jueves, 1 de abril de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Contra Blavatsky: la crítica de René Guenón a la Teosofía
By Richard Smoley
Publicado en la Revista The Quest, de la Sociedad Teosófica EUA, Enero 2010.
En las dos últimas décadas, los académicos han comenzado a investigar el por largo tiempo abandonado campo de la espiritualidad esotérica. Han señalado cinco figuras como las luces principales del esoterismo occidental en el siglo XX: H. P. Blavatsky, Rudolf Steiner, C.G. Jung, G.I. Gurdjieff, y René Guénon. De estos, Guénon es con mucho la menos conocida. Solitario y despreciativo del mundo moderno, hizo muy poco para hacerse famoso. Sin embargo, antes de su muerte en 1951, ya se había convertido en una figura de culto, y en la última mitad del siglo su influencia se incrementó, particularmente entre aquellos que consideran la civilización contemporánea, como una lacra espiritual.

El pensamiento de Guénon se asemeja a la Teosofía en algunos aspectos importantes. Comparten un énfasis común en la enseñanza esotérica central que subyace a todas las religiones, e incluso están de acuerdo sobre muchos aspectos de ésta enseñanza. Sin embargo, Guénon fue muy mordaz sobre la Teosofía y la denunció largamente en su libro de 1921 théosophisme: Histoire d'une pseudo-religion. Este trabajo no fue publicado en Inglés sino hasta 2003, cuando apareció bajo el título de La Teosofía: historia de una pseudo-religión. Esta traducción no es totalmente exacta. El título original en francés no se refiere a "la teosofía" (théosophie), sino al "teosofismo" (théosophisme), un término acuñado por Guénon para sugerir que la Teosofía de Blavatsky no tenía nada que ver con la auténtica teosofía tal como se practicaba en las tradiciones esotéricas occidentales, sino que era una falsificación, una muy peligrosa.
Nacido en Blois, Francia, en 1886, Guenón tuvo una educación convencional en matemáticas. En su juventud, comenzó a explorar las corrientes ocultas en París y fue iniciado en los grupos esotéricos relacionados con la Free-Masonería, el Taoísmo, el Advaita Vedanta, y el Sufismo. Al igual que Blavatsky, sostuvo que había una tradición esotérica universal que era la fuente de todas las religiones, pero difería mucho con ella sobre lo que constituía una continuación genuina de éste linaje. La Teosofía, insistió, no lo era. ¿Por qué fue tan desdeñoso de ella? La cuestión se vuelve más desconcertante, cuando nos enteramos de que Guénon se introdujo en el esoterismo por Gérard Encausse (más conocido bajo el seudónimo de Papus), que fue corresponsal de HPB y cofundador de la Sociedad Teosófica en Francia (Quinn, 111).
Irónicamente, una de las razones de la actitud de Guénon puede ser que él y Blavatsky no estaban en muchos aspectos, tan lejanos. De hecho, el estudioso Mark Sedgwick, cuyo libro Against the modern world (Contra el mundo moderno) es la mejor introducción a la incidencia del pensamiento de Guénon, ve la Teosofía como una de las principales influencias de Guénon (Sedgwick, 40-44). Ya hemos visto que Blavatsky y Guénon estaban de acuerdo sobre la existencia de una tradición esotérica universal. Ambos hicieron uso amplio de términos sánscritos para exponer sus ideas, y estuvieron de acuerdo acerca de los peligros del espiritismo, argumentando que las sesiones de espiritismo no le permiten a uno entrar en contacto con individuos muertos, sino sólo con sus cascarones astrales, que han sido separados a medida que el espíritu asciende a planos superiores. Guénon dedicó un libro entero, L'erreur spirite ( "El error espiritista"), a ésta cuestión. En él escribe: “Es bien sabido que lo que se puede evocar [en una sesión de espiritismo] no representa en absoluto el real ser personal, que está fuera de nuestro alcance, ya que ha pasado a otro estado de existencia ... sino sólo los elementos inferiores que el individuo tiene y que de alguna manera quedan en el ámbito terrestre, tras la disolución de la composición humana que llamamos la muerte” (Guenón, L'erreur spirite, 54-55) .*
Esto tiene más que un leve parecido a la enseñanza Teosófica. Guenón mismo cita a Blavatsky diciendo que los fenómenos espiritistas son con frecuencia debidos a los elementales astrales o "cascarones" que han sido dejados atrás por los difuntos. No obstante, insiste en que los teósofos se equivocan: "Los teósofos creen que un 'cascarón' es un 'cadáver astral", es decir, los restos de un cuerpo en descomposición. Y, aparte del hecho de que este cuerpo se cree que ha sido abandonado por el espíritu más o menos largo tiempo después de la muerte, en lugar de ser esencialmente vinculado al “cuerpo físico”, la concepción de “cuerpos invisibles” parece a nuestro entender, un gran error "(Guénon, L'erreur spirite, 57). Mientras Guénon admite que la distinción entre su opinión y la de Blavatsky es sutil, es difícil ver alguna diferencia en absoluto, excepto en la terminología. Pero este es un problema común en la mayoría de los sistemas de pensamiento, particularmente en el esoterismo: mientras más pequeña la diferencia, más vehementemente se insiste en ella. La historia de la religión ofrece innumerables ejemplos.

Guenón también afirma que HPB habló de ambos lados de la boca en relación con el espiritismo. Y, de hecho ella estaba profundamente comprometida en el movimiento espiritista en la primera parte de la década de 1870. Hablando de sus afirmaciones posteriores de que los médiums son generalmente fraudulentos o están gravemente desequilibrados, escribe: “Parece que se enfrentó con el siguiente dilema: o bien ella era sólo un medium falso en el momento de su “club de los milagros” o más bien ella era una persona enferma” (Guenón, Theosophy, 115-16). Los partidarios de Blavatsky pueden responder que ella siempre intentó filtrar la verdad de lo falso en el espiritismo - reconocer la realidad de la vida después de la muerte e incluso a un cierto nivel la verdad de los fenómenos espiritistas, al tiempo que mostraba que estos son de un tipo bajo y siniestro. Una carta suya, fechada en 1872, dice: “Los espíritus de [Los espiritistas] no son espíritus sino fantasmas, - harapos, deshechos de la segunda piel de la personalidad que los muertos dejan en la luz astral como las serpientes dejan la suya en la tierra, no habiendo ninguna conexión entre los reptiles y su ropa anterior” (Blavatsky, Letters, 1:20). Otra carta, sin embargo, escrita en 1875, sostiene: "Aquellos que tratan de anular la verdad del espiritismo encontrarán un dragón furioso en mí y un expositor (exposer) sin piedad, sean quienes sean" (Blavatsky, Letters, 1:101).
Lo que HPB realmente buscaba llevar a cabo mediante la participación en el movimiento espiritista es difícil de entender, sobre todo porque cualquiera que desee recoger declaraciones contradictorias en sus escritos, sobre este tema o sobre muchos otros, fácilmente podría hacerlo. Sin embargo, su actitud hacia el espiritismo en los últimos quince años de su vida es difícil de distinguir de la de Guenón.
Es un asunto muy distinto cuando se trata de otras dos doctrinas teosóficas: el karma y la reencarnación. En ambos casos, Guenón insiste en que la opinión Teosófica es una pura invención y no tiene nada que ver con la verdadera enseñanza oriental: "La idea de la reencarnación..., como la de la evolución, es una idea muy moderna, parece que se han materializado en torno a 1830 o 1848 en algunos círculos socialistas franceses "(Guenón, Theosophy, 104). Esto puede ser verdad respecto la palabra "reencarnación" per se, pero la enseñanza se encuentra en Occidente tan lejos en el tiempo como en Pitágoras, y se analiza en profundidad en la República de Platón y Fedón, por no mencionar su larga tradición en el Hinduismo y el Budismo.
Guenón niega todo esto. En cuanto a la transmigración de las almas humanas en animales, dice:
En realidad, nunca los antiguos concibieron ese tipo de transmigración, como tampoco lo hicieron de un ser humano a otros seres humanos, que es como uno podría definir la reencarnación. Hay expresiones, más o menos simbólicas, que podrían dar lugar a tales malentendidos, pero sólo cuando uno no sabe lo que realmente están diciendo, que es: Existen elementos psíquicos en el ser humano que se separan después de la muerte, y que puede pasar a otros seres vivos, humano o animal, aunque esto no tiene más importancia que el hecho de que, tras la disolución de la misma persona, los elementos que lo constituyeron pudieran ser utilizados para confeccionar otros cuerpos (Guénon, L'erreur spirite, 206-07).
Desafortunadamente, los relatos antiguos sobre la reencarnación no dicen nada parecido. Al final de la República, Platón narra el mito de Er, un soldado que tiene una especie de experiencia cercana a la muerte en la que se entera de la suerte de las personas después de muertas (Platón, República, 614B-621d). En un famoso pasaje, Er ve a los muertos escogiendo sus lotes para nuevas encarnaciones. Ulises, el más astuto de los hombres, rechaza una vida de riquezas y honores, y en su lugar opta por la de un ciudadano común. No obstante lo “simbólica” que ésta historia pueda ser, es difícil ver cómo podría acomodarse a una teoría como la de Guenón. Se podría decir lo mismo acerca de un mito similar en el Fedón y sobre las enseñanzas de los misterios órficos y de Pitágoras, en la medida en que no sabemos nada concreto sobre ellos.
Los propios puntos de vista de Guenón sobre el destino del espíritu después de la muerte son complejos. Para definir la transmigración en lo que él considera su verdadero sentido, afirma: "No se trata de un retorno al mismo estado de existencia.... por el contrario, el paso del ser a otros estados de existencia, que son definidos ... por condiciones completamente distintas de aquellas a las que el ser humano está sujeto .... El que habla de la transmigración está esencialmente hablando de un cambio de estado. Esto es lo que todas las doctrinas tradicionales del Oriente enseñan, y tenemos muchas razones para creer que ésta fue también la enseñanza de los "misterios" de la antigüedad; es la misma cosa, incluso en las doctrinas heterodoxas, como el Budismo "(Guenón, L 'erreur spirite, 211) .**
Guenón concibe la existencia como una especie de malla tridimensional, con un eje vertical seccionando un número infinito de planos horizontales. El eje vertical representa el Yo, la verdadera esencia de un ser dado, cada uno de los innumerables planos horizontales constituye un plano separado de la manifestación. La vida humana en la tierra es sólo uno de estos planos. Un ser dado puede manifestarse solo una vez en un plano particular. Por lo tanto, uno no puede nacer más de una vez como ser humano.
Como gran parte del pensamiento de Guenón, esto es rigurosamente exacto, y parecería ser irrefutable, excepto por una cosa. Guenón asume que en cualquier plano determinado, tal como la tierra, la vida humana -es estática. Pero en realidad no hay nada para probar que esto es así. Por el contrario, la tierra y la vida terrenal están cambiando su forma incesantemente, si miramos desde la perspectiva de las edades geológicas, o incluso de la historia humana. Las posibilidades de la vida humana en la tierra hoy en día no son las mismas que en el año 1000 o como serán en el año 3000. Usted nunca puede nacer en la misma tierra dos veces, más de lo que puede nacer como la misma persona dos veces.
Por otra parte, hay poca evidencia para la pretensión de Guenón de que su opinión es la verdadera doctrina del Hinduismo y el Budismo. Los profesores de estas corrientes con frecuencia hablan de la reencarnación en formas que son mucho más similares a la visión teosófica que a su visión. El Dalai Lama, escribe: “Han habido y se encuentran en la actualidad, muchos incidentes que ilustran el renacimiento, desde muchos países en el mundo. De vez en cuando los niños pequeños hablan sobre su trabajo en una vida anterior y pueden nombrar a la familia en la que vivían. A veces es posible comprobar los casos y así demostrar que los hechos recordados por el niño no son en absoluto una tontería, sino que son verdaderos.” (Dalai Lama, 28-29). Esto no concuerda con las pretensiones de Guenón de que la encarnación como un ser humano se lleva a cabo sólo una vez, sin embargo, el estatus del Dalai Lama como el máximo exponente de una doctrina "tradicional" es mucho mayor que el de Guenón.
Para una perspectiva hindú, podríamos mirar el clásico Autobiografía de un Yogi de Paramahansa Yogananda. Yogananda cita a su gurú, Sri Yukteswar, como diciendo, “Seres con el karma terrenal no redimido no son permitidos después de la muerte astral para ir a la alta esfera de causalidad de las ideas cósmicas, sino que deben trasladarse de aquí para allá del mundo físico al astral solamente” (Yogananda, 428). El proceso de trasladarse del y al mundo físico podría sugerir que la encarnación física no es una opción de sólo una vez. Y de nuevo, las credenciales de ambos Yogananda y Sri Yukteswar como transmisores de la enseñanza tradicional son mucho mayores que las de Guénon.

La denuncia que hace Guenón de la Teosofía incluye sus enseñanzas sobre el karma, “por la que [dicen los teósofos] las condiciones de cada existencia son determinadas por las acciones cometidas durante existencias anteriores.” Él relata: "La palabra karma simplemente significa “acción” y nada más. Nunca ha tenido el sentido de causalidad, y menos aún lo tiene esa causalidad especial cuya naturaleza acabamos de indicar "(Guenón, Theosophy, 107-08). Si bien es cierto que la palabra karma puede significar simplemente “acción”, como dice Guenón, es utilizada en más sentidos que sólo ese.
Una vez más, prácticamente todos los debates de estas cuestiones por un hindú o un maestro budista no concuerdan con Guenón, pero sí con la Teosofía. Pandit Rajmani Tigunait del Instituto Himalaya, escribe: "Cada escuela de la filosofía hindú acepta la inmutable ley del karma, que establece que para cada efecto hay una causa, y para cada acción hay una reacción. Un hombre realiza sus acciones y recibe remuneraciones por ellas "(Tigunait, 24). Como hemos visto anteriormente, Sri Yukteswar también usa la palabra en este sentido.
Otros cargos de Guenón son igualmente erróneos. En una nota a pie de página, comenta, "Los teósofos reproducen ... una confusión de los orientalistas “no iniciados”: lamaísmo nunca ha sido parte del Budismo" (Guenón, Theosophy, 130). Pero aquí es Guenón quien está reproduciendo una confusión de los "orientalistas", los estudiosos europeos del siglo XIX que fueron los primeros en tratar la religión oriental de una manera académica. El término "lamaísmo" no existe, o cualquier otro equivalente, en tibetano, y de hecho no es más que un nombre para el budismo tibetano que fue inventado por los orientalistas. Ya en 1835, el erudito Isaac Jacob Schmidt declaró: “No parece necesario señalar que el lamaísmo es una invención puramente europea y no es conocido en Asia.” Incluso en el tiempo de Guenón el término había caído en descrédito (López, 15) . En otro lugar, poniendo en entredicho la existencia de los Mahatmas de HPB, Guenón insiste, “la palabra “Mahatma” nunca tuvo el significado que ella le atribuyó, pues en realidad la palabra indica un principio metafísico y no pueden ser aplicada a los seres humanos" (Guenón, Theosophy, 39). Esta afirmación es refutada por la práctica de todos en la India, que utilizan la palabra para referirse al venerado Mohandas Gandhi.
Después de haber visto todo esto, uno se pregunta qué motivó el asalto de Guenón a la Teosofía. Una respuesta se halla en esta declaración: “Si la llamada doctrina Teosófica es examinada como un todo, es manifiesto que el punto central es la idea de “evolución”. Ahora bien, esta idea es absolutamente ajena a los orientales, e incluso en Occidente es de fecha muy reciente.” (Guenón, la Teosofía, 97). Él agrega que los teósofos consideran la reencarnación “como el medio por el cual la evolución se efectúa, en primer lugar para cada humano en particular y consecuentemente para toda la humanidad e incluso para todo el universo” (Guenón, Theosophy, 104). Por otra parte, escribe, “Hemos… presentado la doctrina de la evolución como constituyendo el núcleo mismo de la totalidad de la doctrina Teosófica” (Guenón, Theosophy, 293).
Aquí Guenón está en tierra firme. El concepto de una humanidad evolucionando en un universo en evolución es muy difícil de encontrar en textos tradicionales orientales. Blavatsky parece ser consciente de ello cuando escribe: “Puede llegar el día ... cuando la “selección natural”, como lo enseña Darwin y Herbert Spencer, constituirá sólo una parte, en su última modificación, de nuestra doctrina oriental de evolución, que será Manu y Kapila esotéricamente explicados” (La Doctrina Secreta, I, 600; énfasis Blavatsky). Como la teósofa Anna F. Lemkow observa, “Blavatsky integró la idea de la evolución con la venerable idea de la jerarquía del ser” (Lemkow, 128; énfasis Lemkow's).
Antes de la época de Blavatsky, si bien las doctrinas del karma y la reencarnación eran conocidas en el Oriente y por lo menos para algunos en Occidente, estas ideas no implicaban la evolución. (Una excepción tentadora aparece en las famosas líneas de Rumi “Morí como un mineral, y me convertí en una planta. Morí como una planta y me levanté como un animal. Morí como animal y fui hombre. ¿Por qué tengo miedo? Cuando fui yo menos al morir?” ) Es decir, una mónada individual no progresa o evoluciona por el mero hecho de pasar por innumerables encarnaciones, más bien la encarnación fue vista como un molino incesante que gira sin cesar dando vueltas y vueltas y del cual sólo moksha o la liberación ofrece una salida. Esta es la esencia de la Rueda de la Vida en el arte Budista, que muestra los seis lokas o reinos, - los de los dioses, los semidioses, los seres humanos, animales, fantasmas hambrientos, y los habitantes del infierno - como un ciclo de esclavitud cuyas cadenas son Los Tres Venenos del deseo, la ira, y el olvido. Por el mérito un individuo puede subir a la morada de los dioses, con su abundancia de placeres, pero cuando se agote su buen karma, vuelve a caer a los infiernos y comienza de nuevo. Sólo la iluminación puede romper el ciclo. La carta de la Rueda de la Fortuna en el Tarot contiene una enseñanza similar.
La Teosofía, por el contrario, a menudo representa la evolución como más o menos automática. Pasando a través de innumerables encarnaciones a través de todas las razas, rondas y globos, con el tiempo cada mónada alcanzará la divinidad. El desarrollo esotérico se entiende principalmente como acelerar este proceso para aquellos que quieren avanzar lo más rápido posible - con el objetivo de servir a los demás. Esta versión de la evolución difiere de la visión darwiniana convencional en que esta última no tiene sentido o finalidad, sino que es simplemente el ciego y accidental resultado de la adaptación a las circunstancias naturales.
Esta integración de la evolución con la doctrina esotérica puede ser la idea más fecunda que la Teosofía ha introducido a la cultura mundial. Ha sido recogida y amplificada por un gran número de pensadores - Henri Bergson, Pierre Teilhard de Chardin, Alfred North Whitehead, Sri Aurobindo - que tienen poca o ninguna relación con la Teosofía en sí. Ha sido recogida por el movimiento New Age y sus actuales sucesores: El sitio web de Reality Sandwich, (http://www.realitysandwich.com/) por ejemplo, tiene el lema “La evolución de la conciencia, mordida por mordida.”
Sea o no correcto el punto de vista Teosófico de la evolución, parece bastante inofensivo. ¿Por qué Guenón lo odiaba tanto? Para Guenón, la tradición es el non plus ultra de la vida humana. Él concibe la tradición como una jerarquía espiritual, con un conocimiento superior emanando de un centro espiritual, ahora oculto, a toda la humanidad a través de las tradiciones “ortodoxas”, entre las que se incluye (con muchas advertencias y calificaciones) las grandes religiones mundiales, así como determinadas otras líneas, como la Masonería. En la época actual, el Kali Yuga, la edad de la oscuridad, esta transmisión de los conocimientos tradicionales - la "doctrina", como a menudo la llama - se ha bloqueado casi totalmente. Debido a que este es el resultado de un largo ciclo cósmico, no hay mucho que pueda hacerse al respecto, excepto esperar a su fin y, mientras tanto, encontrar refugio en uno u otro de los últimos reductos de la tradición genuina. Guenón cumplió su propio consejo. En 1930 se trasladó a El Cairo, donde se convirtió al Islam y donde vivió hasta su muerte en 1951.
Para Guenón, la idea de la evolución es perniciosa porque niega la verdad acerca de la época actual. No estamos en un arco ascendente hacia una mayor conciencia, estamos muy en el nadir de un ciclo, en lo que llamó “el reino de la cantidad” (el título de su más famoso libro), y pretender que estamos en evolución es más que engañarnos; huele a la obra de las siniestras fuerzas “contrainiciáticas.” (véase, por ejemplo, Guenón, Theosophy, 272n.).
Sin embargo otros cargos de Guenón en contra de la Teosofía son verdaderos, pero la mayoría de los lectores de hoy dudaría en tomar su parte en tales temas. Él sostiene acertadamente, por ejemplo, que la Sociedad Teosófica de la India luchó contra el sistema de castas, y agregó: “Los europeos en general muestran mucha hostilidad a las castas, porque son incapaces de entender los principios profundos sobre los que descansa” (Guenón, Theosophy, 276 ). Es cierto que los Vedas, las Leyes de Manú, y el Bhagavad Gita todos validan el sistema de castas en la base de que cada una de las castas representa una de las partes del cuerpo del hombre cósmico. Pero probablemente no hay muchos hoy en día dispuestos a apoyar este sistema, no importa cuántos textos sagrados lo apoyen.
Hay más elementos en la crítica de Guenón a la Teosofía, de los que podría hacer justicia aquí, principalmente, su negación de la buena fe de HPB y de la existencia de los Maestros. El tratamiento de estos problemas - que han sido explorados desde un gran número de ángulos - está fuera del alcance de este artículo.
¿Qué podemos hacer con todo esto? Para empezar, Guenón merece su lugar entre los esoteristas más importantes del siglo XX. Sus escritos metafísicos, como Man and His Becoming according to the Vedanta, The Multiple States of Being, The Symbolism of the Cross, son modelos de profundidad y lucidez en un campo que está plagado con abundante palabrería sin sentido. Pero de una manera curiosa la mayor fortaleza de Guenón es también su mayor debilidad. Su visión de la metafísica “tradicional” es de una claridad y precisión cartesiana (aunque Guenón habría odiado la analogía). Y, sin embargo, es precisamente esta precisión cartesiana la que constituye el principal problema con su pensamiento. No puede acomodar nada que no encaje en su red de elegancia geométrica, que participe del desorden de la realidad ordinaria, de ahí el odio implacable e indiscriminado de Guenón del mundo moderno. Todo lo del Kali Yuga es censurable. No hay nada que hacer, sino esconderse en uno de los últimos reductos de la “tradición” hasta que amanezca una nueva era.
No es una visión de esperanza, o más bien su esperanza se basa en la total y absoluta ruina del mundo que nos rodea. Hace años, un ex Tradicionalista (como los seguidores de Guenón se conocen a menudo) me confesó que tenía que dejarlo todo, porque se estaba sintiendo demasiado inclinado a la depresión. Algunos tradicionalistas no se han conformado con la posición más bien pasiva de Guenón y han tratado de socavar lo que ven como el mal, el materialismo del Occidente contemporáneo. Así, en Europa, el Tradicionalismo, a menudo, ha alimentado e impulsado hacia la política de extrema derecha. Un conocido tradicionalista, el estudioso rumano de religiones comparadas, Mircea Eliade, apoyó la fascista Legión del Arcángel Miguel (a la que intentó sin éxito influenciar a lo largo de líneas tradicionalistas) en la Rumania de antes de la Segunda Guerra Mundial, (Sedgwick, 113-15); y otro , el noble italiano Julius Evola, no sólo estaba relacionado con el partido fascista de Mussolini (que también trató de convertir en un sentido tradicionalista, igualmente sin éxito; más tarde haría el mismo intento con el partido nazi de Alemania), sino que sirvió como el decano de los elementos de la extrema derecha en la Europa de posguerra, algunos de ellos terroristas (Sedgwick, 98-109, 179-87). Otra forma de tradicionalismo, penetró a Rusia, durante y después de la era soviética, donde se transformó en un movimiento cada vez más influyente llamado Neo-Eurasianismo, que sostenía que Rusia debía dominar a la masa continental euroasiática como contrapeso a la influencia de Estados Unidos (Sedgwick, capítulo 12. ).
El tradicionalismo también ha impulsado la reacción anti-occidental en el mundo musulmán. Mientras el tradicionalismo es una filosofía muy oscura en Occidente, “en Irán y Turquía el tradicionalismo ocupa una posición mucho más importante en el discurso público que en otros lugares”, como Mark Sedgwick señala en su blog. (Un sitio Web moderado por Sedgwick, http://traditionalistblog.blogspot.com, es un buen recurso para profundizar en estas cuestiones.) En el Irán prerrevolucionario, el estudioso tradicionalista Seyyed Hossein Nasr fue un protegido del Shah, bajo cuyo patrocinio Nasr creó la Academia Imperial de filosofía de Irán como un bastión Tradicionalista. El tradicionalismo de Nasr fracasó en su país natal: ayudó a inspirar la revolución islámica de 1979, lo que le obligó a emigrar a los EE.UU., donde hoy es profesor de estudios islámicos en la Universidad George Washington.
En el mundo de habla Inglesa, el tradicionalismo ha sido más benigno y menos politizado. Su más prominente militante en los EE.UU. es Huston Smith, autor de Las Religiones del Mundo, que publicó un libro en 1976 titulado Forgotten Truth: The Common Vision of the World’s Religions con su exposición del pensamiento de Guenón (incluyendo un capítulo haciendo eco de la crítica de Guénon a la evolución titulado “Esperanza, sí, Progreso, No.”) En Gran Bretaña, el más prominente partidario de esta escuela es el príncipe de Gales, que creó en 1990 la Academia Temenos orientada al Tradicionalismo, como un paraguas para sus proyectos culturales (Sedgwick, 214) .
Ha habido recientemente alguna interpenetración entre el Tradicionalismo y la Teosofía: el libro The Only Tradition de William Quinn, 1997, es un intento de conciliarlos, mientras que la editorial Quest Books de La Sociedad Teosófica ha publicado The Transcendent Unity of Religions (La unidad trascendente de las Religiones), un importante trabajo de Frithjof Schuon, el más influyente discípulo de Guenón.
Guenón sigue siendo desconocido para la cultura más amplia (el documental PBS, 1996 de Bill Moyers, sobre Huston Smith no hizo referencia a la influencia de Guenón en Smith), y sin embargo su presencia se ha extendido en el mundo moderno que tanto despreciaba. Hoy debemos, creo, acercarnos a Guenón con la misma claridad y discriminación que deben aplicarse a toda enseñanza esotérica, incluyendo la Teosofía. Él es una figura de brillo poco común, pero contrariamente a su propia imagen, no viene como una figura de la lejanía y serenidad Olímpica. Tenía un resentimiento contra el mundo a su alrededor - que fue, sin duda, lo más personal y psicológico, como espiritual - y seguirlo a él, demasiado lejos en esta dirección, es muy probable que lleve a la confusión y la angustia.
References
Blavatsky, H.P. The Letters of H.P. Blavatsky: Vol. 1, 1861–79. John Algeo, ed. Wheaton: Quest, 2003.
———. The Secret Doctrine. Two volumes. Wheaton: Quest, 1993 [1888].
The Dalai Lama XIV. The Opening of the Wisdom-Eye. 2nd ed. Wheaton: Quest, 1991.
Guénon, René. L’erreur spirite. 2nd ed. Paris: Éditions Traditionelles, 1952.
———. Symbolism of the Cross. Angus McNabb, trans. London: Luzac, 1958.
———. Theosophy: History of a Pseudo-Religion. Alvin Moore Jr. et al., trans. Hillsdale, N.Y.: Sophia Perennis, 2003.
Leemkow, Anna F. The Wholeness Principle: Dynamics of Unity within Science, Religion, and Society. 2nd ed. Wheaton: Quest, 1995.
Lopez, Donald S., Jr. Prisoners of Shangri-La: Tibetan Buddhism and the West. Chicago: University of Chicago Press, 1999.
Quinn, William W., Jr. The Only Tradition. Albany: State University of New York Press, 1997.
Sedgwick, Mark. Against the Modern World: Traditionalism and the Secret Intellectual History of the Twentieth Century. Oxford: Oxford University Press, 2004.
Tigunait, Pandit Rajmani. Seven Systems of Hindu Philosophy. Honesdale, Pa.: Himalayan Institute, 1983.
Yoganananda, Paramhansa. Autobiography of a Yogi. 6th ed. Los Angeles: Self Realization Fellowship, 1955.
El ultimo libro de Richard Smoley es The Dice Game of Shiva: How Consciousness Creates the Universe (New World Library).
* Las citas de este libro son todas traducciones propias. Un versión en inglés de este libro titulada The Spiritist Fallacy fue publicada en 2004.
** El concepto de ortodoxia de Guenón está principalmente basado en su comprensión de la Vedanta (con muchas referencias a otras tradiciones). Temprano en su carrera él consider el Budismo como “heterodoxo” (como lo es desde la perspective Hindú); aunque más tarde, a regañadientes, le concedería el status de una doctrina esotérica válida.
Traducción de Juan Guillermo
jueves, 18 de febrero de 2010
CORONEL OLCOTT — UN HOMBRE SUPERIOR
Revista The Theosophist Feb. 2007
sábado, 6 de febrero de 2010
HIPNOTISMO Y TEOSOFÍA
Por William Q. Judge
¿Es el hipnotismo entendido? ¿Cuál es la actitud de la Sociedad Teosófica hacia el hipnotismo?
Se cree por algunos de que el magnetismo y el hipnotismo son idénticos, pues muchos han dicho que esta nueva fuerza o poder es sólo la vieja práctica de Mesmer revivida en este siglo, (xix) después de largos años de desprecio, y etiquetada con un nombre nuevo, que permitirá a los médicos tomarla. Esto no es, sin embargo, del todo cierto. El Dr. Charcot, de París, y sus seguidores, pueden ser acreditados con la reactivación del hipnotismo, ya que, como consecuencia de sus investigaciones, ha sido aceptado por la profesión médica. He visto a los destacados médicos de la costa atlántica cambiar sus puntos de vista sobre este tema en veinte y cinco años. Dr. Hammond y otros se rieron de la credulidad de los que creían que los fenómenos, ahora tan bien conocidos entre los hipnotizadores, nunca se llevaron a cabo; hoy, escriben artículos y admiten los hechos previamente negados.
Hace muchos años, el Dr. Esdaile, un cirujano del ejército británico, dirigió un hospital de la India, donde realizó muchas operaciones difíciles mediante el magnetismo como anestésico, incluso instruyó auxiliares nativos para que lo usaran en pacientes de su lugar. Su libro, publicado hace tiempo, da todos los hechos. Hay un montón de testimonios en todos los países sobre la realidad de los estados magnético e hipnótico y poderes.
La gran pregunta que surgió después de las pruebas acerca de la hipnosis, se vio que era muy diferente de cualquier otra que haya sido previamente presentada. Tan pronto como el proceso fue descrito y admitido, los experimentos se sucedieron con rapidez, y el gran tema de la "sugestión" quedó al descubierto. Se constató que la persona hipnotizada podía ser inducida a hacer muchas cosas extrañas después de recuperarse del estado hipnótico, sabiendo que la sugestión le había sido hecha cuando estaba en ese estado. Al sujeto se le dijo que asesinara al Dr. A o B, para robar un libro de bolsillo. Luego fue llevado fuera del estado hipnótico, y, a la hora señalada, tomaría el arma sugerida - un cuchillo de papel o algo inofensivo - y sigue todas las acciones necesarias o, incluso, robaría el objeto que se le dijo robara. Si este poder puede ser utilizado por un médico en un experimento, se alegó que un asesinato real podría ser planificado y ejecutado a través de una persona hipnotizada. Por lo tanto era peligroso. Un delito puede ser cometido con impunidad para el verdadero culpable. Dr. Charcot escribió un artículo para una revista importante de Nueva York en la que admitió las probabilidades de sugestión a los pacientes, pero negó que existiera el peligro de crímenes sugeridos por hipnosis, sin embargo, también dijo que debería haber leyes contra la hipnotización indiscriminada. En la última conclusión, la mayoría de los miembros de la Sociedad Teosófica está totalmente de acuerdo, pero también cree que hay, y habrá, el peligro de crímenes sugeridos a los sujetos hipnóticos. No en el presente inmediato, pero en el futuro.
Esto es debido a que el hipnotismo no es comprendido, doy menos son conocidos sus peligros por la profesión médica, y menos aún dan crédito al público con un conocimiento correcto sobre el tema.
Los mejores hipnotizadores saben muy bien que hay momentos en los que el sujeto hipnotizado escapa a su influencia, sigue en el estado hipnótico, y permanece bajo una influencia que no conoce el operador y tampoco distinguible por el sujeto. Aquí está uno de los peligros - el peligro de la ignorancia y de un guía ciego guando igualmente ciegos. Escritores como Braid, Binet y otros son solamente estadísticos. Se limitan a dar datos y métodos, todos están igualmente en la oscuridad sobre las causas y posibilidades. Una vez más, los operadores en la vanguardia de la fama del hipnotismo saben, también, como ha dicho el Dr. Charcot, que existe el peligro de que la histeria se desarrolle en donde nunca existió, y una larga serie de otros males. Por eso exige la supresión de la operación indiscriminada. Pero la verdadera roca de ofensa es esto, bien conocido por los estudiantes de Teosofía, que, como la fuerza y el poder del hipnotismo se conozcan mejor, se verá todo lo que la influencia es, el proceso en curso en el hipnotismo es la contracción de las células del cuerpo y el cerebro desde la periferia hacia el centro. Este proceso es realmente un fenómeno de estado de muerte, y es lo contrario del efecto mesmérico, y este punto no es conocido por la profesión médica, ni lo será mientras continúen con su actual proceder, porque nunca los exámenes post mortem revelan la acción de una célula viviente. El magnetismo por la influencia humana comienza desde dentro y procede hacia la superficie, mostrando así un fenómeno de vida muy diferente al hipnotismo. El uso del magnetismo no es objetable, pero debe ser limitado en la práctica a los miembros competentes de la profesión médica. Los miembros más estudiosos y cuidadosos de la Sociedad Teosófica, entonces, están en contra de la utilización de la hipnosis. En todas sus fases de anestesia puede ser duplicado por el mesmerismo, sin ningún efecto perjudicial. Dr. Esdaile ha demostrado abundantemente esto. Se deben aprobar leyes convirtiendo las tenidas hipnóticas, públicas o privadas, en delitos menores. Y estas leyes también deben cobijar, incluso a los médicos que, bajo el pretexto de la ciencia, ponen personas en posiciones absurdas y carentes de dignidad. Estas prácticas no son necesarias, y están deliberadamente en contra del deseo de despertar la voluntad y el juicio del sujeto. Sólo muestran el poder del operador y no añaden nada al conocimiento que no puede ser obtenido de otra manera.
Pero incluso con los casos notables registrados por Binet y otros en Francia, las leyes que rigen la constitución interna del hombre, y que rigen especialmente en el hipnotismo, después de un cierto punto, no son percibidas por los eruditos escritores. Algunos dan sólo los hechos - ya sea hechos extraños sobre la recurrencia de estados, y otros como el Dr. James de este país asumen que hay un yo oculto que hace estos trucos extraños con la forma mortal. Los Teósofos saben que los cambios extraordinarios en la mente o en el poder mental, la extraña "recurrencia de estados" y la división aparentemente distinta o separación de la inteligencia en un único ser humano solo se explica toda por el método oriental antiguo de la reducción de los poderes internos del hombre en siete clases, en cada una de los cuales el yo interno - el Ego - puede actuar y actúa de forma independiente, siendo el cuerpo sólo un instrumento denso o un campo para la acción del hombre real.
Esta teoría lo divide en siete planos de acción, en cada uno de los cuales el Ego, o yo interno puede tener una conciencia operando de una manera particularmente apropiada para ese plano, y también participar de la conciencia y la experiencia de los planos por encima de él pero no por debajo. Y cada uno de estos niveles o ámbitos de la conciencia se divide en otros sub-sectores, en cada uno de los cuales puede haber una acción y experiencia distinta, o todas pueden ser combinadas. Ahora, en los casos examinados por el Dr. James, la peculiaridad que se señaló fue que cuando el sujeto actuó como N º I, no tenía ningún recuerdo de un estado llamado N º 2. Ninguna explicación de esto fue ofrecida, solamente el hecho fue registrado. Esto se explica por la localización de la conciencia del Ego en uno u otro de los sub-campos de acción de la primera de la gran clase de siete.
La falta de recuerdo de uno a otro se debe al hecho de que el Ego se vio obligado en ese campo en particular, y no pudo llevar el recuerdo de la misma. Por ello, su acción era totalmente automática en ese plano. Este efecto se debió casi enteramente a la acción contráctil específica del proceso hipnótico, que, como se dijo antes, es esencialmente una contracción de las células desde el exterior hacia el centro. Esto siempre evitará que el ego se eduque a sí mismo en recuerdo de un estado a otro y de un campo a otro a la experiencia de cada uno, educación que, sin embargo, es posible en el estado hipnotizado o magnetizado, y por supuesto en la vida normal de vigilia.
Los casos en que el sujeto se escapa del control del operador son explicables en virtud de la misma teoría teosófica, es decir, aquellos casos en los que el Ego se retira del primer plano o campo de la conciencia formado por siete divisiones o sub-campos para el próximo de toda la clase de siete, en lugar de entrar en una de las sub-divisiones de la primera. Y, como los médicos no saben ni admiten la realidad de la sub-divisiones superiores internas, no están familiarizados con los medios para alcanzar el Ego cuando se ha escapado de ellos dentro de un campo de conciencia del que son ignorantes de sus causas y condiciones, es decir, los hipnotizadores no están estudiando el campo real de operación de la fuerza, sino que están buscando meramente algunos de sus fenómenos.
Estos fenómenos se manifiestan en el cuerpo o capa exterior mientras que los procesos psico-fisiológicos, suceden en el interior, y causando los fenómenos visibles, están ocultos a la vista de los hipnotizadores.
1893?
martes, 1 de diciembre de 2009
Robert Ellwood: Teósofo de Corazón
Robert Ellwood es autor de más de 25 libros, que van desde libros de texto sobre el estudio de las religiones (incluido, "muchos pueblos, muchas religiones", un popular libro de texto sobre religiones del mundo) a los libros de historia de las religiones (The Fifties Spiritual Marketplace, The Sixties Spiritual Awakening, and Islands of the Dawn, entre otros) hasta libros inspiradores escritos desde una perspectiva teosófica (Finding the Quiet Mind, The Pilgrim Self, Theosophy, The Cross and the Grail, Finding Deep Joy, Frodo's Quest). Fue profesor de religiones del mundo en la Universidad del Sur de California durante 30 años, desde 1967 hasta su jubilación en 1997. Robert Ellwood nació en Normal, Illinois, en 1933. Fue educado en la Universidad de Colorado, Berkeley, Divinity School de Yale en New Haven, Conneticticut, y La Universidad de Chicago, Divinity School. Recibió su doctorado en Historia de las Religiones en en Chicago en 1967. Ha sido sacerdote episcopal y capellán de la Marina de los EE. UU. Es miembro de La Sociedad Teosófica en EE. UU. y sacerdote de la Iglesia Católica Liberal, una pequeña denominación cristiana, que utiliza los estilos tradicionales del culto católico y que presenta una interpretación esotérica del Cristianismo. Ahora vive en Ojai, California. Tiene dos hijos, Richard, profesor en Besant Hill School en Ojai, y Fay Ellen estudiante graduada en la Claremont Graduate University, en California.
Nota: publicó junto con Gregory Alles la Encyclopedia of World Religiones.
Palabras de H. P. B
¡Que la Paz sea con vos!
Palabras de H. P. B. al Sr. José Xifré, distinguido teósofo español. Escrita en 1889.
lunes, 2 de noviembre de 2009
CARTA DE LA CIUDADANÍA PLANETARIA
Carta de la Ciudadanía Planetaria
En todos los continentes, se expanden foros y redes de organizaciones sociales que buscan la Paz, la Justicia y mayor comunicación entre la humanidad y la naturaleza. Los Foros Económicos y Sociales Mundiales, grandes avances de la humanidad, representan visiones importantes, aunque parciales, de cómo debe ser el mundo. En comunión con todo ese proceso internacional, nosotros, participantes del 1º Forum Espiritual Mundial, en la búsqueda de "un nuevo mundo posible", reunidos en Brasilia, del 6 al 10 de diciembre de 2006, en un coro de muchas voces, afirmamos que las propuestas económicas y sociales no tienen, aisladamente, cómo solucionar satisfactoriamente los problemas de la humanidad. Urge una perspectiva espiritual, basada en el amor universal. La Espiritualidad constituye, en última instancia, el campo fértil de donde surge la sabiduría y la ética del amor, ampliando los significados de la existencia humana. Es la percepción de la unidad de todas las cosas y de la sacralidad que impregna la existencia.
Creemos que la vida está regida por leyes cósmicas. El agua moja, el fuego quema, la lluvia cae, la semilla germina, el pimpollo se transforma en flor, al invierno sigue la primavera, al verano sigue el otoño, el amor construye, trae felicidad y alegría. Cosmos, galaxias, soles, planetas, minerales, cielo, tierra, nacientes, ríos, océanos, vegetales, animales, seres humanos son interdependientes y complementarios. Del macrocosmos al microcosmos la tela de la vida es única. La vida es inteligente y amorosa, todo forma parte de un equilibrio perfecto y armonioso.
La evolución científica, tecnológica, política y económica constituye una bendición para la humanidad. Pero, ciertamente, precisa de un ingrediente, un complemento más significativo, efectivo, profundo, para que cada ser humano y la humanidad encuentren un estado de integridad y felicidad. La falta de percepción de la interdependencia y la complementariedad de toda la vida genera la visión individualista, materialista, la ilusión de la separatividad. Es necesaria la percepción de la hermandad de todos los seres vivientes, de todos los reinos, de todas las razas, etnias, credos, géneros y clases sociales. Todos pertenecemos a una misma fuente de vida, estamos todos hechos del mismo barro. Nuestra familia es la humanidad y todos los seres que componen la tela de la vida, hijas e hijos de la Tierra.
Así, la base fundamental para la construcción de una sociedad digna está en la percepción de la unidad de la vida, que debe revelarse a través de la solidaridad efectiva, real, con actos concretos de sensibilidad, fraternidad, ética, simpatía, gentileza y cuidado. Son actitudes que dependen de la transformación de cada uno de nosotros, de la expresión de nuestras potencialidades internas. Ningún régimen, sistema o forma de gobierno, institución política o económica puede, por sí sola, garantizar una sociedad digna. Solamente con la incorporación, en nuestras vidas, de la solidaridad, de la fraternidad, del afecto, del acto amoroso, de la espiritualidad y de la ternura podremos alcanzar un saludable relacionamiento humano y planetario. No hay ideología superior a la solidaridad.
Dentro de esta perspectiva, es esencial una nueva óptica, una nueva visión filosófica que comienza con el respeto y la valorización de la diversidad, se amplia en la percepción de la unidad de vida y se completa con una nueva actitud. Esta nueva mirada – con los ojos del corazón – debe cambiar nuestras motivaciones e intenciones para que sean altruistas, promoviendo una revisión de nuestros valores.
La revisión necesaria deberá alcanzar la dimensión económica, colocándola al servicio de la sustentabilidad y la justicia social. La revisión será necesaria en las instituciones políticas y educacionales, que necesitan repensar sus papeles en la formación de una civilización solidaria que exprese sus mayores inspiraciones: felicidad, paz, respeto, autenticidad, armonía y cooperación. Esa revisión debe llegar a las instituciones religiosas, para que se adapten a las necesidades de su tiempo, actualizando y profundizando sus enseñanzas y generando seres humanos maduros, más sabios y responsables, capaces de amar y de trabajar hombro con hombro con aquéllos que son diferentes. Nuestro futuro depende de alcanzar la genuina sabiduría espiritual, por la integración de las diferentes visiones, sean científicas, filosóficas, religiosas o por la disposición de entregarse al profundo encuentro con la energía de lo sagrado, sea cual fuere el nombre que a ella se le dé, ya que esa fuerza es la fuente de sabiduría profunda y del amor sin fronteras. No hay ética verdadera que no provenga de ella.
La educación debe privilegiar los valores éticos; las ciencias de la salud deben estar dirigidas a una percepción integral del ser humano; la economía y la tecnología deben estar dirigidas prioritariamente para las necesidades humanas y planetarias; la política debe tener como base primordial la ética, el servicio público, y el interés colectivo; las religiones deben estar orientadas hacia la espiritualidad, religiosidad, tolerancia, respeto mutuo, y esencialmente hacia la hermandad universal; la sociedad debe elaborar nuevos paradigmas basados en la solidaridad y en la protección de la vida. Todos los sectores de actividades deben estar impregnados de espiritualidad, de fe en la sacralidad de la vida, de actuación positiva, para el bien, para la plenitud del ser.
En nuestras efímeras y transitorias vidas, somos las ciudadanas y ciudadanos del Planeta. Las divisiones que creamos son artificiales, una ilusión, ya que el Planeta es uno solo. Somos los tripulantes de la Nave-Tierra, somos la propia Tierra, y es fundamental la unión amorosa de todos, para un viaje feliz, para la preservación de la humanidad y de la vida planetaria, en esta saga maravillosa de nuestra Madre-Tierra girando armoniosamente rumbo al infinito.
El mundo somos nosotros, seres cósmicos. Así, tenemos el poder de transformarlo en un mundo mejor. La vida está regida por leyes cósmicas confiables, lo que nos permite actuar con seguridad hacia el cambio de la vida planetaria. Hay una perfecta y dinámica correlación entre causa y efecto. Queramos o no, somos inexorablemente responsables por el mundo que tenemos, por acciones u omisiones. Como activistas de la paz, habremos de crear una masa crítica que permita establecer nuevos paradigmas. Cada uno de nosotros es un eslabón de la cadena que une a todos los seres. Es preciso crear la consciencia colectiva de la responsabilidad individual, actuando para sustituir el egoísmo por el altruismo, el individualismo por la solidaridad, el consumismo por la sencillez, el tener por el Ser, el materialismo por la espiritualidad.
Que cada uno de nosotros pueda asumir consigo mismo, con su Yo interior, con la consciencia, con la Humanidad y con el Planeta un compromiso que tenga el siguiente conte-nido:
"Consciente de que el establecimiento de una sociedad justa depende de la transformación individual de cada ser humano, me comprometo a actuar - con amor, inteligencia y solidaridad - empeñando lo mejor de mis capacidades y habilidades para la construcción de una sociedad libre, igualitaria, fraternal, buscando proteger la vida planetaria y construir una organización social justa y digna, reconociendo que mi familia es la humanidad y que estoy hermanado con todos los seres vivientes”.
RECOMENDACIONES
EL 1º FÓRUM ESPIRITUAL MUNDIAL aprueba las siguientes recomendaciones:
a) promover la fraternidad entre todos los seres - independientemente de reino, raza, etnia, género, credo, clase social- como fundamento básico para la organización de la sociedad y para la actuación política;
b) apoyar el trabajo de las Naciones Unidas y de otras organizaciones nacionales e internacionales en la construcción de la paz mundial y en la defensa de los derechos humanos;
c) fomentar la acción armónica y consensuada, orientada a la integración política y económica de los pueblos, respetando las culturas, religiones, tradiciones y lenguas locales;
d) fomentar la educación y el estudio comparativo de culturas, tradiciones religiosas, filosóficas, ciencias y artes apuntando hacia una mayor aproximación e integración entre los seres humanos y los pueblos;
e) concientizar a la sociedad para la protección de la vida y la conservación del ambiente natural, en defensa del mantenimiento de la biodiversidad, de la flora y de la fauna, de los ríos, de los lagos y de las nacientes; actuar para que aquéllos que causaron o vayan a causar daños a la naturaleza, especialmente a los manantiales hídricos, recompongan los ecosistemas;
f) empeñarse en pro del desarme mundial y de la eliminación de las minas terrestres;
g) proponer a las Fuerzas Armadas el direccionamiento de sus efectivos hacia la ejecución de tareas orientadas al establecimiento de la justicia social y de la defensa del equilibrio ecológico planetario;
h) instituir un documento de identidad personal reconocido en todo el Planeta;
i) incrementar la realización de plebiscitos como forma de valorar la ciudadanía y ampliar la democracia directa y participativa;
j) propugnar por la democratización de los medios de comunicación, con el objetivo de garantizar a todos la divulgación de sus ideas y pensamientos; trabajar para que los medios de comunicación asuman el compromiso ético de estar al servicio de los valores que construyen y fortalecen una cultura de paz entre todos los seres;
l) proponer la creación de una unidad monetaria, en el ámbito planetario, a partir del respeto y de la valorización de la economía solidaria y de la vida de las comunidades más carenciadas;
m) defender una legislación justa con la valorización del Estado de Derecho;
n) crear mecanismos y sistemas que posibiliten la efectiva participación de todos en la vida política, económica, cultural y social en el ámbito planetario;
o) desarrollar el respeto de los derechos individuales y colectivos y la pluralidad y diversidad de ideas y pensamientos;
p) garantizar igualdad de oportunidades para todos, sin ninguna discriminación, con la erradicación de la miseria;
q) promover el acceso de todos a la educación, en especial a la educación de valores;
r) promover el acceso a la salud, con adopción de vida saludable y alimentación natural;
s) instituir acciones que promuevan cambios en los hábitos de consumo, de modo de sustituir el consumo exacerbado por el consumo consciente, con el uso equilibrado de los recursos naturales;
t) incentivar, en el ámbito mundial, la adopción de una lengua neutra - como el esperanto - como lenguaje de comunicación y de intercambio cultural y comercial, con la conservación de las lenguas y dialectos locales, garantizando la democracia lingüística y el mantenimiento de los valores culturales de todos los pueblos;
u) recomendar la creación de empresas cuyos participantes sean, en un sistema cooperativo e igualitario, sus propietarios;
v) apoyar y desarrollar actividades agrícolas que, a partir de la percepción de la unidad de la vida, conserven el medio ambiente y la naturaleza, priorizando una producción agrícola que garantice una alimentación orgánica y ecológicamente correcta;
x) congregar a organizaciones sociales para potencializar sus fuerzas y divulgar sus trabajos;
z) apoyar y promover eventos culturales y espirituales o campañas que eleven los paradigmas de la sociedad.
¡La humanidad precisa de todos nosotros!
Cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar el mundo.
¡Y juntos nuestro poder es mayor!
1º FORUM ESPIRITUAL MUNDIAL
Brasilia – Diciembre 2006



