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A la Sagrada Majestad de la VERDAD

Thomas Taylor
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sábado, 18 de julio de 2009

LA NATURALEZA DE LA SABIDURÍA

Por N. Sri Ram

¿Qué es Sabiduría? ¿Qué es la Sabiduría? Sabiduría es una cualidad del sujeto puro y yace en el modo en que éste ve y responde. Ésta cambia constantemente, no en su propia naturaleza que es potencialidad pura, sino en su acción debido a su infinita flexibilidad e inagotable iniciativa. La Sabiduría, como el artículo lo indica, es definitiva, como una verdad ya existente; es objetiva en el sentido de que está allí, esperando a ser percibida y comprendida. Podríamos decir que es la sabiduría de Dios; Dios como el sujeto último desconocido más allá de toda idea, porque cada idea es una creación y, por lo tanto, un objeto. Podríamos denominarla también la sabiduría o conocimiento del Yo Uno que yace en él, o la sabiduría o conocimiento perteneciente a ese Yo, que puede ser alcanzada. La sabiduría de Dios está en Su naturaleza, y caracteriza sus métodos o acción. La naturaleza del Yo uno y de cada Yo –teniendo ambos la misma cualidad, son en esencia lo mismo– es una naturaleza distinta de cuanto puede ser objeto de pensamiento. La palabra Yo tiene la connotación de una identidad, pero se refiere a una naturaleza en la cual no hay identificación con nada que se presente como un objeto o un registro del pasado. Es un centro de acción y conocimiento, no involucrado con lo pasado.
Sabiduría y conocimiento no son lo mismo, pero conocerse a sí mismo tal como uno es, es ser sabio. En un tiempo, todo conocimiento era dividido en para (superior o supremo) y apara (inferior). El conocimiento de todos los objetos, artes y ciencias es el inferior. El conocimiento de aquello por lo cual todo lo demás es conocido, es el superior; es el conocimiento de la naturaleza del sujeto, de Dios, o el Yo uno como se presenta en el individuo, siendo ambos idénticos en esencia. El conocimiento del Yo es sabiduría, ya que el Yo contiene la esencia de todo lo conocido o por conocer.
Conocemos todo lo que conocemos siempre dentro de nosotros, porque el conocimiento es un fenómeno subjetivo. En lo más profundo de nuestro ser somos uno, indivisos. En nosotros está el conocimiento de todo aquello con lo que nos hemos puesto en contacto, pero la esencia de ese conocimiento que sólo es asimilable por la más profunda naturaleza del Yo, se fusiona en su unidad. Lo que está fundido en la unidad es la verdad reducida a un punto. Todas las expresiones de esa verdad están en armonía, unas con otras. Por lo tanto, si los más bellos y verdaderos pensamientos presentes en todas las mentes se reunieran en cualquier momento, formarían una perfecta y maravillosa unidad.
El Yo en su pureza puede considerarse como un punto sin dimensión, porque tiene una naturaleza separada de cuanto existe. Pero en su aspecto conciencia es una extensión, un círculo sin circunferencia que todo lo abarca. Dado que esta conciencia es sensibilidad en sí misma, la más sensible de todas las cosas sensibles, puede contener un registro de cuanto abarca. Cualquier rayo (o emanación de luz) que haga impacto sobre ésta le trae su propio mensaje, el cual queda grabado en su cinta imborrable. Y, posiblemente, emanando de cada cosa hay rayos que atraviesan el cosmos; no todos a un nivel perceptible. La posibilidad de todo conocimiento está
presente en el Yo, porque éste puede despertar el conocimiento del alma, la naturaleza más profunda de cada cosa y de todo.
La sabiduría de Dios se expresa en todo, sea grande o pequeño. Él o Aquello está presente en todo: su naturaleza todo lo penetra; su propósito e inteligencia todo lo gobierna.
La Teosofía puede ser definida como la Sabiduría que está en todas las cosas, individual y colectivamente. Podemos no ser capaces de percibirla, pero está ahí.
Estamos abiertos a esa sabiduría sólo cuando nuestro corazón es puro. La palabra corazón generalmente se usa para denotar la naturaleza de nuestros sentimientos.
Cuándo éste es puro, es decir, cuando ha recobrado su naturaleza original y es capaz de funcionar con ella, el corazón responde con gran belleza y profundidad. Ve y ama aquella belleza que constituye el alma de cada cosa.
Todas las cosas están evolucionando en este universo en evolución. En cada uno existe un diseño que va saliendo a la luz, que está creciendo, desde nuestro punto de vista. Pero también existe todo un andamiaje que confunde el plan; no en la mente del Arquitecto, sino en la nuestra, que vemos el edificio desde afuera. Sin embargo, en algunas cosas, la construcción ha alcanzado cierto estado de perfección. Cosas como, por ejemplo, un loto, una rosa, o cualquier forma viviente bella nos ofrece una apertura hacia la mente del Diseñador. Desde el punto de vista teosófico, todas las
cosas están vivas, aunque existen diferentes grados de vida y acción.
Sabiduría no es conocimiento, ya que nuestro conocimiento es sólo de las formas. Sabiduría es el conocimiento de aquello que es contenido por la forma y que existe para expresarse. Tendemos a juzgar el significado de toda forma o cosa, según la utilidad que tenga para nosotros. Pero esa es una visión extremadamente limitada, antropocéntrica e individualista. Cada cosa en la naturaleza tiene un significado en sí misma, contenido en su propia existencia y funcionamiento. De ahí, el mandamiento de no matar, tanto como sea posible. En cada cosa existe una cualidad innata que
está en proceso de manifestación, buscando expresarse a sí misma.
Esa cualidad o naturaleza innata de las cosas está en su vida o alma, que la sostiene, no en el material del cual se compone, sino en la vida interna de la forma que la integra y la utiliza. Vemos la diferencia en el caso del cuerpo humano, aunque aquí a esa vida interna la llamaríamos el alma. La palabra vida nos transmite una impresión de energía, salud, acción, expansión, belleza de forma y movimiento; la palabra alma tiene una connotación más sutil, de amor, de respuesta profunda, percepción, belleza en el corazón y en la naturaleza. Pero la vida y el alma no están separadas. Son equivalentes a la energía del violinista y la melodía que él produce.
La forma, podemos suponer, se corresponde aproximadamente con el alma. La forma es lo que es, o lo que está en vías de convertirse en lo que será (es decir, en proceso evolutivo) debido a la naturaleza de su alma.
La sabiduría de Dios, cuya naturaleza está en el alma, fluye hacia la forma a través de la vida que ésta manifiesta; el diseño de la forma, sus procesos, toda su naturaleza, e incluso lo que ella simboliza, expresan algo de la naturaleza de esa sabiduría. Podríamos incluir la sugerencia simbólica porque cada fenómeno natural es un símbolo o signo en la Naturaleza, que refleja una idea interna o arquetípica.
El propósito de la existencia de una cosa puede ser, por supuesto, el servicio que ésta ofrece, su parte en el proceso evolutivo, su acción sobre todas las otras cosas. Ya que todo lo que existe representa cierto flujo de fuerzas, se supone que cada cosa ayude a todas las demás, directa o indirectamente. Esto se desprende de la verdad de que todas las cosas están relacionadas.
Pero cada cosa individual existe también por sí misma como una expresión de la vida del Dios dentro de sí, llevando a cabo en su misma existencia parte del diseño universal. El fin más elevado es siempre una finalidad en sí misma. La existencia tiene su finalidad en la eternidad, si no es en el tiempo.
Vemos esta verdad ilustrada en un objeto de belleza. Éste existe como una revelación de su belleza, completa en sí misma. El más elevado fin para cuanto existe es ser lo que se supone que sea; no necesita ninguna otra justificación para su existencia. La belleza última de algo incluye el modo en que ésta actúa sobre todo lo demás; en un ser humano, es la acción que ayuda al bien último de todo ser. En la expresión más elevada de la belleza, es decir, cuando la revelación es perfecta, yace la más elevada trascendencia, desde todo punto de vista.
Sin duda, la Sabiduría supone el conocimiento del significado de las cosas; el significado a un nivel de existencia que incluye la cosa y su significado inherente. El verdadero significado de algo se encuentra en la manifestación de su finalidad ultérrima. El más profundo y verdadero propósito es aquel que está presente de principio a fin, y que sólo al final se revela por completo.
Existe un propósito en cada cosa, un propósito en la totalidad y en el proceso universal. Todos los propósitos secundarios aparecen desde el propósito original, el cual puede ser descrito como la realización de la Voluntad una o la Vida una presente en todo. Cuando se comprende que este propósito es el propio, ya que es innato tanto en uno como en los demás, entonces hay sabiduría. La realización yace siempre en la acción; la acción, sea correcta o errónea, conforme o no a esa voluntad,es una revelación de la naturaleza actuante. Un conocimiento de esta naturaleza es el auto-conocimiento.Llegamos a conocernos a nosotros mismos sólo cuando somos conscientes de cómo pensamos, sentimos, y actuamos.
Naturaleza y acción son correlativas a cada etapa, y en última instancia, cuando hay una condición de unidad en uno mismo, son sinónimas. La acción es siempre un fluir de energía. Si éste no existe o si la acción toma una dirección errónea, significa que la naturaleza que rodea al Yo no es su verdadera naturaleza; su expansión; es una naturaleza tomada de aquello con lo que está en contacto. El Yo, en su estado absoluto, es un centro de energía cuya naturaleza puede ser conocida sólo a través de su acción, y este conocimiento es posible sólo para un rayo de su propia
Inteligencia. Por lo tanto, auto-conocimiento es, en última instancia, auto-realización.
La Sabiduría no es una cuestión de estudio, sino de vida y acción. Hablamos de la Sabiduría pero ésta es de poco valor en nuestras vidas, excepto en la medida en que su cualidad sea evocada en nosotros. La Sabiduría no es conocimiento, pero yace en el uso que hacemos del conocimiento. Ésta aparece cuando el conocimiento es guiado por el amor. Porque amar es una forma de conocimiento; el amante tiene un conocimiento de su amada, divino en esencia, el cual es un estado de plenitud, una finalidad en sí misma. Estar enamorado de una persona es reaccionar completa y directamente a él o ella, sin el efecto oscurecedor de un yo que interpone una barrera. Usar el conocimiento con bondad es hacerlo brillar con un valor atemporal, reflejando una cualidad de Eternidad en el tiempo.
Todos pensamos que sabemos cuando en realidad no es así, o cuando conocemos pero parcialmente. El primer paso para zafarnos de las cadenas de esta ignorancia primaria es tornarnos consciente de ella. Mientras más sabemos, más nos damos cuenta de lo poco que sabemos. Mientras más amplia es la circunferencia de lo conocido, más puntos de contacto existen con lo no conocido. Quien es sabio es humilde. No es posible que alguno de nosotros posea todo el conocimiento; siempre habrá en nuestro conocimiento lagunas que pueden presentar una dificultad para el pensamiento. Uno puede llevar encima una vasta carga de conocimiento y, sin embargo, ser básicamente un tonto. Por otro lado, es posible ser muy sabio aun con poco conocimiento. Un alma profundamente madura en sabiduría que toma el cuerpo de un niño al nacer, puede ser sabia incluso en su adolescencia. Ella obtendrá sabiduría de cada indicio, de cada pequeño fenómeno y situación. Todo lo que venga a su conocimiento tendrá la cualidad de un conocimiento previo en esencia.
La Sabiduría yace menos en lo que aprendemos y más en nuestras reacciones a ese aprendizaje; menos en la cantidad y más en la calidad de nuestro conocimiento; menos en la acumulación de hechos y nomenclatura y más en el conocimiento de los principios; menos en la posesión de ideas y más en el correcto empleo de ellas; en una palabra, menos en todo lo que reunimos y que debe ser desechado, y más en lo que asimilamos en la textura de ese Ser que es un reflejo inmortal del Espíritu universal.
La Sabiduría de Dios, el Espíritu universal, es un atributo de Su naturaleza. Éste es el principio de la Sabiduría en su más elevado sentido, o la Sabiduría en abstracto, con una potencialidad infinita de manifestarse en toda forma posible y en cada nivel.
La naturaleza del no-Yo, cuando se reordena con Sabiduría, se asimila al Yo. El orden es la primera ley de los cielos, un orden divino que, cuando es traído a la existencia, reúne el cielo y la tierra.
Cuando pensamos en la sabiduría que encontramos manifiesta en la Naturaleza, pensamos en un activo principio creador u ordenador. Este principio es femenino cuando se refleja en la madre o en el aspecto forma, y construye o modela un orden que será apropiado para la cualidad en manifestación. Cada forma que tiene un sentido posee un cierto orden de partes o elementos, y un orden en su funcionamiento, en el tiempo y el espacio. Tal orden en su belleza puede representarse como una curva perfecta, una curva que difiere de otra, siguiendo su propia ley. Ley y orden están, por lo tanto, eternamente conectados. La ley del Ser Divino que se manifiesta en sus expresiones genera el Orden Divino, de un modo tal, que en el pensamiento Budista, la Ley toma el lugar del Ser. Nosotros pensamos en el Ser como una Individualidad. Cuando la Individualidad es perfecta, la lógica de su formación es completa y es la manifestación de una Ley. Descubrir la ley de nuestro propio ser, y vivir de acuerdo con ella, es verdadera sabiduría.
Como ocurre con Dios, así mismo ocurre con el hombre. A medida que el hombre crea a semejanza de aquél Ser que él es en la eternidad (siendo la creación posible sólo a través de una energía que es parte de su ser), desenvuelve su sabiduría. Hay belleza en la ley, y esta belleza se ve cuando la ley se manifiesta a sí misma.
La sabiduría yace en la integridad del pensamiento, cuando ésta es una integración natural. Es el florecimiento de la cualidad de la esencia de Vida que subyace, revelando Su profundo significado. Es la unidad y belleza del todo reflejada en la parte. Es un movimiento de vida que la muestra en su excepcionalidad y gracia innata. Es una cualidad de pensamiento libre de toda mancha terrenal, formada por una entonación directa desde el cielo. Es un rayo divino que penetra el corazón y la mente, y los unifica. Es el aliento de Dios, cuyo calor es vida, y su luz es amor y belleza. Es una expresión del Yo en el cual no existe fuerza opuesta.
En el mundo, a menudo se cree que la sabiduría yace en la precaución. Esta noción surge del instinto de conservación. Puede que la sabiduría también se encuentre en no tomar en cuenta la prudencia. En realidad, ésta yace en la acción segura que se eleva por sobre los opuestos. Es sabio aquél que por un perfecto vivir ha hallado ese instinto de rectitud que lo guiará tanto en el pensamiento como en la acción; ese centro de equilibrio que está siempre por encima de su punto de contacto con las circunstancias. Él es un hombre en quien la Naturaleza derrama la riqueza de
todos sus instintos.

Publicado por The Theosophical Publishing House, Adyar, India, 1954.

domingo, 7 de junio de 2009

ARTE, EDUCACIÓN, LITERATURA Y ACTIVISMO

John Algeo, ´The Theosophist´, junio de 2003

¿Cuál es la conexión entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo? Esta pregunta surgió por el tema de la Convención de Jóvenes en Adyar de 2002: “Expresando las Enseñanzas Teosóficas en los Campos del Arte, Educación, Literatura y Activismo”. A primera vista, estas cinco cosas parecen estar completamente separadas, con poca conexión entre ellas. Pero uno de los principios de la Teosofía es que ninguna cosa está separada de otra, sino que todas las cosas están conectadas entre sí. Por consiguiente consideremos qué conexiones hay entre Teosofía, arte, educación, literatura y activismo.

La Teosofía es, ciertamente, sólo la forma moderna de una Sabiduría antigua y perenne. Es una Sabiduría Perenne que ha sido expresada en varias formas por culturas particulares en todo el mundo. Cada una de las expresiones temporales de esta Sabiduría perenne tiene su propio foco y mensaje, y estamos bien advertidos de que debemos poner atención a todas ellas. Ciertamente, esto es lo que dice el segundo Objeto de la Sociedad Teosófica: Fomentar el estudio comparativo de religiones, filosofías y ciencias  todas ellas expresiones parciales de la Sabiduría.

¿Pero acerca de arte, educación, literatura y activismo, qué? ¿Cómo están conectados con la Sabiduría de la Teosofía? Tal vez puede ser útil ver qué dijo acerca de este asunto uno de los grandes maestros en una tradición que poco estudiamos. Ver cualquier asunto desde un nuevo punto de vista, puede ser útil. Tomemos el punto de vista de la Sabiduría Eterna como fue expresada hace 2.500 años en China por el Maestro Kung, a quien conocemos como Confucio. Él tuvo que ver especialmente con cuatro de estas materias: arte, educación, literatura y activismo.

Uno de los libros básicos en la tradición de Confucio es La Gran Enseñanza, uno de los Cuatro Libros de la doctrina de Confucio, recomendado para estudio antes de cualquiera de los otros. Es un libro muy corto que consiste de siete versos, del cual dice la tradición que fue escrito o editado por Confucio en base al capítulo cuarenta y dos del Libro de Ritos (Li Chi), con diez capítulos adicionales del filósofo Tsang.

La Gran Enseñanza tiene que ver principalmente con la conexión entre educación y activismo. Allí se hace la pregunta, “¿Qué podemos hacer para producir paz y orden en el mundo?” Ésta es una pregunta acerca de activismo. Y el libro presenta una cadena de conexiones que consisten en siete eslabones que conducen a la paz y el orden en el mundo. Allí se nos dice que debiéramos comenzar por investigar las cosas, pues el hacerlo conduce a una cadena de consecuencias:

1. Cuando se investigan las cosas, el conocimiento se amplía.
2. Cuando el conocimiento se amplía, los pensamientos son sinceros.
3. Cuando los pensamientos son sinceros, el corazón se refina.
4. Cuando el corazón se refina, la vida personal se cultiva.
5. Cuando la vida personal se cultiva, la familia se refina.
6. Cuando la familia se refina, el país estará en orden.
7. Cuando los países estén en orden, el mundo estará en paz.

Los tres últimos eslabones en esta cadena tienen que ver con las comunidades: la familia, la nación y el mundo. Pero los primeros cinco eslabones son cosas que los individuos deben hacer dentro de sí mismos  y todos son asuntos de educación. Al hacer que el orden social externo dependa del orden personal interno, los seguidores de Confucio están de acuerdo con Madame Blavatsky y con Krishnamurti.

En La Clave de la Teosofía Madame Blavatsky escribió: “Buscar reformas políticas antes de que hayamos efectuado una reforma en la naturaleza humana, es como poner vino nuevo en odres viejos... Ninguna reforma política duradera puede lograrse nunca con los mismos hombres egoístas a la cabeza de los acontecimientos, como en el pasado.” Y Krishnamurti dijo: “Ustedes son el mundo.” De tal manera que para reformar la sociedad y hacer del mundo un mejor lugar, primero debemos reformarnos nosotros. Debemos educarnos, y comenzamos nuestra educación, como el primer eslabón de La Gran Enseñanza nos dice, cuando “investigamos las cosas”. Y éste es también el tercer Objeto de la Sociedad Teosófica: Investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre.

Las enseñanzas del Maestro Kung quedaron registradas en otro pequeño libro llamado Las Analectas. Y la primera enseñanza en ese libro es: “¿Aprender algo y al mismo tiempo practicarlo, no es un placer? Aprender algo es educarse. Pero esto solo no es suficiente; también debemos practicar lo que aprendemos, y eso es activismo. Para ser activistas efectivos, debemos educarnos acerca del mundo y acerca de nosotros mismos  debemos investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes dentro de nosotros.

La Sabiduría Perenne de la Teosofía nos dice que la educación y el activismo van juntos. La educación sin práctica activa es pedantería; el activismo sin una razón educada es agitación insensata. Pero cuando se combinan, un activismo educado es una fuerza para la transformación  del individuo y del mundo.

¿Pero acerca del arte y de la literatura, qué? A veces pensamos de ellas como incidentales, como escarcha sobre el pastel de la realidad, como un modo de distraernos cuando no tenemos que ganarnos la vida. Pero para el Maestro Kung el arte y la literatura no eran añadidos, meras distracciones para practicar en nuestro tiempo libre. Para él el arte y la literatura eran esenciales para la educación que necesitamos para llegar a ser buenos y efectivos activistas. La educación no es simplemente llenarse de hechos. Es un cambio en nosotros, y el Maestro Kung creía que el arte y la literatura son medios importantes y efectivos para producir la recta clase de cambio en nosotros. Son un medio para el recto cambio porque tienen que ver con encontrar armonía y establecer lo que es recto.

Hay una historia en Las Analectas que ilustra este punto. El Maestro Kung tenía muchos alumnos, y uno de ellos era su propio hijo. Los otros se preguntaban a menudo qué enseñanza especial le daba el Maestro Kung a su hijo. Probablemente pensaban que debía ser muy importante, y querían tener también esa enseñanza. Un día uno de los estudiantes se acercó al hijo del Maestro Kung y le dijo, “Como tu eres el hijo del Maestro debes haber recibido alguna enseñanza especial.” Pero el hijo replicó, “Nunca. Bueno, un día él estaba parado cuando pasé cerca, y me preguntó: ´¿Estás estudiando el Libro de Poesía?´” El Libro de Poesía era uno de los antiguos clásicos Chinos, consistente de literatura. El hijo del Maestro continuó: “Cuando le respondí, ´aún no´, él me dijo, ´si no estudias Poesía, no tendrás nada de que hablar.´” El Maestro Kung pensaba que todo lo digno de decirse debía ser dicho en forma literaria, y esa literatura provee el agente necesario que mantiene a la sociedad unida; de tal manera que si uno no puede hablar acerca de lo que la literatura tiene que decir, uno no tiene nada importante que comunicar. La literatura y especialmente la poesía ensanchan la mente, ayudan a dirigir rectamente nuestros corazones y mentes, y pueden ser un medio por el cual nos cultivamos  esto es, nos transformamos.

La misma cosa puede decirse del arte Hoy la gente acostumbra a discutir acerca de qué es más importante, la naturaleza o la formación. Nuestra naturaleza es lo que somos cuando encarnamos en este mundo; nuestra formación es lo que nos afecta durante nuestra encarnación. El arte es una forma de educación, porque el propósito del arte, como los grandes artistas siempre han sabido, es cambiar a los que participan en ella, como creadores o como espectadores.

Lo que hacemos de nosotros es la aplicación del arte a la materia prima de nuestra naturaleza. Cada uno de nosotros es un artista; el material de nuestro arte es nuestro propio carácter; y el arte  en el sentido de pintura, escultura, danza, arreglos florales, o cualquier otra actividad estética  es una herramienta con la cual podemos producir la obra de arte llamada autotransformación.

Parece que Teosofía, arte, educación, literatura y activismo, lejos de ser cosas desconectadas, están muy estrechamente relacionados. En un sentido son ciertamente la misma cosa. Por la práctica del arte y la literatura, nos educamos para el activismo de la autotransformación, y transformándonos, transformamos el mundo.

Es alentador saber que jóvenes teósofos están considerando estos asuntos, pues en la medida en que tengan éxito en investigar cómo usar el arte y la literatura para llegar a ser mejores activistas en la transformación de ellos mismos, contribuirán en la transformación del mundo y en el establecimiento de la paz. En verdad eso es obtener La Gran Enseñanza.

lunes, 18 de mayo de 2009

LA TEOSOFÍA Y EL ISLAM


La Teosofía, la sabiduría universal eterna, es la herencia espiritual de toda la humanidad… pasada, presente y futura. Sostiene que detrás de todas las formas externas de religión hay un núcleo interno, un lado oculto. Este núcleo común de enseñanzas está compuesto de principios universales o verdades que son atemporales y que afirman la unidad esencial de toda existencia, la divinidad intrínseca del espíritu humano y la unidad de toda la humanidad. También señala la subyacente inteligencia manifestada en la Naturaleza, revelándose a sí misma como orden, ritmo, armonía e interdependencia, teniendo su fuente en las profundidades del Ser. Elementos de esta sabiduría universal están también presentes en la tradición Islámica.

Similitudes entre la Teosofía y el Islam

La Transmisión del Conocimiento

Hay varias similitudes entre la Teosofía y el Islam. Una de ellas es la noción de que el conocimiento de los aspectos más profundos de la vida ha sido trasmitido, de generación en generación, por una sucesión de profetas o instructores. El Coran dice: “Es deber de los profetas trasmitir el conocimiento” (Al-Maida, Cap. 5, Verso 67). En otro pasaje aclara el deber de los profetas: “Te hemos enviado un profeta de entre nosotros, que te enseña Nuestra voluntad y que te purifica y te enseña el conocimiento y la sabiduría y que te enseña lo que no sabías”. (Al-Baqra, Cap. 2, Verso 151).

H. P. Blavatsky, en su más grande obra, La Doctrina Secreta, menciona la existencia de “incontables generaciones de videntes iniciados y profetas” como transmisores de la Sabiduría de las Edades. Esto, dice ella, es “el registro ininterrumpido cubriendo miles de generaciones de Videntes cuyas experiencias fueron hechas para probar y para verificar que las tradiciones pasaran oralmente de una raza anterior a otra, de las enseñanzas de seres superiores y exaltados, que vigilan la niñez de la humanidad”.

Otros dos pasajes del Corán señalan esta ininterrumpida tradición profética: “Él te reveló el libro de la verdad, verificando aquello que está ante ti”. (Al-Maida, Cap. 5, Verso 48). “Te hemos hecho manifiesto un recordatorio, que tú puedas traer claridad a los hombres sobre lo que les ha sido revelado, y que felizmente pueden reflejar”. (Al-Nahal, Cap. 16, Verso 44).

Dos Clases de Conocimiento

Se menciona en los dichos Hadis y en las instrucciones orales del Profeta Mahoma dos distintas fuentes de conocimiento comúnmente aceptadas en el Islam: Ilmi-Safina o conocimiento del libro, y Ilm-i-Sinah o conocimiento del corazón. La misma idea aparece en la enseñanza de La Voz del Silencio, un clásico teosófico acerca de la vida espiritual, el cual distingue entre La Doctrina de la Cabeza, que es conocimiento exotérico, y La Doctrina del Corazón, la sabiduría esotérica. La primera se refiere a la comprensión intelectual de las enseñanzas religiosas, mientras la segunda implica una percepción transformadora de leyes y principios fundamentales, convirtiendo al buscador en un colaborador con lo Divino.

Unidad

Una de las más importantes enseñanzas del Islam es la doctrina de Tawhid o bendita Unidad. Dice el Corán: “La Illaha Illallah!” (Mahoma, Cap. 47, verso 19). “No hay Dios sino Allah”. Significa que no hay nada sino lo Divino en todo el universo. Todo lo que existe, animado o inanimado, es lo Divino. En su artículo “La filosofía del Islam” (The Theosophist, Enero 1929) Nadarbeg K. Mirza señala que “en el Islam todas las oraciones y meditaciones han sido organizadas para direccionar la atención del discípulo hacia una idea abstracta de Dios”. Dice el Corán: “Oh, Tú! Cuya naturaleza abstracta está libre de ilustraciones y cuyos atributos están más allá de los ejemplos”. (Al-Saffat, Cap. 37, Verso 80). Mirza explica que “los atributos de Dios están más allá de la descripción y no pueden ser adecuadamente concebidos por la mente humana”.

En la Teosofía, una idea similar se presenta en la primera proposición fundamental del Proemio de La Doctrina Secreta. Habla de “un Principio Omnipresente, Eterno, Ilimitado e Inmutable sobre el cual toda especulación es imposible, ya que trasciende el poder de la concepción humana, y solo podría ser empequeñecido por cualquier expresión o comparación de la humana inteligencia. Está del alcance del pensamiento.”

Islam significa e implica renuncia, sumisión, paz y lucha por la verdad, independientemente de casta, credo o color. (Mirza, The Theosophist, Oct. 1928). El Islam también reconoce otras tradiciones religiosas, como se enseña en el Corán: “Dicen que creemos en Allah y en lo que nos ha sido revelado, y en lo que fue revelado a Abraham y a Ismael, a Isaac y a Jacob y a las Tribus, y en lo que fue dado a los Profetas por su Señor. No hacemos ninguna distinción entre ellos”. (Al-Baqra, Cap. 2, Verso 136).

Fraternidad Universal

En su artículo “Donde el Islam y la Teosofía se Encuentran” (The Theosophist, Marzo 1929), Mary K. Neff dice que el gran terreno de encuentro entre el Islam y la Teosofía es el principio de Fraternidad Univesal. Ella cita del Corán: “Ye, hermanos, escuchad mi palabra y comprended lo mismo. Sepan que cada Moslem es el hermano de cada otro Moslem. Todos ustedes están en la misma igualdad.” (Al-Hujurat, Cap 49, verso 10). Y agrega: “La Teosofía no aleja a ningún hombre de su religión."

Contribución del Islam a la cultura Occidental

La contribución de la cultura Islámica al resurgimiento del conocimiento en Europa, por ejemplo en los campos de la ciencia, la filosofía y la educación, durante los siglos 8, 9 y 10 de nuestra era común., es un testimonio de la profunda sabiduría enraizada en esa tradición religiosa. En una conferencia que dio Annie Besant en el Islamia College, en Aligarh, India, en Noviembre de 1901, la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica, dijo que fueron los seguidores del profeta Mahoma “quienes trajeron la ciencia de vuelta a Europa, cuando esta estaba sumida en la oscuridad de la Edad Media. Los Moros establecieron universidades en diferentes ciudades del Sur de Europa. Fue de estas universidades que salió la luz que se expandió a través de Europa reavivando el interés por el conocimiento. Muchos libros de filosofía y ciencia se escribieron en aquella época.”

La Vida Espiritual de Acuerdo al Islam

Los principios fundamentales del Islam son conocidos como “Los Pilares de la Fe”. Ellos son: la creencia en la Unidad de Dios y el reconocimiento de Hazrat Muhammad como Su Profeta, la oración, la caridad, la peregrinación y el ayuno. Estos tienen un efecto purificante sobre la totalidad de la consciencia. La enseñanza Islámica acerca de la oración es una muy profunda, acercándose bastante a la naturaleza de la meditación. Dice el Korán: “No hay oración a menos que el corazón esté presente”. La oración, con o sin palabras, debe ser la voz de nuestra verdadera naturaleza (“The Theosophy of Islam”, The Theosophist, Nov. 1929), ya que “cuando el alma está llena de alabanza a Allah, no hay espacio para malos pensamientos o perversos.” (Coran)

La vision Coránica de la caridad es igualmente profunda: “Nuca serás justo a menos que des lo que más amas”. (Al-Imran, Cap. 3, Verso 92). Es puro altruismo, servicio de auto-sacrificio. En el artículo mencionado arriba (The Theosophist, Nov. 1929) Nadarbeg K. Mirza dice que “la idea central subyacente a la institución de la peregrinación es la promoción de la Fraternidad universal… Allí (en la Mecca), cada año Musulmanes de todo el mundo se encuentran e intercambian ideas. Se encuentran como iguales, sin distinción de casta, color o nacionalidad”. Mirza agrega que un musulmán trae de vuelta con él o con ella, cuando retorna, el espíritu de amor y tolerancia. El principio detrás de la idea del ayuno es también abstenerse del hablar ocioso y de todas las cosas que no son esenciales a la existencia. El ayuno es solo otro nombre para la moderación o el sendero medio en todas las cosas.

En conclusión, citamos un pasaje del Corán que muestra como la fe y la devoción pueden ayudar a espiritualizar la vida humana y acercarla a la Divinidad:
Cuando el Corán es recitado, escúchalo en silencio de modo que muestres misericordia. Recurda a tu Señor en lo profundo de tu alma con humildad y reverencia, y sin ostentación: en la mañana y en la noche; y no seas negligente.
Los que moran con su Señor no desprecian Su servicio. Ellos Lo glorifican y se postran ante Él.

(Al-A´raf, Cap. 7, Versos 204 a 206)

martes, 7 de abril de 2009

HIMNO AL DIOS INNOMBRABLE


Por Proclo

Oh Tú, que todo lo trasciendes, que estás más allá de todo,
¿Acaso me es permitido cantarte llamándote de otra manera?
¿Cómo celebrarte, oh Tú, que eres trascendente a todo?
¿Con qué palabras dirigirte alabanzas?
Con ninguna palabra, en efecto, puedes ser nombrado,
Siendo el único sin nombre, engendras, sin embargo,
Todo lo que puede enunciar el verbo.
¿Cómo puede contemplarte la inteligencia?
Pues Tú no puedes ser abarcado por ninguna inteligencia.
Siendo el único Desconocido,
Engendras, sin embargo, todo lo que el espíritu puede conocer.
Todo lo que puede decir la palabra y todo lo que no puede decir la palabra
Te proclama.
Todo lo que puede concebir el espíritu y todo lo que no puede concebir,
Te glorifica.
Los deseos de todos y las dolorosas aspiraciones de todos
Giran alrededor de Ti.
Delante de Ti todo está en adoración
Y todo el que posee el conocimiento del signo
Mediante el cual se Te puede reconocer
Te canta un himno silencioso.
Todo procede de Ti mas Tú no procedes de nada
Y por ello eres solo.
En Ti todo es inmóvil pero todas las cosas
Se unen para precipitarse hacia Ti.
Eres el fin de todo; único y total,
Lo abrazas todo no siendo ni Uno ni Todo.
¡Oh Tú, a quien se invoca bajo nombres tan diversos,
¿Cómo podré llamarte?
¡Oh Tú, que eres el único a quien no puede llamarse!
¿Qué celeste inteligencia podrá deslizarse bajo los velos
Que Te recubren con deslumbrante luz?
Ten piedad de mí, oh Tú, que estás más allá de todo;
¿Acaso me es permitido cantarte llamándote de otra manera?

Traducción: Josep Soler

lunes, 6 de abril de 2009

LISTA DE LIBROS DE INTRODUCCIÓN A LA TEOSOFÍA

En Español

  1. Más allá de la Vida Material. Alejandro Baldizón (Guatemala)
  2. La Sabiduría Antigua. Annie Besant
  3. Teosofía. Annie Besant
  4. Lecturas Populares de Teosofía. Annie Besant
  5. Nociones de Teosofía. Annie Besant.
  6. Brahmavidya. Annie Besant.
  7. La Clave de la Teosofía. H. P. Blavatsky’
  8. Doctrinas y enseñanzas teosóficas. H. P. Blavatsky. Con prólogo de Rafaél Urbano.
  9. Cuestionario Teosófico Elemental. D, A. Courmes
  10. Fundamentos de Teosofía. C. Jinarajadasa
  11. Teosofía práctica. C. Jinarajadasa
  12. Las ideas básicas de la Sabiduría Oculta. Anna Kennedy Winner.
  13. El oceáno de la Teosofía. William Q. Judge.
  14. Tesoros ocultos. Miguel Angel Medina Cifuentes
  15. Síntesis de Teosofía. Miguel Angel Medina Cifuentes
  16. Teosofía: Estudios elementales. Anónimo
  17. Bosquejo Teosófico. C. W, Leadbeater
  18. Un Libro de texto de Teosofía. C. W. Leadbeater
  19. Curso básico de Teosofía. Emogene S. Simmons
  20. Teosofía Explicada. Pestanji Pavri
  21. ¿Qué es la Teosofía? NEMO
  22. El mundo oculto. A. P. Sinnet
  23. Budhismo Esotérico. A. P. Sinnet
  24. Qué es la Teosofía. Artículo largo de L. W. Rogers.
  25. Teosofía Práctica (elementos de Teosofía) Yogi Kharishnanda
  26. El hombre, Dios y el Universo. I. K. Taimni
  27. Dioses encadenados. C. Jinarajadasa
  28. El hombre: fragmentos de una historia olvidada. Dos chelas
  29. La vida del hombre en tres mundos. (opúsculo para principiantes) Annie Besant
  30. Las Leyes del Destino. Theophile Pascal
  31. Expansión de horizontes. James A. Long
  32. La Eterna Sabiduría de la vida. Clara M. Codd
  33. Teosofía Esencial Aplicada. Walter Ballesteros.
  34. Un Teósofo mira el mundo. N. Sri Ram
  35. La Conquista de la Ilusión. J. J. Van der Leeuw
  36. Fundamentos de la Filosofía Esotérica. Según los escritos de H. P. Blavatsky.
  37. Ojeadas en el Santuario. A. F. Gerling
  38. Teosofía y Sociedad Teosófica. Folleto editado por la S. T. Argentina. 1963
  39. La Vida Exotérica y Esotérica. Ramón Lebrón Rodríguez. Puerto Rico. 1956
  40. El Símbolo del Loto Blanco y El Sello de la Sociedad Teosófica. Arturo Montesano Delchi. 1929.
  41. LIBROS EN INGLÉS
  1. The Secret Gateway: Modern Theosophy and the Ancient Wisdom Tradition. Edward Abdill
  2. What is Theosophy? : A general view for inquirers. Charles J. Ryan
  3. Ancient Wisdom: modern insight. Shirley J. Nicholson
  4. Living on a star, Bertha Williams (a companion book to C. W. Leadbeater´s A TEXTBOOK OF THEOSOPHY
  5. Introduction to Theosophy and the Theosophical Society. Mohan Sundar Pandian
  6. Theosophy: A modern revival of Ancient Wisdom. Alvin Boyd Kuhn
  7. To light a thousand lamps: a theosophic vision. Grace F. Knoche
  8. Lessons in Theosophy. Nick Mojzesz
  9. The Perennial Wisdom, Fundamental Teaching of H. P. Blavatsky. A Study Guide. April Hejka-Ekins, Jerry Hejka-Ekins, Brett Forray
  10. Fountain-source of Occultism. G. de Purucker
  11. Adventures on Theosophy. George Arundale
  12. Theosophy Simplified. Irving Cooper
  13. Elementary Theosophy. By a student. Katherine Tingley series
  14. Elementary Theosophy. L. W. Rogers
  15. Introductory Studies in Theosophy. Adelaide Gardner
  16. Exploring Theosophy: a study guide. Anton Lysy
  17. Modern Theosophy: an outline of its principles. Claude Falls Wright
  18. A Primer of Theosophy. Princeton
  19. Hints to young students of Occultism. L. W. Rogers
  20. Study Course on the Secret Doctrine. Pablo Sender y Juliana Cesano
  21. Some Basic concepts of Theosophy. Eunice S. Layton y Felix Layton
  22. The Old Wisdom-Religion now called Theosophy. A lecture by J. D. Buck
  23. Theosophia Inner Wisdom. C. A. Bartzokas
  24. Theosophic Study. Roy Mitchell
  25. Theosophy: key to understanding. Eunice S. Layton y Felix Layton
  26. Sketches of great truths. Wayfarer
  27. Deity, Cosmos and Man. Geoffrey Farthing

OTROS IDIOMAS

Teosofia nel pensiero antico e moderno. Edoardo Bratina

Chi sono i teosofi. Edoardo Bratina

Il pensiero teosófico nella filosofía antica. S. Demarchi

Unità de la vita. Antonio Girardi

Le origini del Movimiento Teosofico. Roberto Hack

Corso Elementare di Teosofia. L. Del Sere

Teosofia di Base. Renato de Grandis

Introdução à Filosofia Esotérica. (portugués) Ricardo Lindemann y Pedro Oliveira


LA FUENTE DE LA SABIDURÍA

Texto que escribí en la Red Namaste http://namastebook.ning.com/group/teosofiauna

Es común que entendamos la teosofía como una escuela más, incluso como un sistema conceptual entre muchos otros; no es tan común aquella otra concepción de la Teosofía como la fuente de todas las escuelas de pensamiento, de las religiones, de las tradiciones, etc que es la perspectiva más profunda subyacente a la presentación moderna que de la teosofía hizo H. P. Blavatsky. Upasika es un emprendimiento teosófico muy relacionado con esta concepción profunda de la Teosofía, que integra visiones, escuelas, personas y tradiciones disímiles superficialmente en un nodo por el cual todas y todos se cruzan. Algunos hermanos y hermanas humanos les costará aceptar reconocerse a sí mismos y a las fuentes de sus concepciones ideológicas, filosóficas y de valores, como teniendo un mismo origen, como desprendiéndose de la misma llama de la Sabiduría Una, que tal vez la palabra Teosofía, en su sentido más amplio, abarcante y profundo, más allá de la teosofía desde Blavatsky, exprese de mejor manera que otras. Por ejemplo también es equiparable a palabras como Gnosis o algunas palabras sánscritas como Brahmavidya o Guptavidya o en uno de sus sentidos la budista mahayana, AlayaVijnana; otras expresiones son: La Doctrina Secreta, La Religión de la Sabiduría, La Filosofía Perenne... etc. la cuestión es diferenciar la fuente, atemporal en sí misma, de la manifestación temporal, depronto muy comúnmente conocida con la expresión, La Tradición. En su variedad La Teosofía expresa tres grandes sentidos, el de la Fuente Una de todo, indescriptible en sí misma, el del reflejo de esta fuente, guardado por las tradiciones, religiones y filosofías del mundo y sus manifestaciones individuales, los grandes hombres de la humanidad, "iniciados", aspecto que se concretó para el caso de La Sociedad Teosófica en el segundo objetivo; y por último tenemos las manifestaciones modernas, principalmente desde H. P. Blavatsky hasta nuestros días, unas mejor presentadas y más abarcantes que otras.
Un abrazo

viernes, 3 de abril de 2009

TEOSOFIA

Hay una palabra, entre pocas, muy especial, no por como suena, sino por lo que contiene y lo que busca expresar: TEOSOFÍA. Como punto de partida para asir una idea podemos empezar por sus raíces griegas Theos: Divino y Sophia: Sabiduría: SABIDURÍA DIVINA. Una gran mayoría de seres humanos, sin importar la religión, la escuela filosófica o la corriente espiritual que sigamos, tenemos una idea de "algo", principio originador de todo o al menos el contenedor de todo, cuyo nombre más común en América es Dios. La sabiduría que suponemos expresa al emanar el Universo con cada exhalación de su aliento es la TEOSOFÍA, subyacente en todo su incognoscible PLAN, que suponemos lógico y perfecto... a pesar, para la mente temporal, de la apabullante "realidad", que en el fondo es irrealidad... paradoja expresada por aquella bella frase que reza LA DISCORDIA ES LA ARMONÍA DEL UNIVERSO. En este mundo discordante y mirándonos a su vez también como expresión de esa Sabiduría Divina del Aquello Desconocido, nuestra tarea es el autodescubrimiento tanto en el reflejo que llamamos externo como en el interno, porque como dice la afirmación sánscrita Tat Twan Asi.

Por Juan Guillermo

martes, 17 de marzo de 2009

HAY QUE SABER MORIR

Por José M. Olivares
Revista teosófica EVOLUCIÓN Año XV Marzo 1949 N. 10 Argentina.

La mayoría de la gente tiene una noción equivocada de lo que es la vida y es por eso que no la sabe vivir. Igual cosa podemos decir de la muerte. Poquísimos son los que saben lo que es la muerte y, lógicamente, cuando les llega la hora no saben morir.
El instinto de conservación, por un lado y un falso concepto de lo que ocurre cuando dejamos este mundo, por otro lado, han sido y siguen siendo los factores principales del arraigado y difundido temor a la muerte.
El instinto de conservación es un fenómeno de carácter universal, una Ley Divina, que tiende a la conservación de las formas hasta tanto se haya cumplido la necesidad de su existencia como vehículo de expresión en el plano de la materia. Cuando este vehículo ha llenado su misión o ya no sirve para actuar en este mundo, la resistencia desaparece y el instinto de conservación se debilita hasta la entrega total, tranquila y consciente. Por eso vemos en las personas en trance de muerte una mayor o menor serenidad según sea el apego que se tenga a las cosas de la vida física o según sea la resistencia que ofrezcan sus cuerpos a la desintegración. Para todo lo material, la desintegración significa aniquilamiento, y como lo material tiene también su peculiar conciencia, es comprensible que ofrezca resistencia a eso que para ella es “muerte”, desaparición, nadidad.
Se ignora que la forma no es sino un vehículo transitorio, cambiante o, si se quiere, “mortal”, que sirve solamente para expresar en el mundo físico algo que es “inmortal” como es la Vida y la conciencia que evoluciona a través de ella. Generalmente identificamos la vida, el alma, el espíritu que somos, con la “forma” en que nos expresamos y de aquí viene el “apego” a esta “forma” y el instinto de conservación que se resiste al aniquilamiento de su integridad.
Cuando sepamos bien que nosotros somos almas inmortales; que nuestros cuerpos son solamente los vestidos que utilizamos para actuar en nuestro mundo de materia, y que cada vez que venimos a este mundo, traemos otro nuevo cada vez más perfecto y más adecuado al grado de evolución que como almas vamos alcanzando, cuidaremos sí nuestros cuerpos como cuidamos nuestros vestidos para que no estén andrajosos y sucios, pero no nos resistiremos como ahora hasta el punto de querer conservar lo que está condenado por ley divina a cambiar, a transmutarse a remodelarse constantemente para que pueda seguir siendo instrumento moldeable a las necesidades de su dueño, del espíritu que mora en él y lo utiliza en este mundo, como el buzo utiliza la escafandra para investigar las profundidades del mar.
El otro factor que nos hace temible la muerte, es el falso concepto que se nos ha venido inculcando desde tiempo inmemorial, especialmente en Occidente, de lo que le ocurre al alma, el verdadero ser que en realidad somos, después de la “muerte”. Se nos habla del infierno y del “castigo de Dios” por nuestras culpas y pecados en este mundo y, naturalmente, como pecadores conscientes o inconscientes como nos sentimos, ya que estamos muy lejos de sentirnos “perfectos”, nos inquieta el “más allá” donde nos espera la implacable justicia de un Dios severo, susceptible de “santa ira”.
Se ignora que Dios es, real y positivamente, Amor, y que, por consiguiente, no pude caber en Él idea alguna de castigo ni de enojo. Dios actúa por medio de leyes inmutables y una de ellas es la “Ley de Acción y Reacción” tan sencillamente expresada por el Cristianismo con las palabras “Aquello que siembres, eso cosecharás” y por el Judaismo con su “ojo por ojo y diente por diente”, ambas tan mal comprendidas como poco practicadas.
Un padre no tiene ira ni castiga al niño que desobedeciéndole, corre, se cae y se lastima: mas bien lo ayuda amorosamente, lo levanta y lo cura si se ha lastimado. El dolor del niño no es castigo del padre; es la consecuencia de la acción del niño, quien así aprenderá otra vez lo que debe y lo que no debe hacer. Y si eso es lo que hace un padre terreno, ¿podemos temer ira o castigo de parte de nuestro “Padre Celestial” como muchos llamamos a Dios?
Es Ley Divina que a toda acción siga su correspondiente reacción y en esa Ley se halla implícita la verdad del conocido refrán: “El que la hace, la paga”. Si no fuera así, entonces sí que tendríamos que dudar de la Justicia Divina.
A estos dos factores principales: el apegamiento a las cosas de orden puramente material, y a la expectativa de lo que nos puede ocurrir después de la muerte, tenemos que agregar la ignorancia absoluta de que eso que llamamos “muerte” no es más que el transito de un estado de conciencia a otro y que ello obedece a un Plan Divino de evolución a que está sujeto todo lo que existe y que el hombre va trascendiendo por etapas de sucesivos renacimientos en este mundo.
La mayoría de los enfermos no graves, creyendo que ya les llega la última hora, se amargan, se desesperan, agrían su carácter y hacen insoportable la vida de sus familiares y enfermeros. Muchos se quejan desaforadamente para que los demás se conduelan y sufran como ellos. He escuchado en un Sanatorio cómo uno de los internados no solamente gritaba de dolor sino también pronunciaba palabras soeces e insultantes a los familiares y asistentes, sin importarle que en las piezas contiguas hubieran otros pacientes delicados.
Las personas cultas, inteligentes; los que de una manera o de otra, creen en un más allá donde, como acá, debe existir la Divina Justicia, nada temen, y esperan tranquilos el trance del abandono de un cuerpo que debe ser cambiado por otro más tarde, en su trayecto por la escala de evolución que es el Plan de Dios en nuestra Vida.
Así como debemos embellecer la Vida que Dios nos ha dado para que lo reconozcamos en todas las maravillas que nos rodean, así debemos embellecer el acto de morir que no es otra cosa que nacer en otro mundo, y que si Dios lo ha establecido en Su Plan debe ser también porque, para Su Plan lo necesita.
Saber morir es un arte y debemos realizarlo cuando nos llegue la hora, como un gozoso homenaje a los altos designios de la Sabiduría del plan de la creación.

domingo, 15 de febrero de 2009

LA RELIGIÓN DE LA COMPASIÓN



Rukmini Devi, tomado de ‘Selección Teosófica’, junio de 1.965

Todos más o menos pensamos que muchas guerras y querellas se podrían evitar con solo que el resto del mundo escuchara y siguiera exactamente ‘lo que yo digo’. Creemos que el mundo gira en torno a nosotros. Y por eso el Señor Buda, movido por su gran amor a la humanidad y su deseo de solucionar los problemas del mundo, descubrió que al fin y al cabo estamos sufriendo sólo porque nos hacemos sufrir, porque hay tantísimo de ese elemento del yo que nos hace desear tantas cosas para nosotros mismos. También sabía Él que no bastaba con que Él diera su enseñanza y nosotros dijéramos, ‘La acepto y por tanto soy feliz’. Aceptar una enseñanza no nos hace felices. Lo que nos hace felices es vivirla. Más aún, comprenderla, experimentarla, y por último dejarla que nos inunde no como viniendo de alguien, aunque este alguien sea un gran individuo, como el Señor Buda, sino como que viene de nuestros corazones y mentes para irradiar desde ellos. Pues lo que damos es más importante que lo que se nos da. Por eso hizo Él aquella recomendación contundente, que es la más bella de todas: ‘Sed lámparas de vosotros mismos’. O sea que no aceptemos las cosas simplemente porque Él las dice, sino sólo porque sabemos que así son, porque comprendemos.

Si estudiamos las vidas de los grandes Instructores, veremos que ninguno de Ellos fue exactamente un líder religioso, ni el fundador de una religión, sino que cada Instructor nos ha dicho que debemos ser sinceros, ser nosotros mismos, ser individuos veraces y leales, y eso es todo.

El espíritu religioso es el espíritu de crecimiento, de creatividad, de profundo sentimiento de gran aspiración. Es el espíritu de un magnífico sentido de unidad, no porque pensemos que la unidad es una cosa bella sino porque sentimos la unidad. Así podemos ver que ninguna religión ha nacido de una filosofía, sino que la filosofía nació de vivir la religión. Pero a veces nos contentamos con estudiar las enseñanzas y nos olvidamos de vivirlas. Pensamos en la ciencia de una religión, pero olvidamos el espíritu y el corazón de la religión, que es lo más importante pues está en el corazón del individuo. Ni siquiera un gran Instructor podría poner en nuestros corazones algo que no estuviera ya en ellos; Él lo estimula, puede rodearnos de una gran atmósfera de inspiración que nos eleva, nos ennoblece y da un toque creador a nuestras vidas.

La palabra ciencia es muy atrayente para todo el mundo. Todos piensan que la ciencia es una cosa maravillosa, porque los científicos han producido infinidad de cosas: pero francamente, yo no soy admiradora de esta era científica. Prefiero una era en la que la gente sea simplemente humana, y me parece que la gente que piensa demasiado en la ciencia no es tan humana como pudiera serlo; eso no quiere decir que todos los científicos son inhumanos. Sé que quienes son muy grandes son a la vez mente y corazón, y especialmente corazón, pero la mayoría de la gente es más mente que corazón. Y por eso tenemos en esta era moderna un gran culto a la ciencia, como a una nueva religión. Pero en realidad la verdadera religión no es meramente ciencia, sino primero y por encima de todo es sentimiento.

El ser humano es en realidad más emoción que mente, aunque el reino humano aparece como inteligente y capaz de pensar y de producir tantas cosas notables por medio de la mente. La mente puede producir muchas cosas, pero es el sentimiento el que sabe qué debe producirse y cómo. Y al oír eso creo que el sentimiento es lo que más debe recibir nuestra consideración. Nuestras mentes están atestadas de ideas y hechos porque queremos exhibir nuestra habilidad, no sólo mental sino de la lengua.

Si realmente queremos construir una fraternidad humana, tenemos que hacer una cosa nada más: reeducarnos. Tenemos que empezar por aprender la base de la espiritualidad, que es el sentir rectamente, que es lo que más falta nos hace en la educación moderna.

En las religiones, pero con especial énfasis en la religión Hindú, se dice que ‘No hay religión superior a la Verdad’. Muchos han dicho que la religión Hindú representa la Verdad, pero que la religión Budista va más allá de la Verdad y representa el Sentimiento, la Compasión. Mas yo les pregunto: ¿Son los Hindúes más veraces, o son los Budistas más compasivos? Lo que importa no es lo que una religión acentúa, sino si comprendemos qué es la compasión, qué es la verdad. Todo instructor religioso ha hecho énfasis en la compasión, y yo personalmente creo que no hay religión que esté por encima de la compasión. Si sentimos compasión, automáticamente nace la fraternidad, y nace la Verdad, porque fraternidad es Verdad, y compasión es Verdad; porque si vivimos en lo real, si somos naturales, nuestro corazón ama a todas las criaturas y pueblos, y nuestra simpatía es realmente simpatía.

Me causa sorpresa la manera como muchos vivimos; podemos hablar, escribir, ganar el sustento, vivir cómodamente, pero lo triste en todo eso es que cerramos los ojos y los oídos al sufrimiento que nos rodea. Escuchamos a los que pueden hablar, pero no queremos escuchar a los que no pueden hablar. Cuán pocos son los que se dan cuenta de que el problema de nuestra felicidad depende de ser conscientes del sufrimiento que hay en torno nuestro. Yo les recomendaría abrir los ojos, y entonces descubrirían un campo muy grande y maravilloso para una nueva actividad a la que podrían entregarse de todo corazón, que acrecentaría en ellos el espíritu de fraternidad.

El Señor Buda decía que hay dos cosas que son las más importantes: amistad y compasión. ¿Por qué? Creo que porque no puede haber compasión sin amistad. La verdadera amistad viene de dentro, y una vez que nace se extiende a todos como resultado de un verdadero sentimiento y simpatía y comprensión. Y este aspecto creo que es el más importante de la religión; sin él no hay religión, ni movimiento fraternal o filosófico o espiritual. Se dice que el Señor Buda jamás pronunció una sola palabra dura o áspera en toda su vida, y que su enseñanza giraba enteramente en torno a un pensamiento, la piedad. La piedad era la causa raíz de su enseñanza. Por piedad se buscaba, y de esa búsqueda venía el conocimiento. Cuando el conocimiento no viene como resultado de un sentimiento de piedad, de compasión, ¿qué bien puede hacer?

Lo que los hombres necesitamos no es sino una cosa: ser humanos. Poner en práctica nuestros ideales de amor universal, de universalidad, de unidad. Esto, para mí, es religión, es Teosofía.


domingo, 8 de febrero de 2009

EL TEÓSOFO EQUILIBRADO


John Coats
(sexto Presidente Internacional de La Sociedad Teosófica).

Salzburgo 1966.
Ciertamente el teósofo equilibrado es aquel que va hacia adentro y también hacia fuera. No es una persona que ha cortado con el mundo en el cual vive. Está interesado en ir hacia adentro para ponerse en contacto con la vida en su esencia, y hacia fuera también para servir a la manifestación de esa vida tal como la encuentra en el mundo que le rodea. Algunas veces no estamos completamente seguros de hasta dónde podríamos ser activos. Hay miembros que nos dicen que podríamos estar usando el pensamiento más de lo que lo hacemos. Esto es muy cierto, y una persona que a través de muchos años ha entrenado su pensamiento, puede estar haciendo el mejor uso de sus poderes en servicio del hombre. Pero es probable que muchos miembros de la Sociedad Teosófica tengan aún que adentrarse de alguna manera en el campo del poder del pensamiento, y no debiéramos temer comprometernos nosotros mismos en esas cosas que encontramos para hacer a nuestro alrededor. ¿No se nos ha ordenado enjugar las lágrimas de todos los ojos? Puede ser correcto decir que cuanto más sabios seamos tanto más sensatos seremos en nuestra ayuda, pero, ¿nos quedaremos sentados simplemente porque no somos aún muy sabios, sin hacer siquiera lo poco que podemos hacer? Pienso que tenemos que ser activos cuando se presenta la oportunidad, mientras tratamos de capacitarnos para ser más útiles a otros niveles de consciencia.
Lo que a mí me parece la cosa importante y real acerca de la fraternidad, es que uno tiene que ser hermano. Nada se saca con hablar y escribir acerca de ella, si quien lo hace no está preparado para ser un hermano. Ahora bien, la fraternidad puede tomar muchas formas, pero me parece que nuestro primer objetivo nos pide que vivamos como hermanos con todo el mundo, que vivamos positivamente para ayudar en todas las formas posibles, usando tanta sabiduría como tengamos, cuidando de no interferir en la libertad de otra persona, mientras hacemos al mismo tiempo todo lo que sentimos que podemos hacer legítimamente.
También es útil, en un sentido muy positivo, el estar suficientemente alertas de tal manera que no hagamos la vida más difícil para nadie. Debiéramos ser considerados con otras personas y, por tanto, tomar la práctica de la fraternidad muy seriamente. Muchos miembros son individualmente activos en el servicio, pero el trabajo de grupo es a menudo más efectivo y provee también una respuesta útil para aquellos que preguntan: ¿Qué hace la Sociedad Teosófica? Hay también aquellos que nos recuerdan que en el Evangelio Jesús dice: “Lo que haces a uno de estos mis pequeños, a mí me lo haces”. Supongo que el mi en este sentido no debe tomarse como refiriéndose sólo a Jesús como un hombre, sino más bien al Espíritu Crístico, el espíritu de unidad, el espíritu de amor, el espíritu universal. Por tanto yo quisiera terminar con algunas palabras tomadas del libro “Ocultismo Práctico” de H. P. Blavatsky:
“Quien no practica el altruismo, quien no está preparado para compartir su último bocado con uno más débil o pobre que él, quien se niega a ayudar a su hermano, de cualquier raza, nación o credo dondequiera o cuando quiera que encuentra sufrimiento, quien pone oído sordo al clamor de la miseria humana, quien sabe que se calumnia a una persona inocente y no toma su defensa de la misma manera que tomaría su propia defensa, un hombre así no es Teósofo”.