bien advertidos de que debemos poner atención a todas ellas. Ciertamente, esto es lo que dice el segundo Objeto de la Sociedad Teosófica: Fomentar el estudio comparativo de religiones, filosofías y ciencias  todas ellas expresiones parciales de la Sabiduría.

¿Pero acerca de arte, educación, literatura y activismo, qué? ¿Cómo están conectados con la Sabiduría de la Teosofía? Tal vez puede ser útil ver qué dijo acerca de este asunto uno de los grandes maestros en una tradición que poco estudiamos. Ver cualquier asunto desde un nuevo punto de vista, puede ser útil. Tomemos el punto de vista de la Sabiduría Eterna como fue expresada hace 2.500 años en China por el Maestro Kung, a quien conocemos como Confucio. Él tuvo que ver especialmente con cuatro de estas materias: arte, educación, literatura y activismo.

Uno de los libros básicos en la tradición de Confucio es La Gran Enseñanza, uno de los Cuatro Libros de la doctrina de Confucio, recomendado para estudio antes de cualquiera de los otros. Es un libro muy corto que consiste de siete versos, del cual dice la tradición que fue escrito o editado por Confucio en base al capítulo cuarenta y dos del Libro de Ritos (Li Chi), con diez capítulos adicionales del filósofo Tsang.

La Gran Enseñanza tiene que ver principalmente con la conexión entre educación y activismo. Allí se hace la pregunta, “¿Qué podemos hacer para producir paz y orden en el mundo?” Ésta es una pregunta acerca de activismo. Y el libro presenta una cadena de conexiones que consisten en siete eslabones que conducen a la paz y el orden en el mundo. Allí se nos dice que debiéramos comenzar por investigar las cosas, pues el hacerlo conduce a una cadena de consecuencias:

1. Cuando se investigan las cosas, el conocimiento se amplía.
2. Cuando el conocimiento se amplía, los pensamientos son sinceros.
3. Cuando los pensamientos son sinceros, el corazón se refina.
4. Cuando el corazón se refina, la vida personal se cultiva.
5. Cuando la vida personal se cultiva, la familia se refina.
6. Cuando la familia se refina, el país estará en orden.
7. Cuando los países estén en orden, el mundo estará en paz.

Los tres últimos eslabones en esta cadena tienen que ver con las comunidades: la familia, la nación y el mundo. Pero los primeros cinco eslabones son cosas que los individuos deben hacer dentro de sí mismos  y todos son asuntos de educación. Al hacer que el orden social externo dependa del orden personal interno, los seguidores de Confucio están de acuerdo con Madame Blavatsky y con Krishnamurti.

En La Clave de la Teosofía Madame Blavatsky escribió: “Buscar reformas políticas antes de que hayamos efectuado una reforma en la naturaleza humana, es como poner vino nuevo en odres viejos... Ninguna reforma política duradera puede lograrse nunca con los mismos hombres egoístas a la cabeza de los acontecimientos, como en el pasado.” Y Krishnamurti dijo: “Ustedes son el mundo.” De tal manera que para reformar la sociedad y hacer del mundo un mejor lugar, primero debemos reformarnos nosotros. Debemos educarnos, y comenzamos nuestra educación, como el primer eslabón de La Gran Enseñanza nos dice, cuando “investigamos las cosas”. Y éste es también el tercer Objeto de la Sociedad Teosófica: Investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre.

Las enseñanzas del Maestro Kung quedaron registradas en otro pequeño libro llamado Las Analectas. Y la primera enseñanza en ese libro es: “¿Aprender algo y al mismo tiempo practicarlo, no es un placer? Aprender algo es educarse. Pero esto solo no es suficiente; también debemos practicar lo que aprendemos, y eso es activismo. Para ser activistas efectivos, debemos educarnos acerca del mundo y acerca de nosotros mismos  debemos investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes dentro de nosotros.

La Sabiduría Perenne de la Teosofía nos dice que la educación y el activismo van juntos. La educación sin práctica activa es pedantería; el activismo sin una razón educada es agitación insensata. Pero cuando se combinan, un activismo educado es una fuerza para la transformación  del individuo y del mundo.

¿Pero acerca del arte y de la literatura, qué? A veces pensamos de ellas como incidentales, como escarcha sobre el pastel de la realidad, como un modo de distraernos cuando no tenemos que ganarnos la vida. Pero para el Maestro Kung el arte y la literatura no eran añadidos, meras distracciones para practicar en nuestro tiempo libre. Para él el arte y la literatura eran esenciales para la educación que necesitamos para llegar a ser buenos y efectivos activistas. La educación no es simplemente llenarse de hechos. Es un cambio en nosotros, y el Maestro Kung creía que el arte y la literatura son medios importantes y efectivos para producir la recta clase de cambio en nosotros. Son un medio para el recto cambio porque tienen que ver con encontrar armonía y establecer lo que es recto.

Hay una historia en Las Analectas que ilustra este punto. El Maestro Kung tenía muchos alumnos, y uno de ellos era su propio hijo. Los otros se preguntaban a menudo qué enseñanza especial le daba el Maestro Kung a su hijo. Probablemente pensaban que debía ser muy importante, y querían tener también esa enseñanza. Un día uno de los estudiantes se acercó al hijo del Maestro Kung y le dijo, “Como tu eres el hijo del Maestro debes haber recibido alguna enseñanza especial.” Pero el hijo replicó, “Nunca. Bueno, un día él estaba parado cuando pasé cerca, y me preguntó: ´¿Estás estudiando el Libro de Poesía?´” El Libro de Poesía era uno de los antiguos clásicos Chinos, consistente de literatura. El hijo del Maestro continuó: “Cuando le respondí, ´aún no´, él me dijo, ´si no estudias Poesía, no tendrás nada de que hablar.´” El Maestro Kung pensaba que todo lo digno de decirse debía ser dicho en forma literaria, y esa literatura provee el agente necesario que mantiene a la sociedad unida; de tal manera que si uno no puede hablar acerca de lo que la literatura tiene que decir, uno no tiene nada importante que comunicar. La literatura y especialmente la poesía ensanchan la mente, ayudan a dirigir rectamente nuestros corazones y mentes, y pueden ser un medio por el cual nos cultivamos  esto es, nos transformamos.

La misma cosa puede decirse del arte Hoy la gente acostumbra a discutir acerca de qué es más importante, la naturaleza o la formación. Nuestra naturaleza es lo que somos cuando encarnamos en este mundo; nuestra formación es lo que nos afecta durante nuestra encarnación. El arte es una forma de educación, porque el propósito del arte, como los grandes artistas siempre han sabido, es cambiar a los que participan en ella, como creadores o como espectadores.

Lo que hacemos de nosotros es la aplicación del arte a la materia prima de nuestra naturaleza. Cada uno de nosotros es un artista; el material de nuestro arte es nuestro propio carácter; y el arte  en el sentido de pintura, escultura, danza, arreglos florales, o cualquier otra actividad estética  es una herramienta con la cual podemos producir la obra de arte llamada autotransformación.

Parece que Teosofía, arte, educación, literatura y activismo, lejos de ser cosas desconectadas, están muy estrechamente relacionados. En un sentido son ciertamente la misma cosa. Por la práctica del arte y la literatura, nos educamos para el activismo de la autotransformación, y transformándonos, transformamos el mundo.

Es alentador saber que jóvenes teósofos están considerando estos asuntos, pues en la medida en que tengan éxito en investigar cómo usar el arte y la literatura para llegar a ser mejores activistas en la transformación de ellos mismos, contribuirán en la transformación del mundo y en el establecimiento de la paz. En verdad eso es obtener La Gran Enseñanza.