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A la Sagrada Majestad de la VERDAD

Thomas Taylor
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domingo, 7 de junio de 2009

UNA INTERPRETACIÓN TEOSÓFICA DE “HARRY POTTER III”

Pere Bel

La fuente original de una escuela esotérica de magos la encontra mos en el libro de Cristian Rosenkreutz “Las Bodas Químicas”, del año 1616. El autor fue al autor de la Orden teosófica de la Rosa Cruz, y los personajes mitológicos que aparecen en las obras de J.K. Rowling siguen en esa línea. Franz Hartman escribió una obra similar en “Una Aventura en la Mansión de los Adeptos Rosacruces”.

En la primera parte aparece un Banco que expresa correctamente los Registros Kármicos, y los Lipikas o Registradores celestes. También aparece el espejo Astral; el unicornio, símbolo del cuerpo búddhico; el Cancerbero o guardián del umbral, con las pruebas que debe pasar el candidato. Y el encuentro final con el Yo superior y la Piedra Filosofal.

En la segunda parte encontramos el Ave Fénix que representa el símbolo del Yo superior, inmortal e indestructible, que renace de sus propias cenizas tras cada desencarnación, siempre más espléndido y radiante. Y el Basilisco, que es la acumulación final de todos nuestros deseos mundanos contra los que hay que luchar.

En esta tercera parte, H.P. vive en dos mundos opuestos; al principio de la obra está de vacaciones en el hogar de sus tíos, los cuales le detestan. No es su hogar ni su familia natural, sino más bien un mundo de apariencias y de transición, tanto o más irreal que el mundo mágico de Hogwarts.

Harry no soporta más las impertinencias de ese mundo fútil, estancado en las formalidades, y huye sin saber hacia donde. Es recogido por un llamado ‘autobús noctámbulo’, que es algo así como un camino precipitado para cambiar hacia una nueva vida.

Por ese medio llega a la calle mágica y es acogido por el mismísimo Ministro de Magia, el cual adopta el papel de ángel custodio. Allí debe esperar a que termine su tiempo de descanso. Su nueva vida tendrá lugar en el castillo de Hogwarts, con sus cuatro escuelas o puntos cardinales que simbolizan el mundo mágico e ilusorio físico. Para esa nueva vida va a necesitar el equipaje que guarda, símbolo de los futuros siete cuerpos físicos y espirituales que va a necesitar.

La pluma es el jeroglífico de la verdad, el alma espiritual. El búho es símbolo de sabiduría o Boddhi; la varita es la inteligencia, o cuerpo mental superior; los libros, el conocimiento, es el cuerpo mental inferior; la escoba, el cuerpo emocional o astral; y la capa negra es el cuerpo físico.

En el equipaje destaca el libro de adivinación de C. Vablatsky, cuyo nombre es un remedo de H.P. Blavatsky.

El viaje en tren hacia Hogwarts simboliza un nuevo viaje hacia la escuela de la vida. Howgarts es el mundo mágico de los sentidos donde nada es lo que parece ser, en donde pululan fantasmas, monstruos de fábula, seres visibles e invisibles, y es una escuela en donde todo puede ocurrir, para que los seres vivos aprendan a vivir.

H.P. recibe varios talentos, uno es el ‘mapa merodeador’, que es el símbolo de una nueva y poderosa intuición. Luego recibe también una nueva escoba voladora, la mejor, la cual simboliza un cuerpo emocional puro, –cuerpo astral– que permite desarrollar una firme fe que le hace capaz de elevarse para alcanzar rápidamente su objetivo.

El gigante Hagrid, que simboliza la fuerza espiritual de la tierra, actúa de educador, y les muestra cómo dominar a los grandes seres mitológicos, siendo amables y respetuosos con ellos.

El hipogrifo es mitad águila y mitad pegaso, el águila es la montura de Zeus en Grecia y la de Brahma en la India, y el pegaso es la montura de los grandes héroes griegos. Si el caballo es el símbolo de la mente, el Pegaso es el símbolo de la mente superior, y el águila es el símbolo del alma espiritual o Buddhi, el hipogrifo es en conjunto el Cuerpo Causal.

El profesor Lupin les muestra algunos seres elementales de la naturaleza, tipo duendes, que en el orden de desarrollo evolutivo son los inferiores. Les enseña cómo dominar el miedo, con un duende capaz de cambiar de forma y tamaño. Los seres elementales viven en los elementos, tierra, agua, aire, fuego... y todos pueden modificar su tamaño y forma, pero no todos son perniciosos para el ser humano. Recomendamos consultar el “Tratado de ninfas, silfos...” de Paracelso, de 1540, y cualquier otro tratado de los rosacruces, como el de Montfaucon de Villars, siglo XVII, u otros autores más modernos como los teósofos C.W. Leadbeater y Geoffrey Hodson. El mismo Shakespeare escribió sobre ellos.

Los llamados dementores y sus opuestos los patronos, pertenecen al orden de elementales artificiales, porque han sido creados mental y mágicamente por alguien con un determinado propósito; los primeros pertenecen a la magia negra, y los segundos a la magia blanca.

Azkaban es el nivel inferior de la naturaleza etérea, en el cual los seres humanos pueden quedar por un tiempo presos por sí mismos, dentro de sus propios y turbios pensamientos, sin cuerpo físico pero insensatamente apegados a sus deseos mundanos.

Los animagos de H.P., medio humanos y medio animales, son como los que aparecen en Apuleyo o Shakespeare, son personas que se comportan con el carácter de los animales. Y la historia de los amigos del padre de H.P. es el relato de unos aprendices de magia blanca, en el desenvolvimiento de sus dones y cualidades espirituales, que sin embargo fracasan.

El Mago Dumbledore cumple bien su papel de maestro director del desenvolvimiento espiritual de los aspirantes.

El rescate del prisionero de Azkaban por medio de un hipogrifo es simbólicamente la salvación por el espíritu del alma del ser humano, antes de quedar atrapada en los sub-planos interiores del campo astral-etéreo, y es también el momento culminante de esta obra.


ARTE, EDUCACIÓN, LITERATURA Y ACTIVISMO

John Algeo, ´The Theosophist´, junio de 2003

¿Cuál es la conexión entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo? Esta pregunta surgió por el tema de la Convención de Jóvenes en Adyar de 2002: “Expresando las Enseñanzas Teosóficas en los Campos del Arte, Educación, Literatura y Activismo”. A primera vista, estas cinco cosas parecen estar completamente separadas, con poca conexión entre ellas. Pero uno de los principios de la Teosofía es que ninguna cosa está separada de otra, sino que todas las cosas están conectadas entre sí. Por consiguiente consideremos qué conexiones hay entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo.

La Teosofía es, ciertamente, sólo la forma moderna de una Sabiduría antigua y perenne. Es una Sabiduría Perenne que ha sido expresada en varias formas por culturas particulares en todo el mundo. Cada una de las expresiones temporales de esta Sabiduría perenne tiene su propio foco y mensaje, y estamos bien advertidos de que debemos poner atención a todas ellas. Ciertamente, esto es lo que dice el segundo Objeto de la Sociedad Teosófica: Fomentar el estudio comparativo de religiones, filosofías y ciencias  todas ellas expresiones parciales de la Sabiduría.

¿Pero acerca de arte, educación, literatura y activismo, qué? ¿Cómo están conectados con la Sabiduría de la Teosofía? Tal vez puede ser útil ver qué dijo acerca de este asunto uno de los grandes maestros en una tradición que poco estudiamos. Ver cualquier asunto desde un nuevo punto de vista, puede ser útil. Tomemos el punto de vista de la Sabiduría Eterna como fue expresada hace 2.500 años en China por el Maestro Kung, a quien conocemos como Confucio. Él tuvo que ver especialmente con cuatro de estas materias: arte, educación, literatura y activismo.

Uno de los libros básicos en la tradición de Confucio es La Gran Enseñanza, uno de los Cuatro Libros de la doctrina de Confucio, recomendado para estudio antes de cualquiera de los otros. Es un libro muy corto que consiste de siete versos, del cual dice la tradición que fue escrito o editado por Confucio en base al capítulo cuarenta y dos del Libro de Ritos (Li Chi), con diez capítulos adicionales del filósofo Tsang.

La Gran Enseñanza tiene que ver principalmente con la conexión entre educación y activismo. Allí se hace la pregunta, “¿Qué podemos hacer para producir paz y orden en el mundo?” Ésta es una pregunta acerca de activismo. Y el libro presenta una cadena de conexiones que consisten en siete eslabones que conducen a la paz y el orden en el mundo. Allí se nos dice que debiéramos comenzar por investigar las cosas, pues el hacerlo conduce a una cadena de consecuencias:

1. Cuando se investigan las cosas, el conocimiento se amplía.
2. Cuando el conocimiento se amplía, los pensamientos son sinceros.
3. Cuando los pensamientos son sinceros, el corazón se refina.
4. Cuando el corazón se refina, la vida personal se cultiva.
5. Cuando la vida personal se cultiva, la familia se refina.
6. Cuando la familia se refina, el país estará en orden.
7. Cuando los países estén en orden, el mundo estará en paz.

Los tres últimos eslabones en esta cadena tienen que ver con las comunidades: la familia, la nación y el mundo. Pero los primeros cinco eslabones son cosas que los individuos deben hacer dentro de sí mismos  y todos son asuntos de educación. Al hacer que el orden social externo dependa del orden personal interno, los seguidores de Confucio están de acuerdo con Madame Blavatsky y con Krishnamurti.

En La Clave de la Teosofía Madame Blavatsky escribió: “Buscar reformas políticas antes de que hayamos efectuado una reforma en la naturaleza humana, es como poner vino nuevo en odres viejos... Ninguna reforma política duradera puede lograrse nunca con los mismos hombres egoístas a la cabeza de los acontecimientos, como en el pasado.” Y Krishnamurti dijo: “Ustedes son el mundo.” De tal manera que para reformar la sociedad y hacer del mundo un mejor lugar, primero debemos reformarnos nosotros. Debemos educarnos, y comenzamos nuestra educación, como el primer eslabón de La Gran Enseñanza nos dice, cuando “investigamos las cosas”. Y éste es también el tercer Objeto de la Sociedad Teosófica: Investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre.

Las enseñanzas del Maestro Kung quedaron registradas en otro pequeño libro llamado Las Analectas. Y la primera enseñanza en ese libro es: “¿Aprender algo y al mismo tiempo practicarlo, no es un placer? Aprender algo es educarse. Pero esto solo no es suficiente; también debemos practicar lo que aprendemos, y eso es activismo. Para ser activistas efectivos, debemos educarnos acerca del mundo y acerca de nosotros mismos  debemos investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes dentro de nosotros.

La Sabiduría Perenne de la Teosofía nos dice que la educación y el activismo van juntos. La educación sin práctica activa es pedantería; el activismo sin una razón educada es agitación insensata. Pero cuando se combinan, un activismo educado es una fuerza para la transformación  del individuo y del mundo.

¿Pero acerca del arte y de la literatura, qué? A veces pensamos de ellas como incidentales, como escarcha sobre el pastel de la realidad, como un modo de distraernos cuando no tenemos que ganarnos la vida. Pero para el Maestro Kung el arte y la literatura no eran añadidos, meras distracciones para practicar en nuestro tiempo libre. Para él el arte y la literatura eran esenciales para la educación que necesitamos para llegar a ser buenos y efectivos activistas. La educación no es simplemente llenarse de hechos. Es un cambio en nosotros, y el Maestro Kung creía que el arte y la literatura son medios importantes y efectivos para producir la recta clase de cambio en nosotros. Son un medio para el recto cambio porque tienen que ver con encontrar armonía y establecer lo que es recto.

Hay una historia en Las Analectas que ilustra este punto. El Maestro Kung tenía muchos alumnos, y uno de ellos era su propio hijo. Los otros se preguntaban a menudo qué enseñanza especial le daba el Maestro Kung a su hijo. Probablemente pensaban que debía ser muy importante, y querían tener también esa enseñanza. Un día uno de los estudiantes se acercó al hijo del Maestro Kung y le dijo, “Como tu eres el hijo del Maestro debes haber recibido alguna enseñanza especial.” Pero el hijo replicó, “Nunca. Bueno, un día él estaba parado cuando pasé cerca, y me preguntó: ´¿Estás estudiando el Libro de Poesía?´” El Libro de Poesía era uno de los antiguos clásicos Chinos, consistente de literatura. El hijo del Maestro continuó: “Cuando le respondí, ´aún no´, él me dijo, ´si no estudias Poesía, no tendrás nada de que hablar.´” El Maestro Kung pensaba que todo lo digno de decirse debía ser dicho en forma literaria, y esa literatura provee el agente necesario que mantiene a la sociedad unida; de tal manera que si uno no puede hablar acerca de lo que la literatura tiene que decir, uno no tiene nada importante que comunicar. La literatura y especialmente la poesía ensanchan la mente, ayudan a dirigir rectamente nuestros corazones y mentes, y pueden ser un medio por el cual nos cultivamos  esto es, nos transformamos.

La misma cosa puede decirse del arte Hoy la gente acostumbra a discutir acerca de qué es más importante, la naturaleza o la formación. Nuestra naturaleza es lo que somos cuando encarnamos en este mundo; nuestra formación es lo que nos afecta durante nuestra encarnación. El arte es una forma de educación, porque el propósito del arte, como los grandes artistas siempre han sabido, es cambiar a los que participan en ella, como creadores o como espectadores.

Lo que hacemos de nosotros es la aplicación del arte a la materia prima de nuestra naturaleza. Cada uno de nosotros es un artista; el material de nuestro arte es nuestro propio carácter; y el arte  en el sentido de pintura, escultura, danza, arreglos florales, o cualquier otra actividad estética  es una herramienta con la cual podemos producir la obra de arte llamada autotransformación.

Parece que Teosofía, arte, educación, literatura y activismo, lejos de ser cosas desconectadas, están muy estrechamente relacionados. En un sentido son ciertamente la misma cosa. Por la práctica del arte y la literatura, nos educamos para el activismo de la autotransformación, y transformándonos, transformamos el mundo.

Es alentador saber que jóvenes teósofos están considerando estos asuntos, pues en la medida en que tengan éxito en investigar cómo usar el arte y la literatura para llegar a ser mejores activistas en la transformación de ellos mismos, contribuirán en la transformación del mundo y en el establecimiento de la paz. En verdad eso es obtener La Gran Enseñanza.

EN PAZ

Amado Nervo


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseche siempre rosas.

... Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

lunes, 18 de mayo de 2009

A H. P. B


De nuevo tu memoria, brillando esplendorosa,

Derrama sus efluvios de amor y de virtud;

Surgiendo, en este día, cual perfumada rosa,

Cual triunfadoras alas de ingente mariposa,

Del más profundo seno de nuestra gratitud.

¡Más siempre tu memoria, memoria bendecida,

Guardamos cual presea de nuestro corazón;

Pues tú nos enseñaste la fuerza de la Vida,

La fuerza redentora del alma dolorida,

La fuerza omnipotente de la inmortal Legion!

Plan y Dorga M.S. T. 1911 Revista Sophia

domingo, 26 de abril de 2009

LA MÚSICA COMO MAGIA: EL COMPOSITOR ALEXANDER SCRIABIN

Hola amigos, he aquí lo prometido. Tendrán que disculpar que no soy un experto traductor. Solo espero que se antojen de conocer más de este genial personaje, que supo reconocer destellos de verdadera sabiduría y se dejó permear por ella, en los escritos de H. P. Blavatsky y en general en la Tradición de la Sabiduría.

Por Gary Brown[1]

Extraído de la Revista The American Theosophist. May 1982­/Vol.70/Nro. 5

¿Tienen los artistas el poder de transformar a la gente, de elevar sus consciencias, e incluso de producir la iluminación? El compositor ruso de principios del siglo XX, Alexander Scriabin, creía de verdad que las artes tenían ese poder. Por la época de su prematura muerte en 1915 estaba envuelto en su más ambicioso proyecto, la creación de una sinfonía-danza-poema intermedia, de la que creía culminaría en la iluminación de su audiencia. Scriabin nunca pudo probar sus planes para esta grandiosa obra que llamó “Mysterium” porque, a la edad de 43, un grano en su labio se infectó, y, a pesar del cuidado de los mejores especialistas de Moscú, la infección se expandió por todo su cuerpo y lo mató. Desafortunadamente Scriabin dejó solamente un poema y algunos bosquejos para la música de un “Prefatory Action” para el “Mysterium”.

Scriabin había planeado el “Mysterium” para que fuera una síntesis de las artes que incluiría luces de colores y varias fragancias, como también músicos y bailarines. Presentaría

El desarrollo del cosmos, el surgimiento de toda la humanidad, y el crecimiento individual de las personalidades particulares: de la Unidad a la Dualidad, a la Multiplicidad y finalmente el retorno a la Unidad inicial.

La audiencia experimentaría esta totalidad, psicológica y espiritualmente. En su versión completa el “Prefatory Action” tomaría siete días, y al final, en la doceava hora del último día, una nueva raza de hombres nacería. La ejecución de cada día elevaría la audiencia y a los ejecutantes a un nuevo plano o nivel de sensación y vibración. (Bowers, 1973. Pp. 124-125)

La obra tenía que ser ejecutada en India. Un templo universal tenía que ser construido con la forma de un semicírculo que acogería 2000 personas sin ninguna distinción entre la audiencia y los intérpretes. Amaneceres y puestas de sol iban a ser incorporados en la obra, Scriabin incluso planeó emplear campanas suspendidas de las nubes sobre los Himalayas. El “Prefatory Action” para el “Mysterium” iba a terminar en iluminación y fraternidad universal.

El día séptimo, después del asalto sobre los sentidos de todas las artes golpeando en la psique de los hombres, y con la música encarnando visiones ectoplásmicas, todos los hombres y toda la naturaleza se combinaría para traer al mundo a su más cercano punto posible de estar en “el plano de la unidad.” El júbilo masivo sería como el océano interminablemente cambiando e inmutable. El alma y la materia serían liberados de su esclavitud corporal uno del otro. La polarización masculina y femenina se desvanecería.

En este instante final, el Padre único resplandece simultáneamente en la consciencia de cada espectador. Scriabin llevaría a las personas al umbral de la muerte, de lo inexpresable, de lo inefable. (Bowers, 1973. P. 126.)

Pero incluso con la experiencia de la unidad al final del “Prefatory Action”, la audiencia mantendría su individualidad. Una etapa final de disolución estaba reservada para el final de la parte principal del “Mysterium,” cuando

La materia se desmaterializaría totalmente, y retornaría a su estado de pureza espiritual… invisible y no existente. (Bowers, 1973. P. 126.)

Somos incapaces de juzgar la grandiosidad de los planes de Scriabin ya que no fueron completados. Como hubiera sonado la música está apenas indicado por un trabajo reciente llamado Universe de un joven compositor ruso, Alexander Nemtin, el cual está basado en las notas que Scriabin dejó para el “Prefatory Action.”

La filosofía de Scriabin penetra toda su obra.

Ha habido pocos compositores tan específicamente místicos como Scriabin. Las contrapartes más cercanas a Scriabin se encuentran no en la música sino en la poesía con William Blake, o en la pintura con Nicholas Roerich. (Bowers, 1973. P. 114.)

Las primeras influencias filosóficas de Scriabin incluyeron a Kant y a Nietzsche. Sus primeras sinfonías fueron elogiando el arte en el cual él creía, incluso ese más temprano en su carrera, que tenía un poder de transformación que podía elevar el espíritu humano. Para Scriabin, el arte era mucho más que un entretenimiento. Como Beethoven, vio el arte como una forma de religión. Fue impresionado por lo que escuchó de la filosofía Oriental y por los antiguos Misterios Griegos y el lugar destacado que la música tenía en ellos. La tercera sinfonía de Scriabin, el Poema Divino, de acuerdo a sus notas, describe las luchas del espíritu humano a medida que se libera a sí mismo de esclavizantes creencias del pasado en un Dios personal externo, y del mundo de los sentidos, para obtener una

Jubilosa y embriagada afirmación de su libertad y su unidad con el universo (el Ego divino).

Su cuarta sinfonía, el Poema del Éxtasis, expresa la liberación a través de la creatividad. Su tema principal es muy Nietzscheano; el Yo Soy. La sinfonía representa ambos estados, la unión física y la mística y el éxtasis.

Por el tiempo en que estaba escribiendo el Poema del Éxtasis entró en contacto con la filosofía teosófica. En 1905 leyó La Clave de la Teosofía de H. P. Blavatsky. Se refirió a este en un carta como

Un libro extraordinario. Te sorprenderás lo cercano que es a mi pensamiento. (Bowers, 1969. P. 52.)

Hizo amigos entre los teósofos, particularmente en Inglaterra, y leyó otros libros teosóficos incluyendo La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky. Scriabin basó su quinta sinfonía, Prometeo, Poema del Fuego, en la interpretación teosófica del antiguo mito griego de Prometeo.

En el mito, Zeus pone a Prometeo a hacer al hombre del barro. A Prometeo le da lástima de las condiciones de las criaturas que creó y roba fuego del cielo y se los da. Zeus castiga a Prometeo teniéndolo atado a una roca, pero finalmente es liberado por Hércules. El regalo del fuego despertó la mente de la humanidad y, como en la historia de Adam y Eva, trajo la habilidad de pensar y actuar para el bien y para el mal.

En La Doctrina Secreta se dice que el universo así como los seres humanos siguen un ciclo de vida de nacimiento, crecimiento, y muerte. El orden surge del caos. La evolución del universo, y por consiguiente toda evolución dentro de él, es un proceso de gradual materialización y desmaterialización. El Espíritu se hace Materia para volverse nuevamente Espíritu al final del ciclo a un más alto grado de evolución de lo que estaba al principio. La alternancia hacia adentro y hacia afuera de la manifestación es como la respiración del Kosmos, llamada por los hindúes la respiración de Brahma.

En las primeras etapas de la manifestación de un universo hay, de acuerdo a La Doctrina Secreta, “un instante de fuego (fire-giving)” como la fecundación de un huevo. Cuando la vida en ese universo está suficientemente evolucionada hay otro “instante de fuego (fire-giving),” indicando como la mente nace en el hombre primordial. Blavatsky lo llama “un rayo de luz” en el primer caso y un “fuego viviente” en el segundo. (Blavatsky, pp. 37, 171-172.) Prometeo, como Lucifer, es el “traedor de luz,” quien trae la mente y la capacidad de comprender y causar el bien y el mal.

El símbolo del fuego es también usado en la Yoga Hindú. El “fuego serpentino” o Kundalini es descrito tanto por Blavatsky como por instructores de Yoga. Scriabin también leyó las obras del Yogi Ram Charak y asumió los ejercicios yóguicos de respiración. (Bowers, 1973, p. 92.) El fuego serpentino es descrito enrollado en la base de la columna vertebral y debe ser cuidadosamente despertado a mayor actividad para que ascienda hasta la cabeza, por el yogui que quiere desarrollar todo su potencial y ser liberado de la esclavitud de la materia, como Prometeo que fue finalmente liberado por Hercules. El Yogui, como Prometeo, debe robar el fuego.

Scriabin usó la idea de un proceso de materialización, evolución y desmaterialización, o liberación de la esclavitud de la materia, como el tema de su Quinta Sinfonía. También iba a ser usado como tema en su inacabado “Mysterium.” Bowers analizó el simbolismo teosófico en Prometeo, Poema de Fuego. (Bowers, 1973, pp. 192-193.)

- Acorde inicial de seis notas………neblinas cósmicas

- Primer tema ……………..principio creativo

- Cuatro acordes de trompetas abierto en

Cuartos ………………..instante de fuego

- Tema, un solo de trompeta………….voluntad

- Piano…………….el hombre (microcosmos); alborear de la consciencia humana; alegría de vivir (o la danza del auto-descubrimiento); juego del espíritu creativo; languidez sexual, etc.

-Orquesta……………macrocosmos

- En pocas palabras todo el tono de Progresión …………………….……la respiración de Brahma

- Descenso de una novena menor………...descenso del Espíritu en la Materia

- Tema en piano, el principio

creativo…………………………………..el Ego, o la Materia transformada en Espíritu

- Canto coral, tarareo del sonido de las vocale …………….……………..el llanto del niño; la Unidad en la Multiplicidad; el paso desde el hombre a la humanidad

- Frase final de rising open fourths………auto-afirmación o tema del “Yo Soy” (también usado en El Poema del Éxtasis.)

Prometeo está compuesto en un sistema armónico que había desarrollado Scriabin. El cual tiene un carácter distintivo difícil de descifrar. En resumen, agrega motivos fragmentados al efecto de tensión y poder, de constante movimiento, y destellos de fuego.

Además de la ampliación de la orquesta, las campanas y un coro, Prometeo fue escrita para clavier a lumieres, un instrumento de teclado el cual iba a producir luces de colores en vez de sonido. Los colores iban a ser determinados por el sistema de correspondencias sonido-color de Scriabin. En su sistema, los acordes más que notas individuales están asociados con colores específicos.

F menor correspondía al azul, “el color de la razón”, D mayor, al dorado, soleado; F mayor, el rojo-sangre del infierno, y así sucesivamente. (Abraham)[2]

Escribir para luces de colores así como para orquesta y para el coro fue innovador de parte de Scriabin, aunque en algunos casos en el pasado, ya se había usado el color en la música y en la danza, el suyo fue el primer intento serio para relacionar específicamente luces de colores a la música a través del uso de una partitura definida. Desafortunadamente, el clavier a lumieres existió solamente en teoría cuando su parte fue escrita por Scriabin. La primera interpretación de Prometeo se hizo sin él en Moscú en 1911, y no se interpretó con luces hasta el concierto de Nueva York en 1915. Incluso entonces las luces solo fueron proyectadas en una pantalla, que no era lo que Scriabin tenía en mente. El había deseado poderosos y brillantes colores para llenar el salón de conciertos, incluso deslumbrantes, casi como luz blanca cegadora en el culminante final.

Aunque sus planes, incluso para Prometeo fueron parcialmente frustrados debido a la inadecuada tecnología, y su gran obra, el “Misterio” escasamente comenzó, Scriabin es tenido en alta estima como compositor. Es considerado importante en el período de transición de la música del siglo XIX y el XX. Para algunos él fue la culminación del Período Romántico, otros lo ven como un precursor de las innovaciones del siglo XX. Más innovador que Debussy, el sistema armónico de Scriabin se acercó a las teorías de los 12 tonos que Schoenberg desarrollaría poco después de su muerte. Bowers cree que Scriabin hubiera desarrollado un sistema de 12 tonos como su siguiente paso lógico. En adición a sus cinco sinfonías, Scriabin compuso diez sonatas para piano y otras piezas para este instrumento, y es por estas que es más ampliamente respetado.

Una apreciación menos ortodoxa sobre la música de Scriabin fue hecha por el compositor y teósofo Cyril Scott. Varias formas de panteísmo, incluyendo religiones orientales y la teosofía, proponen que la naturaleza tiene una inteligencia inmanente. El sistema armónico de Scriabin, de acuerdo con Scott, expresa la más alta inteligencia de la naturaleza. La música de Scriabin, especialmente el Prometeo, tiene por lo tanto una calidad casi inhumana. Scott dice que Scriabin no estaba bajo la supervisión y protección de un maestro espiritual y que su misteriosa muerte fue debida a su incapacidad por manejar la tensión bajo la cual estaba al contactar con la más alta inteligencia de la naturaleza. (Scott p. 132-134.)

Las grandes esperanzas de Scriabin de inducir un estado de fraternidad e iluminación en su audiencia es difícil de aceptar a primera vista. Pero, incluso si Scriabin era demasiado optimista en sus planes de causar un nirvana masivo, es posible que la música pueda tener un efecto edificante sobre los escuchas. En adición a los estados meditativo y extáticos producidos en religiones tradicionales como el Budismo Tibetano, Sufismo, Hinduismo, y el Zen, consideren la siguiente experiencia mística reportada por un oyente a Beethoven.

Absorto en la música de Beethoven, cerré mis ojos y vi un resplandor plateado que se formó en un círculo con un centro más brillante que el resto. El círculo se convirtió en un túnel de luz procedente de un lejano sol en el corazón del Ser. Rápido y sin problemas fui cargado a través del túnel, viendo como la luz plateada se transformaba en dorada. Tuve la impresión de atraer fuerzas de un océano ilimitado de poder y una sensación de paz profunda. La luz se hizo más brillante pero nunca deslumbrante o alarmante. Llegué a un punto donde tiempo y movimiento se detuvieron. En mi recuerdo tomó la forma de una roca plana coronada, rodeada por un mar de verano, con una piscina de arena en su piso. La escena del sueño se desvaneció y yo estaba absorbido en la Luz del Universo, en el resplandor de la Realidad como el fuego con el conocimiento de sí mismo, sin dejar de ser uno y yo mismo, sumergido como la gota de arena en el desierto. La paz que sobrepasa todo entendimiento y el latido de la energía de la creación son uno en el centro, en el medio de las condiciones donde todos los opuestos son reconciliados. (Allen)

Si la música de Scriabin tiene o no el efecto mágico que él trató que tuviera, e incluso si nadie de los que han escuchado sus obras nunca ha sido movido a estados místicos de consciencia (aunque quizás haya sucedido), por lo menos el proceso que produjo las obras movió al compositor a un grandioso éxtasis.

A veces sueño que sueño. Pero no son sueños, sino visiones, ilusiones que se hacen tangibles, sonidos en imágenes. (Bowers, 1973. P. 191.)

A través de sus cartas y conversaciones reportadas queda claro que al menos para sí mismo, Scriabin logró su objetivo de transformar el sufrimiento humano en éxtasis a través del poder de la música.

Bibliografía

- Abraham, Gerald. Album liner notes on Prometheus, the Poem of Fire, London Records, CS 6732, 1974.

- Allen, Warner. The Timeless Moment. Farber and Farber.

- Blavatsky, H. P. An Abridgment of the Secret Doctrine. Edited by Elizabeth Preston and Christmas Humphreys. Wheaton, Illinois: Theosophical Publishing House, 1969. (The Secret Doctrine was originally published in 1888.)

- Bowers, Faubion. Scriabin, A Biography of the Russian Composer, 1871-1915, Vol. II. Tokyo and Palo Alto: Kodansha International Ltd., 1969.

- Hull, A. Eaglefield. A Great Russian Tone-Poet: Scriabin. London: Kegan Paul, Trench, Trubner and Company, 1916.

- The Reader´s Encyclopedia. Ed. William Rose Benet. New York: Thomas Crowell Company, 1948.

- Scott, Cyril. Music: Its Secret Influence Throughout the Ages. New York: Samuel Weiser Inc., 1958.

- Swan, Alfred J. Scriabin. Westport, Connecticut: Greenwood Press, 1970. (Originally published London: John Lane: The Bodley Head Ltd., 1923.)



[1] Gary Brown obtuvo un B. A. de la Univesidad de Maryland, Baltimore County, en un programa autodiseñado que combinaba música, filosofía y estudios religiosos.

[2] Bowers, (1969 V. II, p. 205) gives a system of Scriabin color and tone correspondences in which C is Red, G is Orange, D is Yellow, A is Green, and B is Pearly Blue.