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A la Sagrada Majestad de la VERDAD

Thomas Taylor
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lunes, 10 de enero de 2011

EINSTEIN Y LA DOCTRINA SECRETA DE H. P. BLAVATSKY


En ámbitos teosóficos viene circulando hace muchos años la supuesta existencia de una Doctrina Secreta con anotaciones al margen de Albert Einstein, que, supuestamente también, mantenía en su escritorio. Digo supuestamente por el hecho de que hasta ahora no se ha encontrado esa mencionada joya, por lo que no hay pruebas concluyentes de su existencia, distintas a algunos comentarios.
El origen más cercano de la difusión de la noticia de la existencia de "La Doctrina Secreta de Einstein" puede ser la amplia difusión que tuvo un artículo del distinguido académico y teósofo, además ex-vicepresidente internacional de la Sociedad Teosófica, el Dr. John Algeo, titulado Theosophy and the Zeitgeist publicado en 1987 en la extinta revista The American Theosophist, en el cual recogía sucintamente las influencias de la teosofía en el "espíritu de los tiempos", que es más o menos lo que significa la palabra alemana, con la intención de hacer notar la influencia del ideario teosófico en el mundo moderno.
Decía el Dr. Algeo en el mencionado artículo: "Una posible influencia específica de la Teosofía sobre la física moderna ha sido reportada de una conversación con Albert Einstein sostenida en 1935 en la cual el Padre de la Relatividad, se nos dice, haberse pronunciado sobre La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky, así:


Es un libro muy extraño, incluso le he dicho al Prof. Heisenberg, mi colega físico, que se consiga una copia y la mantenga en su escritorio. Le he urgido a que acuda a ella cuando esté abstraído en algún problema. La rareza de este libro podría relajarlo o posiblemente inspirarlo... Por ejemplo, aquí hay algo que ella dijo que me intriga mucho, estoy asombrado cómo concuerda con la física moderna:
Basta esto para mostrar cuán absurdas son las admisiones simultáneas de la no divisibilidad y de la elasticidad del átomo. El átomo es elástico, ergo el átomo es divisible, y debe estar compuesto de partículas o de subátomos. ¿Y estos subátomos? o no son elásticos, y en tal caso no presentan importancia dinámica alguna, o son elásticos también, en cuyo caso están igualmente sujetos a la divisibilidad. Y así ad infinitum. Pero la divisibilidad infinita de los átomos resuelve a la Materia en simples centros de Fuerza, esto es, excluye la posibilidad de concebir a la Materia como una substancia objetiva. (Doctrina Secreta T. II. Ed, Español).

Hay muchas otras afirmaciones de ella (Blavatsky) que encuentro interesantes." 
Hasta aquí la cita del artículo de John Algeo.
El Dr. Algeo fue prudente y responsable en sus aseveraciones, además hizo la referencia adecuada sobre la proveniencia de la supuesta conversación donde Einstein habría dicho lo que acabamos de citar. El punto central de esta entrada del blog, es precisamente esa referencia. Se trata de un artículo publicado en el periódico Ojai Valley News, aún existente, de Ojai, California, por allá el 28 de septiembre de 1983, con el título I VISIT PROFESOR EINSTEIN y bajo el nombre de autor de Jack Brown. Hasta hace muy poco solo se tenía referencia al citado artículo, y nadie se había dado a la tarea de ubicarlo y demostrar la existencia del mismo, y mucho menos de subirlo a internet a disposición de todo el mundo.
Esto acaba de suceder, el artículo se localizó en los archivos del Ojai Valley News y ahora está disponible en internet en la página de Daniel Caldwell: http://www.blavatskyarchives.com/brown/jackbrownoneinstein.htm
Revisando el artículo encontramos que la cita del Dr. Algeo es correcta, y aunque el artículo no comprueba la existencia de La Doctrina Secreta con anotaciones al margen de Einstein, ni tampoco su interés por la misma, si es un avance importante en el esclarecimiento del "mito de La Doctrina Secreta de Einstein".
Específicamente menciona el artículo de Jack Brown que estando en la casa de Einstein acompañando a un amigo matemático, y después de que estos terminaran de discutir asuntos de su interés, Einstein lo invitó a subir a su estudio, inicialmente vio su biblioteca y el desorden "normal" de un científico, pero la mayor sorpresa se la llevó al ver en una esquina de su escritorio La Doctrina Secreta, a lo cual Brown le preguntó a Einstein ¿Qué hace ese libro aquí? a lo que Einstein contestó ¿no lo sabe usted? Es la biblia de los teósofos. Como toda religión ellos también tienen su biblia. Uno se siente sacudido por la poca semejanza con el viejo y nuevo testamento. Es un libro muy extraño... Y ahí comienza la cita que pusimos arriba en boca de John Algeo.
Con la publicación en 1992 de la biografía H. P. B.: The Extraordinary Life and Influence of Helena Blavatsky también se dieron pasos en ese sentido. El capítulo 3 de la parte 7, titulado Science and The Secret Doctrine, trae importantes referencias. Se menciona allí (cita 22 del cap. citado) que Einstein pudo haber entrado en contacto con La Doctrina Secreta a través de Robert Millikan, otro premio nobel, director del Norman Bridges Laboratory en el California Institute of Technology (Cal. Tech. como se le conoce) en Pasadena. Millikan ayudó a traer a Einstein a los Estados Unidos en los años 1930, después de su exilio de la alemania hitleriana. Se tiene noticia, y este es el indicio de que posiblemente Millikan introdujo a Einstein en la lectura de La Doctrina Secreta, de que durante su mandato en el Cal Tech, una copia de La Doctrina Secreta de posesión de la biblioteca de la institución, era de amplia circulación, tanto que para leerla era necesario anotarse con anterioridad.
Pero hay que ser justos, esto todavía no es una prueba, es otro indicio más en relación con la hipótesis de que Einstein era asiduo lector de La Doctrina Secreta.
Para acabar de ajustar, el mito tiene otra "pata", se cuenta que una teósofa muy destacada, Eunice Layton, contó lo siguiente: estando prestando sus servicios en Adyar, sede internacional de la Sociedad Teosófica en India, algún día llegó alguien que se presentó como una sobrina de Einstein (aunque todo indica que no tuvo sobrinas) averiguando por "esa cosa" de la teosofía y la Sociedad Teosófica que ella había oído mencionar por el libro que mantenía su tío (supuestamente Einstein) en su escritorio y el cual consultaba y rayaba con asiduidad. Esta historia tiene otra derivación referida por León Maurer en su página web. Dice que a mediados de los 1970 asistió a una conferencia en la Logia Unida de Teósofos en Nueva York, dictada por Mrs. Wadia, (¿Sophia?) cercana  (viuda?) a un  reconocido teósofo indio ya muerto, (B. P. Wadia) ella estaba acompañada por varias mujeres más vestidas de saris. Al final de su charla se le acercaron varios asistentes, pero Maurer no recuerda si fue ella u otra de la mujeres, la que refirió que estando en Adyar en la Editorial Teosófica, a mediados de los años 1960, ella conoció a la sobrina de Einstein, quien dijo que había venido a la sede de la S. T.  a donar el libro que su tío tenía en la cabecera a la hora de morir. La narradora de la historia manifestó que los presentes recibieron la obra muy complacidos. Cuando se le preguntó si la había abierto, dijo que sí y que estaba copiasamente subrayada y llena de notas al margen, y cuando le preguntaron por el paradero del citado libro, dijo que se encontraba en Adyar. Lo cierto es que han buscado en la biblioteca de Adyar y aún no han encontrado nada.
Como vemos son varios los elementos que componen el mito de la Doctrina Secreta de Einstein, pero lo público es que aún no se ha encontrado la referida obra. Es mejor mantener un escepticismo sano al respecto y esperar. Nuevamente el interés por develar este misterio-mito se ha despertado, ahora con un paso allanado, la confirmación de la existencia del artículo en el Ojai Valley News, que se convierte en una pista más. 
Un aspecto interesante de mencionar, sea que exista o no la obra que nos ocupa, es que Einstein tuvo una dimensión mística bastante poderosa, a veces desconocida del gran público. La compilación de textos de algunos grandes científicos del siglo XX que hizo Ken Wilber, titulada Cuestiones Cuánticas, entre ellos Einstein demuestra, por ejemplo sus convicciones sobre Dios, bastante profundas y cercanas a las grandes corrientes espirituales.
Amanecerá y veremos, por lo pronto podemos leer con provecho, tanto lo que escribió Einstein, como La Doctrina Secreta y comparar por nosotros mismos, si tuvo alguna inspiración en la magna obra de H. P. Blavatsky.

Por: Juan

viernes, 15 de octubre de 2010

CARTA DE LA SOCIEDAD TEOSÓFICA?

En respuesta a peticiones para aclarar su relación con Nueva Acrópolis y algunas de las afirmaciones hechas por algunos de los líderes de esta organización.


Carta originalmente publicada en inglés en: http://www.kelebekler.com/cesnur/txt/theosophy.htm


TRADUCCIÓN:


Miércoles, Junio 9 de 2004


Hoy le enviamos nuestra respuesta a su mensaje pidiendo algunas clarificaciones en relación con la institución llamada Nueva Acrópolis.
Hoy también recibimos otra solicitud reiterativa sobre la misma cuestión.
Esperamos que nuestro primer mensaje le llegue de forma segura.
Apreciaremos que de cuenta de recibido. Cordialmente,
Oficina de la Secretaría Internacional
La Sociedad Teosófica
Adyar - Chennai 600020 - India

Miércoles, Junio 9 de 2004


Nos referimos a su mensaje con fecha 30 de Mayo, pidiendo algunas clarificaciones en relación con la conexión entre la Sociedad Teosófica y la institución llamada Nueva Acrópolis. La Sociedad Teosófica no tiene ninguna relación en absoluto con Nueva Acrópolis o Hastinapura, ni con ninguna otra organización que promueva lo que ellos llaman enseñanzas teosóficas.
El Sr. Jorge Ángel Livraga, fundador principal de Nueva Acrópolis, fue miembro de la Sociedad Teosófica en Argentina. Pero debido a su comportamiento incorrecto - confirmado por las autoridades judiciales de ese país (Argentina) - fue expulsado legalmente de la Sociedad Teosófica. Después de ese incidente, junto con algunos otros, él creó la institución Nueva Acrópolis proclamando exactamente los mismos objetivos de la Sociedad Teosófica. Se le solicitó que reconsiderara el uso de los mismos objetivos, a lo cual nunca prestó atención.
La declaración que usted menciona en su mensaje: "ellos dicen que son los herederos de los objetivos originales de la Sociedad Teosófica de los primeros días" es totalmente falsa. Una herencia es aquello que queda después que un cuerpo que existió anteriormente desaparece.
La Sociedad Teosófica fue fundada en 1875 y tiene una existencia verificable e ininterrumpida: por lo tanto es bastante insolente pretender que ha dejado de existir. En el momento de la decisión del Sr. Livraga, el Sr. N. Sri Ram, era el Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica. Siguiendo la política de libertad de pensamiento, uno de los principios de la Sociedad Teosófica, él nunca aceptó crear un círculo de élite de discípulos.
Por lo que el nombre de N. Sri Ram no debería ser usado como una especie de autoridad. En una declaración oficial del Consejo General de la Sociedad Teosófica usted puede leer: "Ningún instructor o escritor, de H. P. Blavatsky para abajo, tiene ninguna autoridad para imponer sus enseñanzas u opiniones a los miembros."
La Sra. Ada Albrecht estableció en Montevideo, Uruguay, una organización conocida como Hastinapura, más como un medio para ganarse la vida que como un medio de propagación de la espititualidad. Los escritos de H. P. Blavatsky están diseminados por todo el mundo en muchos lenguajes, por lo que ya son parte de la literatura mundial.
Esperamos que lo anterior le ayude a encontrar por usted mismo el camino


Sinceramente,


Oficina de la Secretaría Internacional de la Sociedad Teosófica
Adyar Chennai 600 020 India


 




 

martes, 1 de diciembre de 2009

Robert Ellwood: Teósofo de Corazón

Robert Ellwood es autor de más de 25 libros, que van desde libros de texto sobre el estudio de las religiones (incluido, "muchos pueblos, muchas religiones", un popular libro de texto sobre religiones del mundo) a los libros de historia de las religiones (The Fifties Spiritual Marketplace, The Sixties Spiritual Awakening, and Islands of the Dawn, entre otros) hasta libros inspiradores escritos desde una perspectiva teosófica (Finding the Quiet Mind, The Pilgrim Self, Theosophy, The Cross and the Grail, Finding Deep Joy, Frodo's Quest). Fue profesor de religiones del mundo en la Universidad del Sur de California durante 30 años, desde 1967 hasta su jubilación en 1997.

Robert Ellwood nació en Normal, Illinois, en 1933. Fue educado en la Universidad de Colorado, Berkeley, Divinity School de Yale en New Haven, Conneticticut, y La Universidad de Chicago, Divinity School. Recibió su doctorado en Historia de las Religiones en en Chicago en 1967. Ha sido sacerdote episcopal y capellán de la Marina de los EE. UU. Es miembro de La Sociedad Teosófica en EE. UU. y sacerdote de la Iglesia Católica Liberal, una pequeña denominación cristiana, que utiliza los estilos tradicionales del culto católico y que presenta una interpretación esotérica del Cristianismo. Ahora vive en Ojai, California. Tiene dos hijos, Richard, profesor en Besant Hill School en Ojai, y Fay Ellen estudiante graduada en la Claremont Graduate University, en California.

Nota: publicó junto con Gregory Alles la Encyclopedia of World Religiones.

lunes, 2 de noviembre de 2009

CARTA DE LA CIUDADANÍA PLANETARIA

Carta de la Ciudadanía Planetaria

En todos los continentes, se expanden foros y redes de organizaciones sociales que buscan la Carta de la Ciudadanía PlanetariaPaz, la Justicia y mayor comunicación entre la humanidad y la naturaleza. Los Foros Económicos y Sociales Mundiales, grandes avances de la humanidad, representan visiones importantes, aunque parciales, de cómo debe ser el mundo. En comunión con todo ese proceso internacional, nosotros, participantes del 1º Forum Espiritual Mundial, en la búsqueda de "un nuevo mundo posible", reunidos en Brasilia, del 6 al 10 de diciembre de 2006, en un coro de muchas voces, afirmamos que las propuestas económicas y sociales no tienen, aisladamente, cómo solucionar satisfactoriamente los problemas de la humanidad. Urge una perspectiva espiritual, basada en el amor universal. La Espiritualidad constituye, en última instancia, el campo fértil de donde surge la sabiduría y la ética del amor, ampliando los significados de la existencia humana. Es la percepción de la unidad de todas las cosas y de la sacralidad que impregna la existencia.

Creemos que la vida está regida por leyes cósmicas. El agua moja, el fuego quema, la lluvia cae, la semilla germina, el pimpollo se transforma en flor, al invierno sigue la primavera, al verano sigue el otoño, el amor construye, trae felicidad y alegría. Cosmos, galaxias, soles, planetas, minerales, cielo, tierra, nacientes, ríos, océanos, vegetales, animales, seres humanos son interdependientes y complementarios. Del macrocosmos al microcosmos la tela de la vida es única. La vida es inteligente y amorosa, todo forma parte de un equilibrio perfecto y armonioso.

La evolución científica, tecnológica, política y económica constituye una bendición para la humanidad. Pero, ciertamente, precisa de un ingrediente, un complemento más significativo, efectivo, profundo, para que cada ser humano y la humanidad encuentren un estado de integridad y felicidad. La falta de percepción de la interdependencia y la complementariedad de toda la vida genera la visión individualista, materialista, la ilusión de la separatividad. Es necesaria la percepción de la hermandad de todos los seres vivientes, de todos los reinos, de todas las razas, etnias, credos, géneros y clases sociales. Todos pertenecemos a una misma fuente de vida, estamos todos hechos del mismo barro. Nuestra familia es la humanidad y todos los seres que componen la tela de la vida, hijas e hijos de la Tierra.

Así, la base fundamental para la construcción de una sociedad digna está en la percepción de la unidad de la vida, que debe revelarse a través de la solidaridad efectiva, real, con actos concretos de sensibilidad, fraternidad, ética, simpatía, gentileza y cuidado. Son actitudes que dependen de la transformación de cada uno de nosotros, de la expresión de nuestras potencialidades internas. Ningún régimen, sistema o forma de gobierno, institución política o económica puede, por sí sola, garantizar una sociedad digna. Solamente con la incorporación, en nuestras vidas, de la solidaridad, de la fraternidad, del afecto, del acto amoroso, de la espiritualidad y de la ternura podremos alcanzar un saludable relacionamiento humano y planetario. No hay ideología superior a la solidaridad.

Dentro de esta perspectiva, es esencial una nueva óptica, una nueva visión filosófica que comienza con el respeto y la valorización de la diversidad, se amplia en la percepción de la unidad de vida y se completa con una nueva actitud. Esta nueva mirada – con los ojos del corazón – debe cambiar nuestras motivaciones e intenciones para que sean altruistas, promoviendo una revisión de nuestros valores.

La revisión necesaria deberá alcanzar la dimensión económica, colocándola al servicio de la sustentabilidad y la justicia social. La revisión será necesaria en las instituciones políticas y educacionales, que necesitan repensar sus papeles en la formación de una civilización solidaria que exprese sus mayores inspiraciones: felicidad, paz, respeto, autenticidad, armonía y cooperación. Esa revisión debe llegar a las instituciones religiosas, para que se adapten a las necesidades de su tiempo, actualizando y profundizando sus enseñanzas y generando seres humanos maduros, más sabios y responsables, capaces de amar y de trabajar hombro con hombro con aquéllos que son diferentes. Nuestro futuro depende de alcanzar la genuina sabiduría espiritual, por la integración de las diferentes visiones, sean científicas, filosóficas, religiosas o por la disposición de entregarse al profundo encuentro con la energía de lo sagrado, sea cual fuere el nombre que a ella se le dé, ya que esa fuerza es la fuente de sabiduría profunda y del amor sin fronteras. No hay ética verdadera que no provenga de ella.

La educación debe privilegiar los valores éticos; las ciencias de la salud deben estar dirigidas a una percepción integral del ser humano; la economía y la tecnología deben estar dirigidas prioritariamente para las necesidades humanas y planetarias; la política debe tener como base primordial la ética, el servicio público, y el interés colectivo; las religiones deben estar orientadas hacia la espiritualidad, religiosidad, tolerancia, respeto mutuo, y esencialmente hacia la hermandad universal; la sociedad debe elaborar nuevos paradigmas basados en la solidaridad y en la protección de la vida. Todos los sectores de actividades deben estar impregnados de espiritualidad, de fe en la sacralidad de la vida, de actuación positiva, para el bien, para la plenitud del ser.

En nuestras efímeras y transitorias vidas, somos las ciudadanas y ciudadanos del Planeta. Las divisiones que creamos son artificiales, una ilusión, ya que el Planeta es uno solo. Somos los tripulantes de la Nave-Tierra, somos la propia Tierra, y es fundamental la unión amorosa de todos, para un viaje feliz, para la preservación de la humanidad y de la vida planetaria, en esta saga maravillosa de nuestra Madre-Tierra girando armoniosamente rumbo al infinito.

El mundo somos nosotros, seres cósmicos. Así, tenemos el poder de transformarlo en un mundo mejor. La vida está regida por leyes cósmicas confiables, lo que nos permite actuar con seguridad hacia el cambio de la vida planetaria. Hay una perfecta y dinámica correlación entre causa y efecto. Queramos o no, somos inexorablemente responsables por el mundo que tenemos, por acciones u omisiones. Como activistas de la paz, habremos de crear una masa crítica que permita establecer nuevos paradigmas. Cada uno de nosotros es un eslabón de la cadena que une a todos los seres. Es preciso crear la consciencia colectiva de la responsabilidad individual, actuando para sustituir el egoísmo por el altruismo, el individualismo por la solidaridad, el consumismo por la sencillez, el tener por el Ser, el materialismo por la espiritualidad.

Que cada uno de nosotros pueda asumir consigo mismo, con su Yo interior, con la consciencia, con la Humanidad y con el Planeta un compromiso que tenga el siguiente conte-nido:

"Consciente de que el establecimiento de una sociedad justa depende de la transformación individual de cada ser humano, me comprometo a actuar - con amor, inteligencia y solidaridad - empeñando lo mejor de mis capacidades y habilidades para la construcción de una sociedad libre, igualitaria, fraternal, buscando proteger la vida planetaria y construir una organización social justa y digna, reconociendo que mi familia es la humanidad y que estoy hermanado con todos los seres vivientes”.

RECOMENDACIONES

EL 1º FÓRUM ESPIRITUAL MUNDIAL aprueba las siguientes recomendaciones:

a) promover la fraternidad entre todos los seres - independientemente de reino, raza, etnia, género, credo, clase social- como fundamento básico para la organización de la sociedad y para la actuación política;

b) apoyar el trabajo de las Naciones Unidas y de otras organizaciones nacionales e internacionales en la construcción de la paz mundial y en la defensa de los derechos humanos;

c) fomentar la acción armónica y consensuada, orientada a la integración política y económica de los pueblos, respetando las culturas, religiones, tradiciones y lenguas locales;

d) fomentar la educación y el estudio comparativo de culturas, tradiciones religiosas, filosóficas, ciencias y artes apuntando hacia una mayor aproximación e integración entre los seres humanos y los pueblos;

e) concientizar a la sociedad para la protección de la vida y la conservación del ambiente natural, en defensa del mantenimiento de la biodiversidad, de la flora y de la fauna, de los ríos, de los lagos y de las nacientes; actuar para que aquéllos que causaron o vayan a causar daños a la naturaleza, especialmente a los manantiales hídricos, recompongan los ecosistemas;

f) empeñarse en pro del desarme mundial y de la eliminación de las minas terrestres;

g) proponer a las Fuerzas Armadas el direccionamiento de sus efectivos hacia la ejecución de tareas orientadas al establecimiento de la justicia social y de la defensa del equilibrio ecológico planetario;

h) instituir un documento de identidad personal reconocido en todo el Planeta;

i) incrementar la realización de plebiscitos como forma de valorar la ciudadanía y ampliar la democracia directa y participativa;

j) propugnar por la democratización de los medios de comunicación, con el objetivo de garantizar a todos la divulgación de sus ideas y pensamientos; trabajar para que los medios de comunicación asuman el compromiso ético de estar al servicio de los valores que construyen y fortalecen una cultura de paz entre todos los seres;

l) proponer la creación de una unidad monetaria, en el ámbito planetario, a partir del respeto y de la valorización de la economía solidaria y de la vida de las comunidades más carenciadas;

m) defender una legislación justa con la valorización del Estado de Derecho;

n) crear mecanismos y sistemas que posibiliten la efectiva participación de todos en la vida política, económica, cultural y social en el ámbito planetario;

o) desarrollar el respeto de los derechos individuales y colectivos y la pluralidad y diversidad de ideas y pensamientos;

p) garantizar igualdad de oportunidades para todos, sin ninguna discriminación, con la erradicación de la miseria;

q) promover el acceso de todos a la educación, en especial a la educación de valores;

r) promover el acceso a la salud, con adopción de vida saludable y alimentación natural;

s) instituir acciones que promuevan cambios en los hábitos de consumo, de modo de sustituir el consumo exacerbado por el consumo consciente, con el uso equilibrado de los recursos naturales;

t) incentivar, en el ámbito mundial, la adopción de una lengua neutra - como el esperanto - como lenguaje de comunicación y de intercambio cultural y comercial, con la conservación de las lenguas y dialectos locales, garantizando la democracia lingüística y el mantenimiento de los valores culturales de todos los pueblos;

u) recomendar la creación de empresas cuyos participantes sean, en un sistema cooperativo e igualitario, sus propietarios;

v) apoyar y desarrollar actividades agrícolas que, a partir de la percepción de la unidad de la vida, conserven el medio ambiente y la naturaleza, priorizando una producción agrícola que garantice una alimentación orgánica y ecológicamente correcta;

x) congregar a organizaciones sociales para potencializar sus fuerzas y divulgar sus trabajos;

z) apoyar y promover eventos culturales y espirituales o campañas que eleven los paradigmas de la sociedad.

¡La humanidad precisa de todos nosotros!

Cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar el mundo.

¡Y juntos nuestro poder es mayor!

1º FORUM ESPIRITUAL MUNDIAL

Brasilia – Diciembre 2006

domingo, 7 de junio de 2009

ARTE, EDUCACIÓN, LITERATURA Y ACTIVISMO

John Algeo, ´The Theosophist´, junio de 2003

¿Cuál es la conexión entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo? Esta pregunta surgió por el tema de la Convención de Jóvenes en Adyar de 2002: “Expresando las Enseñanzas Teosóficas en los Campos del Arte, Educación, Literatura y Activismo”. A primera vista, estas cinco cosas parecen estar completamente separadas, con poca conexión entre ellas. Pero uno de los principios de la Teosofía es que ninguna cosa está separada de otra, sino que todas las cosas están conectadas entre sí. Por consiguiente consideremos qué conexiones hay entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo.

La Teosofía es, ciertamente, sólo la forma moderna de una Sabiduría antigua y perenne. Es una Sabiduría Perenne que ha sido expresada en varias formas por culturas particulares en todo el mundo. Cada una de las expresiones temporales de esta Sabiduría perenne tiene su propio foco y mensaje, y estamos bien advertidos de que debemos poner atención a todas ellas. Ciertamente, esto es lo que dice el segundo Objeto de la Sociedad Teosófica: Fomentar el estudio comparativo de religiones, filosofías y ciencias  todas ellas expresiones parciales de la Sabiduría.

¿Pero acerca de arte, educación, literatura y activismo, qué? ¿Cómo están conectados con la Sabiduría de la Teosofía? Tal vez puede ser útil ver qué dijo acerca de este asunto uno de los grandes maestros en una tradición que poco estudiamos. Ver cualquier asunto desde un nuevo punto de vista, puede ser útil. Tomemos el punto de vista de la Sabiduría Eterna como fue expresada hace 2.500 años en China por el Maestro Kung, a quien conocemos como Confucio. Él tuvo que ver especialmente con cuatro de estas materias: arte, educación, literatura y activismo.

Uno de los libros básicos en la tradición de Confucio es La Gran Enseñanza, uno de los Cuatro Libros de la doctrina de Confucio, recomendado para estudio antes de cualquiera de los otros. Es un libro muy corto que consiste de siete versos, del cual dice la tradición que fue escrito o editado por Confucio en base al capítulo cuarenta y dos del Libro de Ritos (Li Chi), con diez capítulos adicionales del filósofo Tsang.

La Gran Enseñanza tiene que ver principalmente con la conexión entre educación y activismo. Allí se hace la pregunta, “¿Qué podemos hacer para producir paz y orden en el mundo?” Ésta es una pregunta acerca de activismo. Y el libro presenta una cadena de conexiones que consisten en siete eslabones que conducen a la paz y el orden en el mundo. Allí se nos dice que debiéramos comenzar por investigar las cosas, pues el hacerlo conduce a una cadena de consecuencias:

1. Cuando se investigan las cosas, el conocimiento se amplía.
2. Cuando el conocimiento se amplía, los pensamientos son sinceros.
3. Cuando los pensamientos son sinceros, el corazón se refina.
4. Cuando el corazón se refina, la vida personal se cultiva.
5. Cuando la vida personal se cultiva, la familia se refina.
6. Cuando la familia se refina, el país estará en orden.
7. Cuando los países estén en orden, el mundo estará en paz.

Los tres últimos eslabones en esta cadena tienen que ver con las comunidades: la familia, la nación y el mundo. Pero los primeros cinco eslabones son cosas que los individuos deben hacer dentro de sí mismos  y todos son asuntos de educación. Al hacer que el orden social externo dependa del orden personal interno, los seguidores de Confucio están de acuerdo con Madame Blavatsky y con Krishnamurti.

En La Clave de la Teosofía Madame Blavatsky escribió: “Buscar reformas políticas antes de que hayamos efectuado una reforma en la naturaleza humana, es como poner vino nuevo en odres viejos... Ninguna reforma política duradera puede lograrse nunca con los mismos hombres egoístas a la cabeza de los acontecimientos, como en el pasado.” Y Krishnamurti dijo: “Ustedes son el mundo.” De tal manera que para reformar la sociedad y hacer del mundo un mejor lugar, primero debemos reformarnos nosotros. Debemos educarnos, y comenzamos nuestra educación, como el primer eslabón de La Gran Enseñanza nos dice, cuando “investigamos las cosas”. Y éste es también el tercer Objeto de la Sociedad Teosófica: Investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre.

Las enseñanzas del Maestro Kung quedaron registradas en otro pequeño libro llamado Las Analectas. Y la primera enseñanza en ese libro es: “¿Aprender algo y al mismo tiempo practicarlo, no es un placer? Aprender algo es educarse. Pero esto solo no es suficiente; también debemos practicar lo que aprendemos, y eso es activismo. Para ser activistas efectivos, debemos educarnos acerca del mundo y acerca de nosotros mismos  debemos investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes dentro de nosotros.

La Sabiduría Perenne de la Teosofía nos dice que la educación y el activismo van juntos. La educación sin práctica activa es pedantería; el activismo sin una razón educada es agitación insensata. Pero cuando se combinan, un activismo educado es una fuerza para la transformación  del individuo y del mundo.

¿Pero acerca del arte y de la literatura, qué? A veces pensamos de ellas como incidentales, como escarcha sobre el pastel de la realidad, como un modo de distraernos cuando no tenemos que ganarnos la vida. Pero para el Maestro Kung el arte y la literatura no eran añadidos, meras distracciones para practicar en nuestro tiempo libre. Para él el arte y la literatura eran esenciales para la educación que necesitamos para llegar a ser buenos y efectivos activistas. La educación no es simplemente llenarse de hechos. Es un cambio en nosotros, y el Maestro Kung creía que el arte y la literatura son medios importantes y efectivos para producir la recta clase de cambio en nosotros. Son un medio para el recto cambio porque tienen que ver con encontrar armonía y establecer lo que es recto.

Hay una historia en Las Analectas que ilustra este punto. El Maestro Kung tenía muchos alumnos, y uno de ellos era su propio hijo. Los otros se preguntaban a menudo qué enseñanza especial le daba el Maestro Kung a su hijo. Probablemente pensaban que debía ser muy importante, y querían tener también esa enseñanza. Un día uno de los estudiantes se acercó al hijo del Maestro Kung y le dijo, “Como tu eres el hijo del Maestro debes haber recibido alguna enseñanza especial.” Pero el hijo replicó, “Nunca. Bueno, un día él estaba parado cuando pasé cerca, y me preguntó: ´¿Estás estudiando el Libro de Poesía?´” El Libro de Poesía era uno de los antiguos clásicos Chinos, consistente de literatura. El hijo del Maestro continuó: “Cuando le respondí, ´aún no´, él me dijo, ´si no estudias Poesía, no tendrás nada de que hablar.´” El Maestro Kung pensaba que todo lo digno de decirse debía ser dicho en forma literaria, y esa literatura provee el agente necesario que mantiene a la sociedad unida; de tal manera que si uno no puede hablar acerca de lo que la literatura tiene que decir, uno no tiene nada importante que comunicar. La literatura y especialmente la poesía ensanchan la mente, ayudan a dirigir rectamente nuestros corazones y mentes, y pueden ser un medio por el cual nos cultivamos  esto es, nos transformamos.

La misma cosa puede decirse del arte Hoy la gente acostumbra a discutir acerca de qué es más importante, la naturaleza o la formación. Nuestra naturaleza es lo que somos cuando encarnamos en este mundo; nuestra formación es lo que nos afecta durante nuestra encarnación. El arte es una forma de educación, porque el propósito del arte, como los grandes artistas siempre han sabido, es cambiar a los que participan en ella, como creadores o como espectadores.

Lo que hacemos de nosotros es la aplicación del arte a la materia prima de nuestra naturaleza. Cada uno de nosotros es un artista; el material de nuestro arte es nuestro propio carácter; y el arte  en el sentido de pintura, escultura, danza, arreglos florales, o cualquier otra actividad estética  es una herramienta con la cual podemos producir la obra de arte llamada autotransformación.

Parece que Teosofía, arte, educación, literatura y activismo, lejos de ser cosas desconectadas, están muy estrechamente relacionados. En un sentido son ciertamente la misma cosa. Por la práctica del arte y la literatura, nos educamos para el activismo de la autotransformación, y transformándonos, transformamos el mundo.

Es alentador saber que jóvenes teósofos están considerando estos asuntos, pues en la medida en que tengan éxito en investigar cómo usar el arte y la literatura para llegar a ser mejores activistas en la transformación de ellos mismos, contribuirán en la transformación del mundo y en el establecimiento de la paz. En verdad eso es obtener La Gran Enseñanza.

ANNIE BESANT- PALADÍN DE INDIA

Daniel Ross Chandler, ‘The Theosophist’, Octubre de 2.000

Durante los finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el creciente nacionalismo y el arrollador interés por la independencia política de India, se hicieron manifiestos a través del primer Congreso Nacional establecido en 1.884. En medio de este fermento madurado por el tiempo y la tormenta siempre creciente, Annie Besant estimuló la conciencia nacional India denunciando las distinciones y divisiones de castas, oponiéndose al matrimonio de niños, y promoviendo la educación. Ella prefería el auto-gobierno bajo la conducción británica hacia el estatus colonial a la condición de estado independiente.

En el otoño de 1.913 presentó una serie de ocho conferencias, ‘Despierta, India’, en la cual denunció las animosidades que separaban a India en campos hostiles, promovió la reforma del sistema de castas y la abolición del matrimonio de niños, apoyó los derechos femeninos, y recomendó revivir el auto-gobierno de las juntas campesinas. Fundó un periódico semanal, el Commonweal; compró un moribundo periódico diario de Madrás y lo transformó en Nueva India. A través de estos periódicos, abogó por el auto-gobierno, por el fin de los prejuicios raciales, y por condiciones de vida mejores. Mientras ayudaba a la reconciliación entre los miembros del Congreso Nacional trabajó para establecer la Liga por un Gobierno Propio (the Home Rule League) en 1,916. Cuando el Congreso apoyó el principio de Gobierno Propio, su nombre se mencionó para la presidencia.

Besant se convirtió en una rebelde inexorable que consiguió un lugar entre los disidentes y los protestadores que, con justa indignación, incesantemente sacudían a sus contemporáneos de su tranquilo dormitar. En el verano de 1.917, el Gobernador de Madrás le ofreció a ella una alternativa: salvoconducto para regresar a Inglaterra o ser llevada a un campo de internación. Ella indignada rehusó retornar a Inglaterra y prefirió la prisión. Cuando partió de Madrás para su confinamiento, se arremolinaron enormes multitudes. Grupos de protesta brotaron por toda India. Gandhi propuso que los simpatizantes condujeran una peregrinación de mil millas entre Bombay y la casa de Annie Besant. Después de 94 días, fue liberada. Cuando estuvo en prisión varios comités de provincia presentaron su candidatura para la presidencia del Congreso Nacional de la India. La reunión de esta asamblea histórica durante diciembre de 1.917, fue descrita por Dinnage:


Fue el Congreso más numeroso reunido jamás. Se construyó especialmente un gran anfiteatro con asientos para más de nueve mil personas; la procesión que se alineo para la llegada de Annie fue la más grande conocida. Banderas y gallardetes fueron colgados a lo largo de la ruta, tocaban las bandas, pétalos de flores se arrojaban a sus pies.

La dama entrada en años, imponente, de cabellos blancos, aceptó representar a toda India en un admirable discurso ante el trigésimo segundo Congreso Nacional Indio. Arundale lo describió como uno de los más bellos documentos producidos durante su extraordinaria carrera, una presentación por la cual ella pudiera desear ser recordada. Reconociendo que la elección para la presidencia era el más alto regalo que la gente de India le otorgaba, ella declaró cuando la selección fue hecha que por primera vez en la historia un funcionario público elegido fue encarcelado como persona peligrosa. Ella fue coronada con honor durante las horas en que fue humillada.

Ella mencionó que no era India de nacimiento sino hija de una pequeña isla situada en el mar del norte en donde fueron creadas las instituciones libres. Se presentó a sí misma como una persona que fue criada en una Inglaterra que se oponía a la tiranía y resistía a la represión. Annie Besant dijo que ella simbolizaba la unión entre Gran Bretaña e India. Ella exhortó a la audiencia a seguir los pasos del gran estadista y adalid de la Liga por un Gobierno Propio para la India, Dadabhai Naoroji.

Dijo que una nueva era no podía comenzar hasta que la vieja era no hubiera pasado. Los elementos que destruyeron una civilización anterior debían ser eliminados. Durante la Primera Guerra Mundial India estuvo al lado de Gran Bretaña aunque India no tenía la independencia política y sufrió una legislación coercitiva que superó al despotismo alemán. Durante estos acontecimientos históricos ella percibió ‘procesos de la divina alquimia que aparta el espíritu del bien de la acción maligna, y consagra al servicio las cualidades evocadas por la rebelión.’

Besant sostuvo que la ayuda de India a Gran Bretaña puso en evidencia el deseo de India de permanecer en el Imperio, que la Liga por un Gobierno Propio para India era absolutamente necesaria para la seguridad futura del Imperio. Observando un ‘nuevo espíritu’ que llenaba a la antigua India, corroborando un movimiento global desatado por la Guerra Mundial, justificando la Liga por un Gobierno Propio, Besant afirmó que la libertad sigue siendo el derecho de nacimiento de toda nación. Ella pidió la cooperación del congreso a pesar de los aparentes desacuerdos. Se identificó como una India por el amor y el servicio aunque no por nacimiento, estaba convencida de la gloria de India y determinó luchar en las líneas del frente de batalla y servir con lo mejor de su habilidad.


¿Hay alguna otra tierra que evoque tanto amor por su espiritualidad, tanta admiración por su literatura, tanta reverencia por su valor, como esta gloriosa Madre de Naciones, de cuyas entrañas surgieron las razas que ahora, en Europa y en América, están liderando el mundo? ¿Y ha sufrido otra tierra como nuestra India ha sufrido desde cuando su espada fue rota en Kurukshetra y las gentes de Europa y de Asia cruzaron sus fronteras, arrasaron sus ciudades, y destronaron sus reyes? Ellos vinieron para conquistar, pero terminaron siendo absorbidos.

Besant estaba convencida de que el Divino Artífice integró una sola nación de todos estos pueblos mezclados. Habiendo visto las poderosas civilizaciones del pasado histórico surgir y declinar, ‘ver a la Crucificada entre las Naciones, erguirse ahora en ésta su mañana de Resurrección, la Inmortal, la Gloriosa, la Siempre Joven.’ La oradora imaginó el Esplendor de Asia como la luz y la bendición para el mundo.

En abril de 1.919, cuando el General Dyer disparó sin aviso sobre una multitud de Indios desarmados reunidos en Amritsar en Punjab , toda la India fue ultrajada. Annie le recordó al público que ella había pronosticado que la no-violencia de Gandhi precipitaría la violencia. Cuando el Congreso Nacional aprobó la no-violencia de Gandhi, ella se retiró de la política y pronosticó futuros derramamientos de sangre. Ella propuso que los líderes Indios redactaran una constitución para su país que pudiera ser reconocida por el Parlamento Inglés, como un paso hacia el auto-gobierno. Se presentó un documento como medida privada de un miembro, se le dio una simple lectura, y se archivó.

Annie Besant fue maravillosamente elocuente y efectiva como fogosa oradora pública. Sri Prakãsa la describió como una gran artista en el manejo de las palabras que cuando salían de su boca eran como música; su voz subía y bajaba cuando hablaba, como olas del mar surgiendo en un perfecto ritmo. Ya fuera la audiencia pequeña o grande, ella respondía con propósito serio y expresión elocuente. Sus discursos se desarrollaban detalladamente durante su presentación preliminar, y no empleaba ni manuscritos ni notas. Ella gustaba terminar excitando emocionalmente a su audiencia hasta un alto grado dejándola con una ‘escena peculiarmente trágica o patética creada por la magia de sus palabras’. Rara vez se cuidaba de divertir a una audiencia o mostraba su anticipación a la risa.

Se arreglaba con mucho esmero y se vestía bellamente de blanco. Usualmente comenzaba sus conferencias pidiendo a un conocido leer una plegaria Sánscrita. No le gustaba que alguien hablara después de que hubiera terminado. ‘Ella terminaba justamente en el momento cumbre de su elocuencia,’ señaló Prakãsa, ‘y se sentaba o abandonaba la tribuna, dejando que la audiencia aplaudiera y demostrara como quisiera.’ Annie Besant fue considerada como uno de los más poderosos oradores dondequiera que hablaba. Nethercot escribe:


En 1.885, antes de cumplir los cuarenta, la señora Annie Besant era conocida en todo el mundo de habla inglesa, y por muchos en el Continente, como una de las más notables mujeres de su tiempo. Ella era... una oradora cuyo poder era tan arrollador y cuyo encanto tan potente que Bernard Shaw fue uno entre miles que la elogió como la oradora más grande del siglo.

Durante el verano de 1.921, cuatro mil delegados de treinta y nueve países se reunieron en París con motivo del primer Congreso Mundial de los Teósofos. Annie, de setenta y tres años, rememoró en vasta retrospectiva sus muchos años como oradora, escritora y competente administradora. Antes de cumplir sus ochenta y ocho años, en septiembre de 1.933, murió apaciblemente. Nethercot concluye apropiadamente:


En 1.933 los periódicos del mundo, en largos artículos obituarios, anunciaron su retorno al ‘todas partes’, de donde estaba convencida retornaría en una nueva reencarnación pasa asumir el trabajo que había dejado inacabado a la edad de ochenta y cinco. Ella había llevado muchas vidas durante esos años ¾todas ellas plenas, muchas de ellas tan diferentes que hubieran podido pertenecer a personas completamente distintas, y algunas tan increíbles que parece imposible que hubieran sido vividas.


sábado, 30 de mayo de 2009

DE LA SABIDURÍA ANTIGUA A LA PSICOLOGÍA MODERNA


Por Isaac E. Jauli Dávila

Publicado en la Revista Sophia de España. Nro. 91 y 92. Jul-Ago. 1996.


El surgimiento de la psicología transpersonal ha permitido a la ciencia reconocer y rescatar valores espirituales completando el círculo del espíritu y la materia. Declaración que forma parte del paradigma desarrollado por Ken Wilber y Ram Dass, dos de los principales exponentes de la cuarta fuerza, como se le ha denominado a la moderna visión psicológica del hombre.

En su desarrollo, esta nueva corriente de la psicología se ha sumergido en las antiguas tradiciones del mundo, redescubriéndolas y sintetizando su sabiduría. Desde tiempo atrás y con similares inquietudes, los estudiantes de la sabiduría antigua venían investigando en las obras teosóficas de H. P. Blavatsky, Annie Besant, C. W. Leadbeater, I. K. Taimni entre otros, descubriendo una amplia y profunda visión psicológica en sus concepciones. No fue hasta que la corriente psicoanalítica irrumpió en la ciencia del conocimiento del hombre, cuando el material teosófico adquirió importancia y vigencia para todos aquellos estudiantes que en el pasado se habían declarado escépticos por no comprender esta ciencia del espíritu.

La psicología es sistemática y práctica pero sus alcances son poco profundos, ya que sólo toca algunos fragmentos del hombre, del hombre total. Pero el investigador con una visión integral observa que ambos conocimientos son valiosos, tanto la Teosofía que contiene en su amplio campo la tradición psicológica de todas las edades, como la psicología moderna, salvo que la primera no lo tiene sistematizado. Es el Dr. C. G. Jung quien más ha apoyado con sus teorías a la antigua tradición, como el desarrollo del inconsciente colectivo, los arquetipos, la sincronicidad, la naturaleza micro y macro de la consciencia del hombre, concepciones que han dado amplitud a la ciencia en su búsqueda del entendimiento humano.

El hombre es un dios en potencia, una chispa espiritual cubierta de capas de materia de las cuales trata de escapar. La creatividad reflexiva y los impulsos espirituales lo despiertan de su ignorancia para emprender la búsqueda del significado de la vida. El hombre aprende primero pensando lo que no es, y después dándose cuenta de lo que Es. Tiene que pasar por etapas de frustración, de desaliento y alienación. Oscuros espacios en la vida humana llenos de fantasmas, vacíos, desesperados y angustiosos. Morir para nacer, reza el antiguo rito iniciático; el psicólogo lleva al enfermo de melancolía a través de turbios laberintos, desde los charcos de obsesión y pérdida de la razón, hacia la búsqueda de la verdadera naturaleza de su Ser, de la consciencia de su integración. Jung fue un gran explorador de las profundidades del Ser, de los sótanos del inconsciente humano y cósmico. Buscaba rescatar lo perdido, lo oculto primitivo y la sabiduría infinita que anida en la penumbra de la consciencia. En esta investigación, su objetivo fue la integración, que lo llevó a enunciar el principio de energía psíquica; la ley que permite comprender cómo el inconsciente es una función compensadora de la consciencia limitada del yo personal.

Es el equilibrio que mantiene las funciones básicas de los vehículos bajos de la consciencia, la función racional: pensamiento-sentimiento, que nos permite distinguir el placer y el dolor, ligados a un yo personal que se identifica con estos contenidos mentales. La función irracional: sensación-intuición, son respectivamente la percepción externa e interna, conforman los dos polos compensadores. El desequilibrio de una de estas funciones en la consciencia del yo personal busca su contraparte en el inconsciente: que, de no producirse, nos lleva a la neurosis.

La psicología teosófica puede ir más lejos, porque sus proposiciones sobre la naturaleza del hombre –espíritu y materia fusionados con consciencia- son profundas. Desde los albores de la humanidad se le ha comunicado al hombre que se enfrente a sus desequilibrios, cuya solución subyace en el autoconocimiento. “Hombre, conócete a ti mismo,” reza el frontispicio del Oráculo de Delfos. Observándote sin prejuicios, sin filtros ni dogmatismos llegarás a constatar, primero con la razón y después con todo tu ser, que eres Eso. Percatación pura, consciencia eterna, aprisionado en una cárcel de carne.

La naturaleza septenaria del hombre que enseña la Teosofía está ligada a la energía psíquica postulada por el Dr. Jung. La psicología teosófica declara que no podemos conocer la Realidad con una sola función –el intelecto- ya que éste es sólo uno de los aspectos de la consciencia total, limitado a su propio plano. La Realidad es mucho más amplia. Las funciones de la mente limitan y circunscriben la realidad cuando el intelecto sólo mira hacia abajo, hacia la materia. La Realidad interpretada con el pensamiento la experimentamos primero como ideas que constituyen el conocimiento, pasan en seguida a formar parte de la memoria y, finalmente fragmentadas son nuestros pensamientos comunes; como lo propone Krishnamurti. Este pensamiento está ligado al pasado, a lo que ya no es, y en su fantasía el hombre lo proyecta hacia adelante, surgiendo el futuro. La fragmentación de la Realidad por parte de la mente concreta, nos impide experimentar la Realidad Creadora flotante y eterna.

Equilibrar las funciones del inconsciente y del consciente es una tarea ardua; lo que Jung llamó armonización es el primer paso de la auto-realización, de la individualización. Implica el reconocimiento, la comprensión y la aceptación de uno mismo. La psicología junguiana declara que los vehículos bajos de la consciencia del hombre están formados de materia viviente. De energías que están encaminadas a su propia evolución, lo que nos permite comprender la naturaleza de las tendencias autónomas que tanto inquietan al individuo y su ocultamiento en la oscuridad del inconsciente personal. Jung llamó la Sombra al conjunto de energías que representan el aspecto oscuro compensador del yo personal. El mal que tanto se desea destruir y hacer desaparecer del mundo, lo llevamos dentro de nosotros. La sombra no es tocada por la educación o el refinamiento, no la afectan nuestras campañas de represión religiosa que tratan de hacer desaparecer de nuestros pensamientos los impulsos destructivos, lascivos y violentos; por el contrario, cuanto más nos inclinemos hacia el polo del “hombre bueno”, descuidando su opuesto, más peligrosa se vuelve. El hombre no se da cuenta de que está incompleto al rechazar y reprimir sus aspectos negativos, y éstos solo le hacen gastar gran cantidad de energía psíquica al mantener en el sótano de su inconsciencia aquello que no quiere reconocer que es parte de él. Requiere esfuerzo moral aceptarnos tal como somos y dejar los caros ideales, en especial cuando son muy elevados. Aceptación que nos crea irritabilidad y ausencia de tolerancia.

Para el estudiante serio, para el buscador de la verdad, encarar su armonización se vuelve una emergencia impostergable. El primer paso, lo que H. P. Blavatsky denominó el vestíbulo del conocimiento, es la aceptación de nuestra naturaleza baja. Aceptación que demanda estar alerta, vigilantes, atentos a los movimientos de la mente y del inconsciente personal. Reconocer nuestra oscuridad y no proyectarla al exterior. Ser lo suficientemente valientes para aceptar que somos oscuridad y luz. Pero esta etapa no es la meta, tan sólo es el preámbulo, por lo que no debemos quedarnos satisfechos con la serenidad, la paz que nos otorga la armonización de los vehículos del yo egoico. El camino aún es largo, la altura del siguiente nivel es de mayor armonización al tocar el inconsciente colectivo, permitiéndonos observar el vestíbulo de la sabiduría, como lo señala el libro La Voz del Silencio.

Con la aceptación del inconsciente colectivo nos ponemos en contacto con la hermandad de todos los seres vivientes, hijos de la misma fuente eterna. Aceptar la realidad de lo que somos, en lugar de soñar en lo que nos gustaría ser, es la tónica de la concepción junguiana. Lo que se enfatiza profundamente cuando Krishnamurti señala que el equilibrio, la integración de nuestro Ser, no es la meta, es tan sólo el punto crítico en el sendero. En este punto crítico, la identificación con los contenidos mentales que dan origen a la egoidad, al yo personal, fallan saturando a la consciencia. Entonces hay silencio y serenidad donde los ritmos de la espontaneidad divina se pueden expresar libremente, sin resistencias.

Al no haber más dualidad, la persona es un punto crítico de integración, responsable de su propia disolución. Para alcanzar este punto crítico, coinciden tanto la psicología como la Teosofía en las siguientes etapas: a), reconocer y aceptar la confrontación con nuestros aspectos reprimidos y negados, con nuestra sombra. Esto no persigue hacerla desaparecer, sino “negociar” con ella, como sugiere la Dra. von Franz.

b), constante atención y observación del proceso psicológico, así como a los acontecimientos sincrónicos. La coincidencia de los hechos en el espacio y en el tiempo significa más que puro azar, es una interdependencia peculiar de hechos objetivos entre sí, así como entre ellos y estados significativos (psíquicos) del observador y de lo observado.

Esta concepción de la sincronicidad es respaldada por los doctores Rupert Sheldrake y David Bohm, cuando en los enunciados de sus teorías sobre los campos morfogenéticos y orden implicado, proponen la existencia de un orden, un patrón de consciencia que es el determinante relativo del mundo físico, del observador y el objeto observado; o como la llamara Bohm, el orden implicado. En la enseñanza teosófica está referido a la existencia de múltiples niveles de consciencia, dimensiones del espacio, donde el plano físico tan sólo es uno más, interpenetrado por sutiles velos de materia llena de vida, de consciencia. Lo que Jung declara como acontecimientos sincronizados, pueden llamarse como acontecimientos kármicos, que es el término usado en Teosofía.

c), una profunda actitud de apertura donde trascendemos nuestras propias limitaciones y creencias; donde el arte de la meditación, el instrumento enriquecedor de auto-consciencia, es el medio idóneo.

Resumiendo, podremos concluir que las enseñanzas teosóficas tienen profundidad para revelar la esencia de la naturaleza humana, su verdadera realidad. Pero no presenta teorías psicológicas, tan sólo señala el camino al corazón del hombre. Por otro lado, el análisis junguiano nos ofrece conceptos básicos que permiten un conocimiento limitado de nosotros mismos, la sombra, el inconsciente, los acontecimientos sincronizados, los arquetipos, etc. Está sistematizado lo que puede ser de gran ayuda como etapa inicial para el investigador.

Como hemos señalado al principio de este artículo, es el tiempo de unir lo separado por la mente materialista del hombre. Examinemos los contenidos psicológicos de la Teosofía, integrándolos y sintetizándolos; pero con el cuidado de no convertirlos en técnicas repetitivas, en métodos mecánicos, lo que les haría perder su poder evocador de las fuerzas espirituales. La Teosofía puede sustentar los cimientos de un gran sistema científico que el mundo ha conocido. El sistema de entendimiento que nos rescate de las tinieblas y nos lleve a la luz, a Atman; a la verdadera naturaleza del hombre y del Cosmos, que es eterna, impredecible, amorosa.

Bibliografía.

- Diálogos con científicos y sabios. Renée Weber

- La Voz del Silencio. H. P. Blavatsky

- El Proyecto Atman. Ken Wilber

- Sincronicidad. C. G. Jung

- Encuentros con la Sombra. C. Zweig y J. Abrams.

- Psicología y Religión. C. G. Jung

- Alquimia. Marie-Louise von Franz

- La Mente y la Consciencia. I. K. Taimni.

- Estudio sobre la Conciencia. A. Besant.