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A la Sagrada Majestad de la VERDAD

Thomas Taylor

jueves, 10 de junio de 2010

INFLUENCIAS TEOSÓFICAS EN EL MUNDO 1 POLÍTICOS


GEORGE LANSBURY

  • 1859-1940 Británico
  • Se unió a la Sociedad Teosófica en 1914
  • Fue un gran colaborador de Annie Besant
  • Jefe del Partido Laborista Británico
  • Miembro del Parlamento 20 años
  • Animado por Besant, apoyó la Home Rule para India
  • Dirigió el Movimiento No Más Guerra
  • Habló en el Congreso Europeo de la S. T. en 1937 sobre la paz 
  • Visitó a Hitler y a Mussolini buscando evitar la guerra 

CARLOS POLISTICO GARCÍA



  • 1896-1971. Presidente de Filipinas. 1957-61
  • Compartió su interés por la Teosofía con el Congresista Luis T. Clarin, fundador de la Logia Dauis en la ciudad de Bohol.
  • También poeta y filósofo

EDITH DIRCKSEY COWAN





  • 1861-1932
  • Política y reformadora social australiana.
  • 1º mujer en el parlamento australiano
  • Trabajó por derechos de la mujer
  • La Edith Cowan University lleva su nombre

ALFRED DEAKIN 





  • 1856-1919
  • Primer Ministro de Australia entre 1903-1910
  • Una universidad lleva su nombre http://www.deakin.edu.au/
  • Se unió a la S. T. en 1895
  • Amigo cercano de Olcott y Besant

FRANZ TAMAYO






  • Presidente de Bolivia, cargo que no pudo asumir.
  • Indigenista.
  • Periodista.
  • Creó las bases de la pedagogía boliviana
  • Libro: Creación de la Pedagogía Nacional 1910
  • Uno de los más grandes poetas bolivianos
  • Miembro de la Logia La Paz de la S. T. en 1920.
 Estos son algunos políticos destacados que tuvieron algún enlace con la Teosofía, no son los únicos. Espero que se interesen por el tema, investiguen más y me cuenten o me corrijan si estoy errado. 
En la próxima entrada de Teosofía-Una incluiré varios importantes astrólogos influenciados por la Teosofía.

Juan G




INFLUENCIAS TEOSÓFICAS EN EL MUNDO

Estimad@s


Comenzaré a publicar pequeñas pinceladas sobre las influencias teosóficas en el mundo, nombraré personajes y organizaciones, mostrando los puntos de contacto y sus posibles influencias con la Teosofía.

Habrá políticos, músicos, pintores, literatos, psicólogos, astrólogos, científicos, corrientes espirituales y organizaciones de distintos tipos y enfoques.


Será solo un punto de partida para mayores investigaciones por venir.

Juan G

miércoles, 19 de mayo de 2010

LA COSMOLOGÍA PITAGÓRICA


"El principio de todas las cosas es la mónada o unidad; de esta mónada nace la dualidad indefinida que sirve de sustrato material a la mónada, que es su causa; de la mónada y la dualidad indefinida surgen los números; de los números, puntos; de los puntos, líneas; de las líneas, figuras planas; de las figuras planas, cuerpos sólidos; de los cuerpos sólidos, cuerpos sensibles, cuyos componentes son cuatro: fuego, agua, tierra y aire; estos cuatro elementos se intercambian y se transforman totalmente el uno en el otro, combinándose para producir un universo animado, inteligente, esférico, con la tierra como su centro, y la tierra misma también es esférica y está habitada en su interior. También hay antípodas, y nuestro ‘abajo' es su ‘arriba'."

Diógenes Laercio, Vitae philosophorum VIII, 24.

martes, 27 de abril de 2010

8 de mayo: H. P. B. y el Loto Blanco




“He (Prajapati) became a white horse, and went in search of him (Agni). He found him on a lotus leaf,…”
Satapatha Brahmana. Tomo III. Pág 360

Para todos aquellos, teósofos o no, lotos en capullo, que valoran con sensatez la vida y obra de H. P. B. el 8 de Mayo constituye una bonita oportunidad. Su paradójica, alucinante y misteriosa existencia  puede servirnos para trascender la aparente e ilusoria personalidad y poder concentrarnos en el propósito, la voluntad, la vida misma que lo anima todo, buscando expresarse siempre a mayores y más sublimes niveles de perfección.
El caso de H. P. B. es inseparable del “Gran Propósito” meditado por Aquellos a quienes llamó Los Hermanos Mayores, Lotos Abiertos,  a los que en todo momento atribuyó la fuente de los conocimientos que plasmó en sus escritos. Ese “Gran Propósito” tal vez pueda definirse como el redescubrimiento del camino hacia la verdadera espiritualidad.
Poder recordar ese propósito y afianzarlo en nuestra mente y corazón, al tiempo que lo damos a conocer a otros, es la gran oportunidad que tenemos. De cada uno depende hacer del Loto Blanco un símbolo de perfección, horizonte infinito hacia donde caminamos, desplegando uno a uno los pétalos del capullo que vela La Gran Joya de la Vida Una.

Por Juan Guillermo

miércoles, 7 de abril de 2010

LA HISTORIA DE LA LIBRERÍA WATKINS (WATKINS BOOKS) DE LONDRES

http://www.watkinsbooks.co.uk/index.html

Después de 100 años de servicio continuo al público tenemos que ser (con toda probabilidad), la más antigua librería en el mundo especializada en el ocultismo y lo místico - también conocido como esoterismo, espíritu, cuerpo y mente, new age, metafísica y temas afines. Siempre nos hemos enorgullecido sobre el alcance del material que tenemos en stock y de la amplitud y profundidad de los conocimientos y el servicio ofrecido por nuestro personal.

Hace más de un siglo que nació Watkins, la “Universidad de las Ciencias Rechazadas” (University of Rejected Sciences). En abril de 1897, John M. Watkins emitió el primer catálogo de libros de segunda y de saldos, a su propio riesgo y cuenta, dando 26 Charing Cross, en el centro de Londres, como su dirección comercial. Con el tiempo trasladó su negocio a su famoso lugar actual en No.21 en Cecil Court en 1901. Dos visitantes frecuentes en los primeros días fueron el poeta irlandés W. B. Yeats, miembro de la Orden Hermética del Amanecer Dorado, (la Golden Dawn) y G. R. S. Mead, autor de numerosas obras sobre Gnosticismo y una figura prominente en la Sociedad Teosófica.
La última parte del siglo 19 fue una época de vigorosos cuestionamientos de las creencias arraigadas durante mucho tiempo sobre la naturaleza del hombre, su origen y destino, así como del universo, que él habita. Todos estos acontecimientos iban a tener un impacto considerable en el pensamiento de muchos intelectuales preocupados por las cuestiones espirituales y metafísicas. En medio de esta agitación intelectual surgieron varias organizaciones que presentaron visiones alternativas del hombre y su naturaleza espiritual. Hubo un aumento del interés por las tradiciones hermética y cabalística, el impulso que estaba detrás de la formación de la Orden Hermética del Amanecer Dorado (la Golden Dawn). Además, el nuevo interés en la cultura espiritual y metafísica de Asia iba a encontrar una salida en la fundación de la Sociedad Teosófica de H. P. Blavatsky, en Estados Unidos, Gran Bretaña y la India.
John Watkins fue amigo y discípulo de H P. Blavatsky y estuvo personalmente involucrado, con su imprenta, en la primera edición de La Doctrina Secreta, su grandioso clásico metafísico. La idea de la fundación de la librería se dice que se le ocurrió al señor Watkins en una conversación con Madame Blavatsky en la que ella lamentó el hecho de que no había ningún lugar en Londres en el que se pudiera comprar libros sobre misticismo, ocultismo y metafísica.
Watkins fue acompañado por su hijo Geoffrey en 1919. John M. Watkins murió el 19 de agosto de 1947, a la venerable edad de 85 años. Como niño Geoffrey conoció a muchas de las figuras más sobresalientes del ocultismo de la época; MacGregor Mathers, W. B. Yeats, George Russell, Aleister Crowley, todos visitaron la tienda y A. E. Waite fue un amigo de toda la vida de Geoffrey Watkins, al igual que muchos otros autores ocultistas. Después de la muerte de su padre, Geoffrey adquirió el contrato de arrendamiento de No.19 Cecil Court. Geoffrey continuó dirigiendo el negocio día a día, una verdadera enciclopedia caminante sobre filosofía, religión, y lo paranormal. En este punto, Stuart y Robinson, clientes ricos y regulares, asociados con el movimiento de Gurdjieff y Ouspensky llegaron para ayudar. Le compraron a Geoffrey Watkins y rejuvenecieron la tienda, pero lo mantuvieron en la trastienda como una presencia distinguida a la mano para asesorar al cliente inquisitivo. También ampliaron el ala editorial, y crearon una Librería de Ecología en Belgrave Square.
Libros Watkins, a finales de la década del Disco, del Watergate, y de las huelgas de los Sindicatos comenzó a sufrir las presiones de los alquileres y la subida rápida de impuestos, para no mencionar la creciente competencia; los dos socios encontraron que el funcionamiento de la tienda ya no era financieramente viable. Geoffrey falleció a principios de 1980.
En el año orwelliano de 1984, después de la muerte de Geoffrey, la librería fue vendida a Donald Weiser, el editor estadounidense de libros orientales y ocultismo; Henry Suzuki, el director de la antigua Librería Weiser en la metrópoli de Nueva York, y Robert Chris, cuyo tío (del mismo nombre) había sido un vendedor de libros de literatura inglesa del siglo 20 y de poesía en Cecil Court desde 1934. A la muerte de Robert Chris Senior, su sobrino y su esposa Val convirtieron a 8 Cecil Court en la primera librería de Londres especializada en medicina complementaria y curación.
Nuevos propietarios significó nueva energía incluyendo una completa renovación de las instalaciones, la apertura del sótano, duplicando así la cantidad de espacio de la librería, lo que permitió una visualización mucho mayor de los libros. Val trajo su negocio desde el número 8 y por lo tanto, agregó el "cuerpo" a los constituyentes tradicionales de Watkins, la "mente y el espíritu". Ellos computarizaron todos los sistemas internos, que era la única manera de proporcionar una base de datos mundial de clientes con el tipo de servicio que todo el mundo espera hoy en día.
A finales de 1999 Watkins Books Ltd., cambió de propietario una vez más y un ambicioso programa de expansión se puso en marcha. Recientemente hemos cooperado con Edge Media TV (ahora controversial TV) para llevar el Watkins Review a un público más amplio. A través de entrevistas televisadas organizadas por el editor de la revista (Watkins Review), Stephen Gawtry, varios autores hablan de sus libros y áreas temáticas. Se destacan: Judy Hall, Geoff Stray, Sylvester Richard, Z'ev ben Shimon Halevi, Caitlin Matthews, John Matthews, y Juliet Sharman-Burke. Los programas aparecen regularmente en Sky Channel 200 y el horario se puede encontrar en www.edgemediatv.com. Los programas se filman en la librería y bien valen la pena.

domingo, 14 de marzo de 2010

Contra Blavatsky: la crítica de René Guenón a la Teosofía




By Richard Smoley


Publicado en la Revista The Quest, de la Sociedad Teosófica EUA, Enero 2010.


En las dos últimas décadas, los académicos han comenzado a investigar el por largo tiempo abandonado campo de la espiritualidad esotérica. Han señalado cinco figuras como las luces principales del esoterismo occidental en el siglo XX: H. P. Blavatsky, Rudolf Steiner, C.G. Jung, G.I. Gurdjieff, y René Guénon. De estos, Guénon es con mucho la menos conocida. Solitario y despreciativo del mundo moderno, hizo muy poco para hacerse famoso. Sin embargo, antes de su muerte en 1951, ya se había convertido en una figura de culto, y en la última mitad del siglo su influencia se incrementó, particularmente entre aquellos que consideran la civilización contemporánea, como una lacra espiritual.





El pensamiento de Guénon se asemeja a la Teosofía en algunos aspectos importantes. Comparten un énfasis común en la enseñanza esotérica central que subyace a todas las religiones, e incluso están de acuerdo sobre muchos aspectos de ésta enseñanza. Sin embargo, Guénon fue muy mordaz sobre la Teosofía y la denunció largamente en su libro de 1921 théosophisme: Histoire d'une pseudo-religion. Este trabajo no fue publicado en Inglés sino hasta 2003, cuando apareció bajo el título de La Teosofía: historia de una pseudo-religión. Esta traducción no es totalmente exacta. El título original en francés no se refiere a "la teosofía" (théosophie), sino al "teosofismo" (théosophisme), un término acuñado por Guénon para sugerir que la Teosofía de Blavatsky no tenía nada que ver con la auténtica teosofía tal como se practicaba en las tradiciones esotéricas occidentales, sino que era una falsificación, una muy peligrosa.

Nacido en Blois, Francia, en 1886, Guenón tuvo una educación convencional en matemáticas. En su juventud, comenzó a explorar las corrientes ocultas en París y fue iniciado en los grupos esotéricos relacionados con la Free-Masonería, el Taoísmo, el Advaita Vedanta, y el Sufismo. Al igual que Blavatsky, sostuvo que había una tradición esotérica universal que era la fuente de todas las religiones, pero difería mucho con ella sobre lo que constituía una continuación genuina de éste linaje. La Teosofía, insistió, no lo era. ¿Por qué fue tan desdeñoso de ella? La cuestión se vuelve más desconcertante, cuando nos enteramos de que Guénon se introdujo en el esoterismo por Gérard Encausse (más conocido bajo el seudónimo de Papus), que fue corresponsal de HPB y cofundador de la Sociedad Teosófica en Francia (Quinn, 111).

Irónicamente, una de las razones de la actitud de Guénon puede ser que él y Blavatsky no estaban en muchos aspectos, tan lejanos. De hecho, el estudioso Mark Sedgwick, cuyo libro Against the modern world (Contra el mundo moderno) es la mejor introducción a la incidencia del pensamiento de Guénon, ve la Teosofía como una de las principales influencias de Guénon (Sedgwick, 40-44). Ya hemos visto que Blavatsky y Guénon estaban de acuerdo sobre la existencia de una tradición esotérica universal. Ambos hicieron uso amplio de términos sánscritos para exponer sus ideas, y estuvieron de acuerdo acerca de los peligros del espiritismo, argumentando que las sesiones de espiritismo no le permiten a uno entrar en contacto con individuos muertos, sino sólo con sus cascarones astrales, que han sido separados a medida que el espíritu asciende a planos superiores. Guénon dedicó un libro entero, L'erreur spirite ( "El error espiritista"), a ésta cuestión. En él escribe: “Es bien sabido que lo que se puede evocar [en una sesión de espiritismo] no representa en absoluto el real ser personal, que está fuera de nuestro alcance, ya que ha pasado a otro estado de existencia ... sino sólo los elementos inferiores que el individuo tiene y que de alguna manera quedan en el ámbito terrestre, tras la disolución de la composición humana que llamamos la muerte” (Guenón, L'erreur spirite, 54-55) .*

Esto tiene más que un leve parecido a la enseñanza Teosófica. Guenón mismo cita a Blavatsky diciendo que los fenómenos espiritistas son con frecuencia debidos a los elementales astrales o "cascarones" que han sido dejados atrás por los difuntos. No obstante, insiste en que los teósofos se equivocan: "Los teósofos creen que un 'cascarón' es un 'cadáver astral", es decir, los restos de un cuerpo en descomposición. Y, aparte del hecho de que este cuerpo se cree que ha sido abandonado por el espíritu más o menos largo tiempo después de la muerte, en lugar de ser esencialmente vinculado al “cuerpo físico”, la concepción de “cuerpos invisibles” parece a nuestro entender, un gran error "(Guénon, L'erreur spirite, 57). Mientras Guénon admite que la distinción entre su opinión y la de Blavatsky es sutil, es difícil ver alguna diferencia en absoluto, excepto en la terminología. Pero este es un problema común en la mayoría de los sistemas de pensamiento, particularmente en el esoterismo: mientras más pequeña la diferencia, más vehementemente se insiste en ella. La historia de la religión ofrece innumerables ejemplos.




Guenón también afirma que HPB habló de ambos lados de la boca en relación con el espiritismo. Y, de hecho ella estaba profundamente comprometida en el movimiento espiritista en la primera parte de la década de 1870. Hablando de sus afirmaciones posteriores de que los médiums son generalmente fraudulentos o están gravemente desequilibrados, escribe: “Parece que se enfrentó con el siguiente dilema: o bien ella era sólo un medium falso en el momento de su “club de los milagros” o más bien ella era una persona enferma” (Guenón, Theosophy, 115-16). Los partidarios de Blavatsky pueden responder que ella siempre intentó filtrar la verdad de lo falso en el espiritismo - reconocer la realidad de la vida después de la muerte e incluso a un cierto nivel la verdad de los fenómenos espiritistas, al tiempo que mostraba que estos son de un tipo bajo y siniestro. Una carta suya, fechada en 1872, dice: “Los espíritus de [Los espiritistas] no son espíritus sino fantasmas, - harapos, deshechos de la segunda piel de la personalidad que los muertos dejan en la luz astral como las serpientes dejan la suya en la tierra, no habiendo ninguna conexión entre los reptiles y su ropa anterior” (Blavatsky, Letters, 1:20). Otra carta, sin embargo, escrita en 1875, sostiene: "Aquellos que tratan de anular la verdad del espiritismo encontrarán un dragón furioso en mí y un expositor (exposer) sin piedad, sean quienes sean" (Blavatsky, Letters, 1:101).

Lo que HPB realmente buscaba llevar a cabo mediante la participación en el movimiento espiritista es difícil de entender, sobre todo porque cualquiera que desee recoger declaraciones contradictorias en sus escritos, sobre este tema o sobre muchos otros, fácilmente podría hacerlo. Sin embargo, su actitud hacia el espiritismo en los últimos quince años de su vida es difícil de distinguir de la de Guenón.

Es un asunto muy distinto cuando se trata de otras dos doctrinas teosóficas: el karma y la reencarnación. En ambos casos, Guenón insiste en que la opinión Teosófica es una pura invención y no tiene nada que ver con la verdadera enseñanza oriental: "La idea de la reencarnación..., como la de la evolución, es una idea muy moderna, parece que se han materializado en torno a 1830 o 1848 en algunos círculos socialistas franceses "(Guenón, Theosophy, 104). Esto puede ser verdad respecto la palabra "reencarnación" per se, pero la enseñanza se encuentra en Occidente tan lejos en el tiempo como en Pitágoras, y se analiza en profundidad en la República de Platón y Fedón, por no mencionar su larga tradición en el Hinduismo y el Budismo.

Guenón niega todo esto. En cuanto a la transmigración de las almas humanas en animales, dice:
En realidad, nunca los antiguos concibieron ese tipo de transmigración, como tampoco lo hicieron de un ser humano a otros seres humanos, que es como uno podría definir la reencarnación. Hay expresiones, más o menos simbólicas, que podrían dar lugar a tales malentendidos, pero sólo cuando uno no sabe lo que realmente están diciendo, que es: Existen elementos psíquicos en el ser humano que se separan después de la muerte, y que puede pasar a otros seres vivos, humano o animal, aunque esto no tiene más importancia que el hecho de que, tras la disolución de la misma persona, los elementos que lo constituyeron pudieran ser utilizados para confeccionar otros cuerpos (Guénon, L'erreur spirite, 206-07).

Desafortunadamente, los relatos antiguos sobre la reencarnación no dicen nada parecido. Al final de la República, Platón narra el mito de Er, un soldado que tiene una especie de experiencia cercana a la muerte en la que se entera de la suerte de las personas después de muertas (Platón, República, 614B-621d). En un famoso pasaje, Er ve a los muertos escogiendo sus lotes para nuevas encarnaciones. Ulises, el más astuto de los hombres, rechaza una vida de riquezas y honores, y en su lugar opta por la de un ciudadano común. No obstante lo “simbólica” que ésta historia pueda ser, es difícil ver cómo podría acomodarse a una teoría como la de Guenón. Se podría decir lo mismo acerca de un mito similar en el Fedón y sobre las enseñanzas de los misterios órficos y de Pitágoras, en la medida en que no sabemos nada concreto sobre ellos.

Los propios puntos de vista de Guenón sobre el destino del espíritu después de la muerte son complejos. Para definir la transmigración en lo que él considera su verdadero sentido, afirma: "No se trata de un retorno al mismo estado de existencia.... por el contrario, el paso del ser a otros estados de existencia, que son definidos ... por condiciones completamente distintas de aquellas a las que el ser humano está sujeto .... El que habla de la transmigración está esencialmente hablando de un cambio de estado. Esto es lo que todas las doctrinas tradicionales del Oriente enseñan, y tenemos muchas razones para creer que ésta fue también la enseñanza de los "misterios" de la antigüedad; es la misma cosa, incluso en las doctrinas heterodoxas, como el Budismo "(Guenón, L 'erreur spirite, 211) .**

Guenón concibe la existencia como una especie de malla tridimensional, con un eje vertical seccionando un número infinito de planos horizontales. El eje vertical representa el Yo, la verdadera esencia de un ser dado, cada uno de los innumerables planos horizontales constituye un plano separado de la manifestación. La vida humana en la tierra es sólo uno de estos planos. Un ser dado puede manifestarse solo una vez en un plano particular. Por lo tanto, uno no puede nacer más de una vez como ser humano.





Como gran parte del pensamiento de Guenón, esto es rigurosamente exacto, y parecería ser irrefutable, excepto por una cosa. Guenón asume que en cualquier plano determinado, tal como la tierra, la vida humana -es estática. Pero en realidad no hay nada para probar que esto es así. Por el contrario, la tierra y la vida terrenal están cambiando su forma incesantemente, si miramos desde la perspectiva de las edades geológicas, o incluso de la historia humana. Las posibilidades de la vida humana en la tierra hoy en día no son las mismas que en el año 1000 o como serán en el año 3000. Usted nunca puede nacer en la misma tierra dos veces, más de lo que puede nacer como la misma persona dos veces.

Por otra parte, hay poca evidencia para la pretensión de Guenón de que su opinión es la verdadera doctrina del Hinduismo y el Budismo. Los profesores de estas corrientes con frecuencia hablan de la reencarnación en formas que son mucho más similares a la visión teosófica que a su visión. El Dalai Lama, escribe: “Han habido y se encuentran en la actualidad, muchos incidentes que ilustran el renacimiento, desde muchos países en el mundo. De vez en cuando los niños pequeños hablan sobre su trabajo en una vida anterior y pueden nombrar a la familia en la que vivían. A veces es posible comprobar los casos y así demostrar que los hechos recordados por el niño no son en absoluto una tontería, sino que son verdaderos.” (Dalai Lama, 28-29). Esto no concuerda con las pretensiones de Guenón de que la encarnación como un ser humano se lleva a cabo sólo una vez, sin embargo, el estatus del Dalai Lama como el máximo exponente de una doctrina "tradicional" es mucho mayor que el de Guenón.

Para una perspectiva hindú, podríamos mirar el clásico Autobiografía de un Yogi de Paramahansa Yogananda. Yogananda cita a su gurú, Sri Yukteswar, como diciendo, “Seres con el karma terrenal no redimido no son permitidos después de la muerte astral para ir a la alta esfera de causalidad de las ideas cósmicas, sino que deben trasladarse de aquí para allá del mundo físico al astral solamente” (Yogananda, 428). El proceso de trasladarse del y al mundo físico podría sugerir que la encarnación física no es una opción de sólo una vez. Y de nuevo, las credenciales de ambos Yogananda y Sri Yukteswar como transmisores de la enseñanza tradicional son mucho mayores que las de Guénon.





La denuncia que hace Guenón de la Teosofía incluye sus enseñanzas sobre el karma, “por la que [dicen los teósofos] las condiciones de cada existencia son determinadas por las acciones cometidas durante existencias anteriores.” Él relata: "La palabra karma simplemente significa “acción” y nada más. Nunca ha tenido el sentido de causalidad, y menos aún lo tiene esa causalidad especial cuya naturaleza acabamos de indicar "(Guenón, Theosophy, 107-08). Si bien es cierto que la palabra karma puede significar simplemente “acción”, como dice Guenón, es utilizada en más sentidos que sólo ese.

Una vez más, prácticamente todos los debates de estas cuestiones por un hindú o un maestro budista no concuerdan con Guenón, pero sí con la Teosofía. Pandit Rajmani Tigunait del Instituto Himalaya, escribe: "Cada escuela de la filosofía hindú acepta la inmutable ley del karma, que establece que para cada efecto hay una causa, y para cada acción hay una reacción. Un hombre realiza sus acciones y recibe remuneraciones por ellas "(Tigunait, 24). Como hemos visto anteriormente, Sri Yukteswar también usa la palabra en este sentido.

Otros cargos de Guenón son igualmente erróneos. En una nota a pie de página, comenta, "Los teósofos reproducen ... una confusión de los orientalistas “no iniciados”: lamaísmo nunca ha sido parte del Budismo" (Guenón, Theosophy, 130). Pero aquí es Guenón quien está reproduciendo una confusión de los "orientalistas", los estudiosos europeos del siglo XIX que fueron los primeros en tratar la religión oriental de una manera académica. El término "lamaísmo" no existe, o cualquier otro equivalente, en tibetano, y de hecho no es más que un nombre para el budismo tibetano que fue inventado por los orientalistas. Ya en 1835, el erudito Isaac Jacob Schmidt declaró: “No parece necesario señalar que el lamaísmo es una invención puramente europea y no es conocido en Asia.” Incluso en el tiempo de Guenón el término había caído en descrédito (López, 15) . En otro lugar, poniendo en entredicho la existencia de los Mahatmas de HPB, Guenón insiste, “la palabra “Mahatma” nunca tuvo el significado que ella le atribuyó, pues en realidad la palabra indica un principio metafísico y no pueden ser aplicada a los seres humanos" (Guenón, Theosophy, 39). Esta afirmación es refutada por la práctica de todos en la India, que utilizan la palabra para referirse al venerado Mohandas Gandhi.

Después de haber visto todo esto, uno se pregunta qué motivó el asalto de Guenón a la Teosofía. Una respuesta se halla en esta declaración: “Si la llamada doctrina Teosófica es examinada como un todo, es manifiesto que el punto central es la idea de “evolución”. Ahora bien, esta idea es absolutamente ajena a los orientales, e incluso en Occidente es de fecha muy reciente.” (Guenón, la Teosofía, 97). Él agrega que los teósofos consideran la reencarnación “como el medio por el cual la evolución se efectúa, en primer lugar para cada humano en particular y consecuentemente para toda la humanidad e incluso para todo el universo” (Guenón, Theosophy, 104). Por otra parte, escribe, “Hemos… presentado la doctrina de la evolución como constituyendo el núcleo mismo de la totalidad de la doctrina Teosófica” (Guenón, Theosophy, 293).

Aquí Guenón está en tierra firme. El concepto de una humanidad evolucionando en un universo en evolución es muy difícil de encontrar en textos tradicionales orientales. Blavatsky parece ser consciente de ello cuando escribe: “Puede llegar el día ... cuando la “selección natural”, como lo enseña Darwin y Herbert Spencer, constituirá sólo una parte, en su última modificación, de nuestra doctrina oriental de evolución, que será Manu y Kapila esotéricamente explicados” (La Doctrina Secreta, I, 600; énfasis Blavatsky). Como la teósofa Anna F. Lemkow observa, “Blavatsky integró la idea de la evolución con la venerable idea de la jerarquía del ser” (Lemkow, 128; énfasis Lemkow's).

Antes de la época de Blavatsky, si bien las doctrinas del karma y la reencarnación eran conocidas en el Oriente y por lo menos para algunos en Occidente, estas ideas no implicaban la evolución. (Una excepción tentadora aparece en las famosas líneas de Rumi “Morí como un mineral, y me convertí en una planta. Morí como una planta y me levanté como un animal. Morí como animal y fui hombre. ¿Por qué tengo miedo? Cuando fui yo menos al morir?” ) Es decir, una mónada individual no progresa o evoluciona por el mero hecho de pasar por innumerables encarnaciones, más bien la encarnación fue vista como un molino incesante que gira sin cesar dando vueltas y vueltas y del cual sólo moksha o la liberación ofrece una salida. Esta es la esencia de la Rueda de la Vida en el arte Budista, que muestra los seis lokas o reinos, - los de los dioses, los semidioses, los seres humanos, animales, fantasmas hambrientos, y los habitantes del infierno - como un ciclo de esclavitud cuyas cadenas son Los Tres Venenos del deseo, la ira, y el olvido. Por el mérito un individuo puede subir a la morada de los dioses, con su abundancia de placeres, pero cuando se agote su buen karma, vuelve a caer a los infiernos y comienza de nuevo. Sólo la iluminación puede romper el ciclo. La carta de la Rueda de la Fortuna en el Tarot contiene una enseñanza similar.

La Teosofía, por el contrario, a menudo representa la evolución como más o menos automática. Pasando a través de innumerables encarnaciones a través de todas las razas, rondas y globos, con el tiempo cada mónada alcanzará la divinidad. El desarrollo esotérico se entiende principalmente como acelerar este proceso para aquellos que quieren avanzar lo más rápido posible - con el objetivo de servir a los demás. Esta versión de la evolución difiere de la visión darwiniana convencional en que esta última no tiene sentido o finalidad, sino que es simplemente el ciego y accidental resultado de la adaptación a las circunstancias naturales.

Esta integración de la evolución con la doctrina esotérica puede ser la idea más fecunda que la Teosofía ha introducido a la cultura mundial. Ha sido recogida y amplificada por un gran número de pensadores - Henri Bergson, Pierre Teilhard de Chardin, Alfred North Whitehead, Sri Aurobindo - que tienen poca o ninguna relación con la Teosofía en sí. Ha sido recogida por el movimiento New Age y sus actuales sucesores: El sitio web de Reality Sandwich, (http://www.realitysandwich.com/) por ejemplo, tiene el lema “La evolución de la conciencia, mordida por mordida.”

Sea o no correcto el punto de vista Teosófico de la evolución, parece bastante inofensivo. ¿Por qué Guenón lo odiaba tanto? Para Guenón, la tradición es el non plus ultra de la vida humana. Él concibe la tradición como una jerarquía espiritual, con un conocimiento superior emanando de un centro espiritual, ahora oculto, a toda la humanidad a través de las tradiciones “ortodoxas”, entre las que se incluye (con muchas advertencias y calificaciones) las grandes religiones mundiales, así como determinadas otras líneas, como la Masonería. En la época actual, el Kali Yuga, la edad de la oscuridad, esta transmisión de los conocimientos tradicionales - la "doctrina", como a menudo la llama - se ha bloqueado casi totalmente. Debido a que este es el resultado de un largo ciclo cósmico, no hay mucho que pueda hacerse al respecto, excepto esperar a su fin y, mientras tanto, encontrar refugio en uno u otro de los últimos reductos de la tradición genuina. Guenón cumplió su propio consejo. En 1930 se trasladó a El Cairo, donde se convirtió al Islam y donde vivió hasta su muerte en 1951.

Para Guenón, la idea de la evolución es perniciosa porque niega la verdad acerca de la época actual. No estamos en un arco ascendente hacia una mayor conciencia, estamos muy en el nadir de un ciclo, en lo que llamó “el reino de la cantidad” (el título de su más famoso libro), y pretender que estamos en evolución es más que engañarnos; huele a la obra de las siniestras fuerzas “contrainiciáticas.” (véase, por ejemplo, Guenón, Theosophy, 272n.).

Sin embargo otros cargos de Guenón en contra de la Teosofía son verdaderos, pero la mayoría de los lectores de hoy dudaría en tomar su parte en tales temas. Él sostiene acertadamente, por ejemplo, que la Sociedad Teosófica de la India luchó contra el sistema de castas, y agregó: “Los europeos en general muestran mucha hostilidad a las castas, porque son incapaces de entender los principios profundos sobre los que descansa” (Guenón, Theosophy, 276 ). Es cierto que los Vedas, las Leyes de Manú, y el Bhagavad Gita todos validan el sistema de castas en la base de que cada una de las castas representa una de las partes del cuerpo del hombre cósmico. Pero probablemente no hay muchos hoy en día dispuestos a apoyar este sistema, no importa cuántos textos sagrados lo apoyen.

Hay más elementos en la crítica de Guenón a la Teosofía, de los que podría hacer justicia aquí, principalmente, su negación de la buena fe de HPB y de la existencia de los Maestros. El tratamiento de estos problemas - que han sido explorados desde un gran número de ángulos - está fuera del alcance de este artículo.

¿Qué podemos hacer con todo esto? Para empezar, Guenón merece su lugar entre los esoteristas más importantes del siglo XX. Sus escritos metafísicos, como Man and His Becoming according to the Vedanta, The Multiple States of Being, The Symbolism of the Cross, son modelos de profundidad y lucidez en un campo que está plagado con abundante palabrería sin sentido. Pero de una manera curiosa la mayor fortaleza de Guenón es también su mayor debilidad. Su visión de la metafísica “tradicional” es de una claridad y precisión cartesiana (aunque Guenón habría odiado la analogía). Y, sin embargo, es precisamente esta precisión cartesiana la que constituye el principal problema con su pensamiento. No puede acomodar nada que no encaje en su red de elegancia geométrica, que participe del desorden de la realidad ordinaria, de ahí el odio implacable e indiscriminado de Guenón del mundo moderno. Todo lo del Kali Yuga es censurable. No hay nada que hacer, sino esconderse en uno de los últimos reductos de la “tradición” hasta que amanezca una nueva era.

No es una visión de esperanza, o más bien su esperanza se basa en la total y absoluta ruina del mundo que nos rodea. Hace años, un ex Tradicionalista (como los seguidores de Guenón se conocen a menudo) me confesó que tenía que dejarlo todo, porque se estaba sintiendo demasiado inclinado a la depresión. Algunos tradicionalistas no se han conformado con la posición más bien pasiva de Guenón y han tratado de socavar lo que ven como el mal, el materialismo del Occidente contemporáneo. Así, en Europa, el Tradicionalismo, a menudo, ha alimentado e impulsado hacia la política de extrema derecha. Un conocido tradicionalista, el estudioso rumano de religiones comparadas, Mircea Eliade, apoyó la fascista Legión del Arcángel Miguel (a la que intentó sin éxito influenciar a lo largo de líneas tradicionalistas) en la Rumania de antes de la Segunda Guerra Mundial, (Sedgwick, 113-15); y otro , el noble italiano Julius Evola, no sólo estaba relacionado con el partido fascista de Mussolini (que también trató de convertir en un sentido tradicionalista, igualmente sin éxito; más tarde haría el mismo intento con el partido nazi de Alemania), sino que sirvió como el decano de los elementos de la extrema derecha en la Europa de posguerra, algunos de ellos terroristas (Sedgwick, 98-109, 179-87). Otra forma de tradicionalismo, penetró a Rusia, durante y después de la era soviética, donde se transformó en un movimiento cada vez más influyente llamado Neo-Eurasianismo, que sostenía que Rusia debía dominar a la masa continental euroasiática como contrapeso a la influencia de Estados Unidos (Sedgwick, capítulo 12. ).

El tradicionalismo también ha impulsado la reacción anti-occidental en el mundo musulmán. Mientras el tradicionalismo es una filosofía muy oscura en Occidente, “en Irán y Turquía el tradicionalismo ocupa una posición mucho más importante en el discurso público que en otros lugares”, como Mark Sedgwick señala en su blog. (Un sitio Web moderado por Sedgwick, http://traditionalistblog.blogspot.com, es un buen recurso para profundizar en estas cuestiones.) En el Irán prerrevolucionario, el estudioso tradicionalista Seyyed Hossein Nasr fue un protegido del Shah, bajo cuyo patrocinio Nasr creó la Academia Imperial de filosofía de Irán como un bastión Tradicionalista. El tradicionalismo de Nasr fracasó en su país natal: ayudó a inspirar la revolución islámica de 1979, lo que le obligó a emigrar a los EE.UU., donde hoy es profesor de estudios islámicos en la Universidad George Washington.

En el mundo de habla Inglesa, el tradicionalismo ha sido más benigno y menos politizado. Su más prominente militante en los EE.UU. es Huston Smith, autor de Las Religiones del Mundo, que publicó un libro en 1976 titulado Forgotten Truth: The Common Vision of the World’s Religions con su exposición del pensamiento de Guenón (incluyendo un capítulo haciendo eco de la crítica de Guénon a la evolución titulado “Esperanza, sí, Progreso, No.”) En Gran Bretaña, el más prominente partidario de esta escuela es el príncipe de Gales, que creó en 1990 la Academia Temenos orientada al Tradicionalismo, como un paraguas para sus proyectos culturales (Sedgwick, 214) .

Ha habido recientemente alguna interpenetración entre el Tradicionalismo y la Teosofía: el libro The Only Tradition de William Quinn, 1997, es un intento de conciliarlos, mientras que la editorial Quest Books de La Sociedad Teosófica ha publicado The Transcendent Unity of Religions (La unidad trascendente de las Religiones), un importante trabajo de Frithjof Schuon, el más influyente discípulo de Guenón.

Guenón sigue siendo desconocido para la cultura más amplia (el documental PBS, 1996 de Bill Moyers, sobre Huston Smith no hizo referencia a la influencia de Guenón en Smith), y sin embargo su presencia se ha extendido en el mundo moderno que tanto despreciaba. Hoy debemos, creo, acercarnos a Guenón con la misma claridad y discriminación que deben aplicarse a toda enseñanza esotérica, incluyendo la Teosofía. Él es una figura de brillo poco común, pero contrariamente a su propia imagen, no viene como una figura de la lejanía y serenidad Olímpica. Tenía un resentimiento contra el mundo a su alrededor - que fue, sin duda, lo más personal y psicológico, como espiritual - y seguirlo a él, demasiado lejos en esta dirección, es muy probable que lleve a la confusión y la angustia.


References

Blavatsky, H.P. The Letters of H.P. Blavatsky: Vol. 1, 1861–79. John Algeo, ed. Wheaton: Quest, 2003.
———. The Secret Doctrine. Two volumes. Wheaton: Quest, 1993 [1888].
The Dalai Lama XIV. The Opening of the Wisdom-Eye. 2nd ed. Wheaton: Quest, 1991.
Guénon, René. L’erreur spirite. 2nd ed. Paris: Éditions Traditionelles, 1952.
———. Symbolism of the Cross. Angus McNabb, trans. London: Luzac, 1958.
———. Theosophy: History of a Pseudo-Religion. Alvin Moore Jr. et al., trans. Hillsdale, N.Y.: Sophia Perennis, 2003.
Leemkow, Anna F. The Wholeness Principle: Dynamics of Unity within Science, Religion, and Society. 2nd ed. Wheaton: Quest, 1995.
Lopez, Donald S., Jr. Prisoners of Shangri-La: Tibetan Buddhism and the West. Chicago: University of Chicago Press, 1999.
Quinn, William W., Jr. The Only Tradition. Albany: State University of New York Press, 1997.
Sedgwick, Mark. Against the Modern World: Traditionalism and the Secret Intellectual History of the Twentieth Century. Oxford: Oxford University Press, 2004.
Tigunait, Pandit Rajmani. Seven Systems of Hindu Philosophy. Honesdale, Pa.: Himalayan Institute, 1983.
Yoganananda, Paramhansa. Autobiography of a Yogi. 6th ed. Los Angeles: Self Realization Fellowship, 1955.


El ultimo libro de Richard Smoley es The Dice Game of Shiva: How Consciousness Creates the Universe (New World Library).


* Las citas de este libro son todas traducciones propias. Un versión en inglés de este libro titulada The Spiritist Fallacy fue publicada en 2004.

** El concepto de ortodoxia de Guenón está principalmente basado en su comprensión de la Vedanta (con muchas referencias a otras tradiciones). Temprano en su carrera él consider el Budismo como “heterodoxo” (como lo es desde la perspective Hindú); aunque más tarde, a regañadientes, le concedería el status de una doctrina esotérica válida.


Traducción de Juan Guillermo